Besen los pies (Lucas 24:36–53)

Lucas 24:36–53

36 Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.
37 Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu.
38 Y El les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón?
39 Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
40 Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pies.
41 Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?
42 Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado.
43 Y El lo tomó y comió delante de ellos.
44 Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,
46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día;
47 y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.
48 Vosotros sois testigos de estas cosas.
49 Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.
50 Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo.
51 Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo.
52 Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo,
53 y estaban siempre en el templo alabando a Dios.

Introducción

Soy el pastor Mark aquí en Jerusalén. De hecho estamos en el Monte de los Olivos, rodeados de unos hermosos olivos, y nos encontramos en un lugar muy especial, un lugar apartado para Jesús y la adoración de Jesús como Dios. Es una iglesia católica, un monasterio, y un recinto apartado en medio de lo que viene siendo el barrio musulmán. Curiosamente, la tradición nos dice que este fue el sitio donde Jesús ascendió al cielo después de resucitar; de ahí que el nombre de esta iglesia sea la Iglesia de la Ascensión. Pensé que sería un lugar apropiado para darnos entendimiento, y para leerles Lucas 24:50, los últimos tres versículos del Evangelio de Lucas que a su vez establecen donde comienza el relato del libro de los Hechos.

«Y los sacó fuera hasta Betania, [o sea Jesús] y alzando sus manos, los bendijo. [Como un padre bendice a su familia] Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo. Ellos, después de haberle adorado…». Imagínense a la gente en esta montaña, quizás, como dice la tradición de este lugar, parados aquí, y Jesús ora por ellos. Lo ven ascender físicamente en su cuerpo, al cielo de donde vino como Dios. Adoraron, celebraron, y cantaron. Lo adoraron y regresaron a Jerusalén que queda cuesta abajo. «Con gran gozo; y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios». Este lugar está dedicado a la remembranza de la ascensión de Jesús, y en su cúspide hay un chapitel que asciende hacia el cielo para recordarnos de la ascensión de Jesucristo.

Lucas #100

Tenía 19 años cuando Dios me salvó y me volví cristiano, no tenía idea de lo que estaba haciendo. Entonces hice cita con un pastor, un gran pastor, y le dije, «Soy un cristiano nuevo. ¿Qué hago ahora?». Esa fue mi pregunta. Y me dijo, «Necesita leer la Biblia». Le dije, «Está bien».

Me fui a la casa y me puse a leer la Biblia, toda la Biblia en un par de semanas. Regresé y le dije, «Ya lo hice». Y me dijo, «¿Ya hizo qué?». Me miró sorprendido. No sabía, pero parece que era algo que tomaba tiempo. Pensé, «Está bien. Debo leerla. Es un libro grande; más me vale leerlo de una sola». Leí toda la Biblia, y volví y le dije, «Bien, lo hice. Leí toda la Biblia. ¿Ahora qué hago?». Me dijo, «Necesita estudiarla». Le dije, «Sí, porque tengo preguntas. La primera vez que la leí, no la entendí por competo». [Se ríe la congregación]

Le dije, «¿Y ahora qué hago?». Me dijo, «Busque un libro acerca de la Biblia. Solo ore a ver si uno de ellos cautiva su corazón, y después estudie ese libro hasta que sienta que maneje los conceptos lo suficientemente bien. Busque otros recursos para ayudarle a entenderlo. Y cuando tenga una idea básica este libro, y diga: “Sí, creo que sé cual es la idea básica de este libro, puedo explicárselo a la gente, lo entiendo bien”, eso es lo que quiero que haga». Y le dije, «¿Cuánto tiempo necesito?». Me dijo, «Un libro corto podría tomar varios meses. Uno largo podría tomar muchísimos meses».

Le dije, «¿Y qué hago después de estudiar un libro acerca de la Biblia?». Me dijo, «Busque otro y siga haciendo lo mismo hasta que se muera». [Se ríe la congregación] Eran muy buenos consejos por lo cual empecé a hacer eso mismo. Conseguí un libro corto al principio para ir cogiendo confianza y velocidad. No quería empezar con Levítico, o los Salmos, o Isaías. Después podía decirles a los otros estudiantes de primer año que había estudiado un libro entero de la Biblia de un solo capítulo. Conseguí un libro corto, y empecé, y descubrí que me gustaba mucho estudiar los libros de la Biblia.

Cuando llegó el momento de empezar la Iglesia Mars Hill hace unos 15 años, guardé el buenísimo consejo de mi primer pastor. Vamos a estudiar libros de la Biblia. Haremos series temáticas de vez en cuando. Haremos Un verdadero matrimonio empezando en enero, pero aquí siempre nos hemos ganado el pan predicando libros enteros de la Biblia, y hoy estamos acabando el libro de Lucas.

El libro de Lucas termina hoy con el sermón 100, sacado de Lucas 24:36¬–53. Lo titulo, «Besen los pies». Entenderán por qué a lo último. Este es el vigésimo primer libro de la Biblia que he tenido el privilegio de enseñar de principio a fin aquí en la Iglesia Mars Hill. Quiero celebrar eso. Quiero alabar a Dios por eso. Quiero darles las gracias por eso, y quiero mostrarles lo que ha transcurrido desde que empezamos Lucas brevemente.

La sabiduría prevalente hoy es estudiar los libros cortos de la Biblia o hacer series cortas tomadas de la Biblia porque el período de atención de la gente es corto y la iglesia no puede crecer si uno le grita a la gente por largos periodos de tiempo, estudiando libros largos de la Biblia, a lo cual decimos, «¡Ja, ja!». [Se ríe la congregación] El poder está en la Palabra de Dios, y hemos visto a Dios bendecir su Palabra. Les mostraré.

Empezamos en Lucas con el sermón #1 el 20 de septiembre de 2009. Ese domingo asistieron 8.571 personas. O sea, 7.422 adultos y $1.149 personitas simpáticas. Teníamos nueve localidades y 26 cultos. Nuestro sitio web de Mars Hill tenía 12.000 visitas al día. TheResurgence.com, nuestro motor de liderazgo, recibía 5.000 visitas diarias.

Adelantándonos al final de Lucas, estamos en el sermón 100, asistieron 12.338 personas la semana pasada. O sea 10.403 adultos, 1.935 niños. Vean cuántos niños estamos sumando. Si los niños son una bendición, estamos muy bendecidos, ¿cierto? Alabado sea Dios por todos los niños. Ahora tenemos 14 localidades desperdigadas en 4 estados, 33 cultos, tres veces el número de visitas en nuestro sitio web en total. Hemos aumentado a 15.000 visitas diarias en Mars Hill, y a 26.000 visitas diarias en The Resurgence, que lo hace ahora el sitio más concurrido de liderazgo cristiano en toda la Internet y es uno de los sitios con más tráfico de todos los temas cristianos.

Esto es lo que ha hecho Dios desde que empezamos Lucas: cinco localidades más; o sea 5 nuevas iglesias Mars Hill, 7 cultos nuevos, casi 3.000 adultos nuevos, casi 800 niños nuevos, 3.767 personas más cada semana, y 30.000 personas más al día que visitan nuestro sitio web para bajar enseñanzas sobre Jesús. ¿Buenas noticias? Alabado sea Dios. [Aplaude la congregación]

Jesús está vivo

Así que vamos a terminar Lucas. Espero que estén listos. Abran sus biblias o encuentren Lucas 24:36–53 en su aplicación. ¿Cómo terminará el gran libro de Lucas sobre la biografía de Jesús? Cuatro ideas principales: La primera es que Jesús está vivo.

Y lo encontramos aquí en la trama de Lucas. En todo el Antiguo Testamento se prometió la venida de Jesús. Nació de una virgen. Vivió sin pecado. Era un predicador, un maestro, un viajero, un sanador. Finalmente fue muerto por crucifixión. Murió y fue sepultado. Murió en nuestro lugar por nuestros pecados, como nuestro Salvador. A los tres días, como había prometido el Antiguo Testamento y por boca de Jesús, resucitó de la muerte. Resucitó de la muerte. Solamente Jesús conquistó el pecado, y solo Jesús conquista la muerte, que es la paga del pecado.

Y lo que vemos hoy es lo que Jesús hace y dice después de su resurrección. Lucas 23:36–43. «Mientras ellos relataban estas cosas—». El número de seguidores de Jesús en ese momento era más bien pequeño. No era grande. Docenas de personas, ni siquiera centenares. Y hablaban de la vida y la muerte de Jesús. Imagínese si alguien que usted ama mucho se muere, y unos días después usted se reúne con sus amigos y su familia para ordenar sus vidas y a ofrecer sus condolencias. Algo sucede. «Jesús se puso en medio de ellos—».

¿Se imaginan eso? A veces leemos la Biblia y pensamos, «Oh, sí, estaban reunidos y entonces Jesús se presentó». Imagínense. Imagínese que va al funeral de un amigo o familiar, y su grupo de personas dice, «¿Oh, recuerdan los buenos tiempos cuando estaba vivo?». Y de repente, «¡Hola, aquí estoy!». Sería asombroso, ¿cierto? Se asustarían un poco, y era de esperarse.

«Y les dijo: ¡Paz a vosotros!». Lo cual los debió haber dejado un poco pasmados. «Pero ellos, aterrorizados y asustados…», sí. ¿Se imaginan eso? Lo vieron morir, y después se les aparece. «Pensaron que veían un espíritu». «¿Estamos alucinando? ¿Será un ángel? ¿Será un demonio? ¿Será un episodio de Scooby Doo? ¿Qué está pasando? Parece que es Jesús, pero estaba muerto. No puede estar vivo. Los vivos no resucitan». Uno sí lo hace. Por eso Él es único. ¿Amén?

Y les dijo, «Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo». Dice, «De veras soy yo. Aquí están las cicatrices de la crucifixión. Soy el que fue asesinado. He resucitado. He conquistado la muerte y el pecado. Lo he hecho. Lo he logrado. Lo he conseguido».

«Palpadme, y ved». «¿Creen que estoy aquí físicamente? Vamos, abrácenme. Choquemos nudillos. Aquí estoy. Soy yo». Jesús resucitó físicamente de la muerte. Los Testigos de Jehová dicen que resucitó espiritualmente. Resucitó físicamente. Algunos dicen que no resucitó literalmente y corporalmente, sino en sentido figurado en nuestros corazones. Resucitó físicamente. Siempre que alguien diga, «Aquí están las cicatrices, ¿quieres luchar? Necesito desayunar, dame un abrazo» es porque está vivo. Está vivo. Ni siquiera tiene que estar en la universidad para saber eso. Está vivo.

Y continúa. «Porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo». De veras está vivo físicamente. Algunos de ustedes dirán, «Eso no es normal». ¡Por eso! Ja, ja, ¡estamos de acuerdo! ¡Por eso estamos tan emocionados! Esto nunca había pasado antes, y nunca volverá a pasar. Esto hace que Jesús no tenga comparación con ninguna persona en la historia del mundo. Porque el pecado resulta en muerte, y Jesús murió por nuestros pecados, pero la muerte no podía contenerlo porque era sin pecado, por eso conquistó el pecado y la muerte por nosotros.

«Cuando dijo esto les mostró las manos y los pies. Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer?». Uno sabe que está físicamente vivo cuando quiere desayunar con ganas. Y era de esperarse. Espabilado toda la noche, golpeado, deshidratado, asesinado; en la tumba 3 días, sale y se va a caminar. Necesita desayuno. ¿Amén? ¡Es la comida más importante del día! Necesita desayuno.

Y esto es muy triste. Lo que viene después es desalentador, o sea que los cristianos son agarrados, y lo vemos aquí. ¡Vean lo que le sirven para el desayuno después de haber expiado los pecados del mundo! ¡Leva días sin comer! «Le dieron un pedazo de pescado asado». Qué triste. Le debieron haber dado tocineta, chorizo, jamón; y debieron decirle, «No solo has conquistado la muerte, has cumplido la ley. Ya no tenemos que cumplir con El Antiguo Pacto. Un alegre desayuno con productos derivados del cerdo». Debían haber hecho eso y haberle traído café para la gloria de Dios y el gozo de todas las naciones. En cambio, pescado asado. Muy decepcionante.

Jesús, siendo humilde, «Él lo tomó y comió delante de ellos». Así de humilde es Jesús. Si fuera yo, quisiera unos huevos rancheros con chorizo. Quisiera salsa de chile verde. Quisiera café y todos los productos derivados de cerdo que pueda. Jesús comió pescado asado. Lo que vemos aquí es que Jesús de veras está vivo. Lo están palpando; hablan con Él, lo abrazan, le dan de comer. Está muy vivo, y se aparecerá a las multitudes de más de 500 personas en el trascurso de unos 40 días, incluyendo a su propia familia y a sus enemigos, al leer 1 Corintios 15.

Aprendemos lo siguiente: Primero, el pecado no salió victorioso. Jesús sí. La resurrección de Jesús es la victoria de Jesús. El pecado no es victorioso. Jesús lo es. Segundo, la muerte no salió victoriosa. Jesús sí. ¿Cuántos de ustedes han perdido un ser querido? ¿Cuántos se están acercando a su propia muerte? ¿Cuántos le temen a su propia muerte, o la muerte de un ser querido? La muerte no es natural. La muerte es contraria a la manera como Dios, el Dios vivo, creó al mundo en que vivimos. Al completar su obra, Dios declaró que era buena en gran manera. Pero por causa del pecado, las cosas nos han ido mal. Y Pablo dice en 1 Corintios 15 que la muerte es nuestro enemigo, y Jesús es nuestra victoria.

Lo que eso significa prácticamente, para quienes confiamos en Jesús, es que nuestro futuro está con Él, y nuestro futuro es como el Suyo; que moriremos, pero finalmente resucitaremos como Él murió y resucitó y estaremos juntos con Él para siempre en el reino de Dios, donde los efectos del pecado dejarán de existir. No habrá sufrimiento. No habrá pecado. No habrá vergüenza. No habrá tristeza. Solo estarán Jesús y su pueblo juntos para siempre.

Y lo que eso significa para los que confiamos en Cristo, es que sabemos el futuro. No conocemos los detalles del futuro, pero conocemos con seguridad garantizada nuestro futuro eterno. Resucitaremos y estaremos con Jesús; para nosotros la muerte ya no tiene el mismo terror que tenía antes porque vivir es Cristo, como dice Pablo, y morir es ¿qué? Ganancia.

Y lo que puede suceder es que cuando muere alguien, no sabemos qué decir. Y personas bienintencionadas no dicen la verdad; cosas como, «Estoy seguro que está en un mejor lugar. Al menos por ahora su sufrimiento ha terminado». Eso no siempre es cierto. No todos van a parar a un mejor lugar, y el sufrimiento de todos no ha terminado. Para algunos, aparte de tener fe en Cristo, están en un lugar peor, y su sufrimiento ha aumentado, lo cual es justicia.

Pero las buenas noticias son estas: El pecado no se tiene que enseñorear de ninguno de nosotros. Ninguno de nosotros tiene que padecer la muerte eterna y final, o sea el castigo y la ira de la mano de Dios. Todos podemos recibir el perdón de pecados, vida eterna, y la justicia de Cristo. Y cuando sepamos que estar este mundo es lo más cercano al infierno de podemos estar, y que para el no creyente, estar aquí es lo más cercano al cielo que pueden estar, para el creyente las cosas solo mejorarán. Para el no creyente, las cosas solo empeorarán.

No basta con solo admirar a Jesús, examinar a Jesús. Queremos que amen a Jesús, que conozcan a Jesús, que confíen en Jesús, que sean amigos de Cristo, que venzan el pecado por Su obra y que venzan la muerte por Su obra. Y claro, representamos todo esto en el bautismo: que Jesús murió y resucitó por nosotros, y que moriremos y resucitaremos para estar con Él.

Por eso, primero, les tengo buenas noticias Mars Hill. ¡Jesús está vivo! ¡Jesús está vivo! No adoramos un hombre muerto. No seguimos un ejemplo. Quizás como estos discípulos, tenemos momentos de lamentación y remordimiento, de pena y tristeza. Y Jesús viene y nos dice, «Paz, estoy vivo, aquí estoy. No están solos, y no tienen que hacer las cosas solos». Que Cristo está con nosotros, que Cristo esta a favor de nosotros, que Cristo está vivo.

La Biblia es veraz

Segundo, Jesús dice que la Biblia es veraz, que la Biblia es veraz. Lucas 24:44–46, «Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario». Porque toda la Escritura es inspirada por Dios, «que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés»: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio, «y los Profetas», o sea el grueso de los escritores del Antiguo Testamento, los interlocutores, «y los Salmos», que era el himnario de alabanza del Antiguo Testamento y la literatura de sabiduría conectada con eso, «debían cumplirse».

La Palabra de Dios debe cumplirse. Debe cumplirse que la Palabra de Dios es viva y eficaz; que la Palabra de Dios no regresa vacía. Logra el propósito para el cual Dios la envía. Y Jesús los mira, y les dice: «Estoy vivo porque eso es lo que la Biblia les dijo que sucedería».

«Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día…». Pero repito, Dios no les permitiría entender eso si no les abriera el entendimiento. Así que cuando leímos hace poco que «abrió sus mentes para que entendieran las Escrituras». Si quieren entender las Escrituras, necesitan que el Espíritu Santo abra sus mentes para que entiendan de qué se trata la Biblia. La Biblia no se trata de usted; se trata de Jesús. Pero es para usted porque Él le ama.

Esta es una gran distinción que hacemos en Mars Hill. No quiero hablar en forma negativa, ni mucho menos, de otras iglesias y sus líderes. Toda iglesia que ama a Jesús, queremos que florezcan y crezcan. Pero si están de visita, si Dios los llama a otro lado, por favor, porque los amo, aprendan de alguien que abre la Biblia y habla de Jesús.

El único punto de la Biblia es Jesús. Tocamos ese tema la semana pasada. ¿Recuerdan ese sermón? Tomamos mucho tiempo. No repetiré todos los puntos. Si quieren encontrarlo en línea, bien puedan, pero la idea principal de la Biblia, según Jesús, es que se trata de Él; que a fin de cuentas Él es el héroe, Él es el Salvador; que la Biblia es una historia sobre un Salvador: Jesucristo. Eso significa que cada vez que enseñen la Biblia o un tema bíblico, no está bien enseñado a menos que Jesús sea exaltado.

Es exactamente lo que Jesús nos enseña. Entonces aquí nos dice que durante miles de años, mediante docenas de autores, Dios envió una sucesión de testigos a prometer y proclamar la venida de Jesucristo. El propósito central y principal del Antiguo Testamento era preparar al pueblo para la venida de la segunda Persona de la Trinidad: El Hijo de Dios, Jesucristo. Por eso el Antiguo Testamento promete que nacería de una mujer virgen, que nacería en Belén, que nacería antes de 70 a. C. que viviría sin pecado, que haría milagros, que moriría crucificado, que sería sepultado con el rico en su muerte, y que resucitaría a los tres días, que salvaría a los pecadores de la eterna ira de Dios, y que solo Él ascendería al cielo, y que llevaría consigo al pueblo de Dios, que gobernaría y reinaría como Rey de Reyes y Señor de Señores, y que un día regresará a establecer un reino que nunca tendrá fin.

Ese es nuestro Jesús, y es exactamente lo que prometió la Biblia. Todo eso se ha cumplido y esperamos el cumplimiento de las últimas profecías bíblicas de Jesús, y sabemos con toda certeza que el Dios que cumplió las promesas de la primera venida de Jesús con seguridad cumplirá las promesas de la segunda venida de Jesús. ¿Amén? ¡Amén!

Eso incluye nuestra resurrección de la muerte. Eso incluye nuestra vida eterna con Dios, junto con su pueblo. Algunos de ustedes tienen un concepto muy errado del cielo. Que seremos seres espirituales inmateriales. No es así. Resucitaremos con cuerpos físicos como Jesús. Finalmente, el cielo no es nuestro hogar eterno; es un lugar donde su alma pasará de camino a su hogar eterno: el reino de Dios. Habrá un día en que Jesús llame su nombre, si está en Él, su alma se reincorporará a su cuerpo. Así como Jesús resucitó de la muerte, usted resucitará de la muerte para vivir en la nueva creación sin pecado y sus efectos, como Dios quiso desde el principio.

El cielo no será aburrido. El reino de Dios no será aburrido. Será glorioso. Será fantástico. Conocerá personas. Vivirá en un cuerpo físico. Comerá y beberá como Jesús. Podrá abrazar a los que ha extrañado, porque murieron en fe. Lo que vemos en Jesús es el futuro de lo que tenemos con Jesús. Es asombroso.

Mis hijos me han preguntado, «Cuando llegue al cielo, papi, cuando llegue al reino de Dios, ¿podremos jugar pelota? ¿Podremos ir a nadar? ¿Podremos abrazar? ¿Podremos pasarla juntos?». Sí, podrás hacerlo todo menos pecar. Hay mucho campo para el placer, la amistad, reunirse, la alegría, y el gozo en el reino de Dios, y no pecaremos porque el pecado y sus efectos serán removidos de nosotros y del mundo que Dios hizo, y eso es lo que enseña el Libro que escribió Dios.

Debemos difundir el evangelio por el poder del Espíritu Santo

Tercero, como Jesús está vivo, como la Biblia es veraz, debemos difundir el evangelio por el poder del Espíritu Santo. ¡Todos necesitan conocer a Jesús! Todos. Es exactamente lo que dice. Lucas 24:47¬–49: «…Y que en su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados». ¿En el nombre de quién? En el nombre de Jesús «a todas las naciones».

¿A las personas de otras religiones? Sí. ¿A los que no están de acuerdo? Sí. ¿Por qué? Porque el Señor que ascendió es Señor sobre todas las cosas. Todas las personas, todos los tiempos, toda tribu, toda lengua, está bajo su dominio soberano, y todos necesitan conocerle. ¿No le parece una falta de amor decirles que están equivocados? No. Es falta de amor permitir que adoren un dios falso y después morirse y tener que rendir cuentas al Dios verdadero. Les hablamos a las personas de Jesús como un acto de amor, empezando en Jerusalén, el lugar de Su resurrección.

«Vosotros sois testigos de estas cosas». La Biblia fue escrita por testigos oculares de la muerte, sepultura, y resurrección de Jesús.

«Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre»; o sea, Dios el Espíritu Santo. «Pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto». Lo que dice es que este mensaje debe ser proclamado; este evangelio, estas buenas noticias que Dios nos ama, que vino por nosotros; que vivió la vida que nosotros no vivimos, que murió la muerte que debimos morir, que resucita para conquistar los enemigos que no podemos derrotar. ¡Su nombre es Jesús! Todo ha sido consumado. Él está vivo y se encuentra bien. Las naciones necesitan saber que todos necesitan saber. Dice que debe ser proclamado.

Y permítanme decir que está al centro de la convicción en la Iglesia Mars Hill. Las buenas noticias son que el evangelio de Jesús no es algo que pueda mostrarse; debe decirse. No puede mostrarse; debe decirse porque las buenas noticias se tratan de la vida, muerte, sepultura, y resurrección de Jesús. Sí, creemos en la justicia. Sí, creemos en la misericordia. Sí, creemos que es bueno procurar la sanidad física de las personas. Jesús los sanó físicamente. Sí, creemos que es bueno dar de comer a los hambrientos. Jesús alimentó a los hambrientos. Sí, creemos que es bueno para los marginados, los pobres, los parias, que sean amados y cuidados porque son portadores de la imagen de Dios, y Jesús lo hizo y lo enseñó. Pero en sí eso no es suficiente para salvar.

La gente no necesita solo buenas obras, aunque estas ayudan. Necesitan buenas noticias. Necesitan aprender acerca de Jesús. Y una de mis grandes inquietudes es la cobardía de algunos que dicen, «No quiero hablarle a la gente de Jesús. Solo quiero amar y servir a las personas, y supongo que de alguna manera sabrán que tiene que ver con Cristo». No lo harán. Ese es nuestro trabajo. No solo nuestro trabajo, nuestro gozo. Ese es nuestro gozo.

Había un santo hace muchos años a quien le atribuyen un dicho aunque algunos dirían que no es el autor, pero era, «Predique el evangelio siempre, y use palabras cuando sea necesario». Falso. Predique el evangelio. Predique el evangelio. Dígale a la gente del pecado y de un Salvador. Y sí, al amarlos; y sí, al cuidarlos; y sí, al darles; y sí, al servirles podemos decir, «Esto es de parte de Jesús. Él ama. Él sirve. Él da. Él es bueno. Él es Dios. Cualquier cosa que usted aprecie de mi afecto por usted es un reflejo de Él».

No estoy diciendo que las buenas palabras y las buenas obras deban quedar separadas, pero estoy diciendo que las buenas obras sin buenas palabras pueden llevar a la condenación. Y si queremos que la gente sea salva, no podemos hacer solo buenas obras. Debemos contarles las buenas nuevas que Jesús murió por el pecado, resucitó para darnos salvación, y que Él es el camino, y la verdad, y la vida, y nadie viene al Padre sino por Él.

Dice que debemos predicar el arrepentimiento y el perdón, y dice que «debe», una palabra muy importante, «debe ser proclamado». Después deja a nuestro albedrío si usted y yo lo haremos o no. En su nombre dice que debemos hablar acerca de Jesús, no solo de Dios o del Señor o de Cristo o del Salvador o el Creador o alguna palabra que conlleva otros significados que no son de la Escritura, sino de Jesús y del amor de Dios y la muerte y resurrección del Hijo de Dios.

Nos arrepintamos de pecado

Dice que debe tratarse del arrepentimiento del pecado y el perdón de pecados. «Este es el problema: El pecado». La gente no habla de eso. Nos gusta culpar a otros por nuestro pecado: nuestros padres, la cultura, la genética, clase de personalidad, experiencias, el dolor, y decimos cosas como: «Nadie es perfecto». Lo que no decimos es que todos somos pecadores. Nos gusta excusar nuestro pecado; tuvimos un mal día, tiempos difíciles, circunstancias atenuantes. Nos gusta negar nuestro pecado: Eso está mal. Nos gusta ocultar nuestro pecado.

Jesús dice que nos arrepintamos de pecado. Todos somos pecadores por naturaleza y por elección propia: pensamiento, palabra, obra, motivación. Pecados de comisión: hacemos lo que no deberíamos hacer. Pecados de omisión: no hacemos lo que deberíamos hacer. Soy pecador. Soy tan culpable como cualquiera de ustedes.

Solo hay uno que es sin pecado: El Señor Jesucristo. Me fastidia cuando oigo a los maestros decir, «Deberían ser como Jesús». Pues hay algo muy diferente. Él nunca se arrepintió de pecado. Es algo que debemos hacer en todo momento porque somos pecadores y Él no lo es. Cuando reconocemos que el problema es el pecado, empezamos a entender la causa fundamental de todo el dolor, los conflictos, y todo el sufrimiento en el mundo. Es el pecado. Es egoísmo, orgullo, egocentrismo.

1. La convicción

Los que somos pecadores fuimos invitados aquí por el Señor Jesucristo a arrepentirnos. El arrepentimiento no es ser sorprendido en un pecado; es reconocerse responsable. El arrepentimiento consiste en cuatro cosas: La primera es la convicción. La convicción viene del Espíritu Santo. Aquí es donde Dios compunge nuestra conciencia. Uno sabe que hace mal. Lo sabe. A veces puede verse en el rostro de una persona que acaba de destrozar en una conversación. A veces uno puede ver que su vida es un naufragio y reconoce, «Yo hice esto». Es la convicción.

A veces la convicción viene de leer la Palabra de Dios, o puede proceder de las conversaciones con la gente de Dios o al oír la predicación de la Palabra de Dios. Dios nos compunge. No apaguen eso. No digan que es depresión. No lo categoricen como algo malo. Sí, hay una depresión malsana, pero también hay convicción la cual no es para destruirnos sino para impulsarnos hacia Jesús. Debe haber un momento en esa convicción, una temporada en que no solo es convicción, sino que nos lleva al arrepentimiento, el segundo paso.

2. La confesión

La confesión es hablar con Dios sobre el asunto. «Señor, tú ya lo sabes, no te estoy diciendo algo que tú no sepas, pero te estoy hablando porque necesito hacerlo. Necesito hablarte de esto. Esto fue lo que hice». O, «Esto fue lo que no hice, y este es el desastre que he creado». Y, «Dios quiero darte gracias por eso». Es confesar, pero también es confesarle a otras personas. La Biblia dice que debemos confesarnos nuestros pecados. «Lo siento por lo que hice. Es culpa mía. No tengo excusa. No te estoy culpando». No diga que ‘no es para tanto’. Dios murió por eso. Por lo tanto sí es para tanto.

3. La contrición

La convicción, la confesión, la contrición, significa que usted siente lo que ha hecho. Significa que uno se vuelve emocionalmente frágil, quebrantado, humilde, y apenado. «Lo hice. No puedo creer que haya hecho eso». Nunca debemos decir, «No puedo creer que hice eso». Siempre debemos decir, «Sí puedo creerlo».

4. El cambio

Después eso conduce al cambio. Por la gracia de Dios voy a cambiar. Por el poder del Espíritu Santo voy a cambiar. Con la ayuda del Espíritu de Dios, y la Palabra de Dios, y el pueblo de Dios, voy a cambiar; ya no quiero volver a hacer esto. Quiero que la persona que he sido muera porque Jesús murió. Quiero surgir como una nueva persona ahora porque Jesús está vivo y eso es lo que hace».

Nos hace nuevas criaturas, nuevas personas. Nacemos de nuevo. Es tener un corazón nuevo, una mente nueva, y nuevos deseos. Nuevas acciones, una nueva actitud, nuevas pasiones, nuevos placeres; no somos perfectos, pero somos nuevos, estamos siendo perfeccionados en el trascurso de la vida. Es el arrepentimiento.

¿Cuántos de ustedes no se arrepienten de veras? ¿En realidad no le hablan a Dios de su pecado? Puede que se quejen con Él del pecado de otros, pero no se arrepienten de su propio pecado. ¿O cuántos de ustedes no saben arrepentirse bien con otros? No vayan tan solo a decirles «Lo siento, eso estuvo mal, por favor perdóneme». Permítanme decirles que eso es poderosísimo.

Empieza cuando somos jóvenes. Los padres lo demuestran a sus hijos. Ustedes los padres nunca deben tener una cultura en su hogar donde sus hijos nunca los oyen arrepentirse de sus pecados, porque crecerán siendo hijos religiosos que critican el pecado de otros excepto el suyo, porque aprenden eso de sus mamás y su papás. Papá, ¿quiere aprender a ser el líder espiritual de su hogar? Arrepiéntase. Cuando se equivoque, dígale a sus hijos, «Me equivoqué. Lo siento. Por favor perdóname».

Es poderoso. Porque el pecado lleva a la muerte. Mata matrimonios. Mata familias. Mata las amistades. Mata los grupos comunitarios. Mata las iglesias. El pecado mata las relaciones, o la muerte de Jesús permite que el pecado muera para que la relación entre Dios y esa persona, y Dios y otras personas pueda continuar.

Les cuento que tuve dos conversaciones muy alentadoras que recuerdo hace poco esta semana. No les daré los pormenores, pero dos personas habían pecado. Habían pecado. Una de las personas entendía que estaba pecando contra su cónyuge de una manera que aún no era devastadora pero estaba intensificando. Quienes los amaban les trajeron la convicción del Espíritu Santo y empezaron a hablarles de la confesión. Hubo contrición de parte de ellos. «Oh, tiene razón. Vea lo que estoy haciendo. Esto es muy peligroso». Y en la gracia de Dios, cambiaron.

Tuve el privilegio de llamarlo esta semana. «¿Cómo está?». «Bien, Jesús me perdonó. Mi esposa me perdonó. Nuestro grupo comunitario me perdonó, y estoy apenado por lo que estaba haciendo, pero le alegro mucho hacia donde vamos; hay esperanza y no estoy solo porque soy amado». ¿No es maravilloso?

Otra persona que conocí esta semana tenía pecado en su vida. Me senté y le hablé, lo miré a los ojos. «Te quiero mucho, pero tengo algo fuerte que decirte y no sé cómo las vas a recibir. Esto es lo que veo». Me respondió con muy humilde y bondadosamente. Hasta me dijo «Gracias».

En esa conversación básicamente me dijo con sus propias palabras, «Quiero ser como Jesús, así que gracias por ayudarme a ser más como Él». Empecé a llorar, Él empezó a llorar. Dos tipos en un lugar público desayunando. [Se ríe la congregación] Pensé, «Vaya, está bien, al menos hay convicción». Me dijo que quería arrepentirse. Alabado sea Dios.

Cuando acabamos teníamos una amistad más profunda. ¿Saben por qué? Jesús murió para que la amistad no tuviera que morir. Hasta me abrazó. No soy dado a los abrazos, pero me abrazó. Uno sabe que Jesús estuvo ahí si acaban abrazándose ¿cierto? Uno sabe que Jesús tuvo algo que ver.

Perdonemos el pecado

Cuando Jesús dice, «Vaya y predique el arrepentimiento», invita a la gente a experimentar la vida de una manera nueva y distinga porque se supone que los pecadores debemos arrepentirnos y después dice también que debemos predicar el perdón. El perdón es lo que la víctima hace; el arrepentimiento es lo que hacen los culpables. Entonces al pecar, arrepintámonos. Cuando pecan contra nosotros, perdonemos. Es la única manera de obtener la reconciliación en una relación. No conseguimos reconciliación completa a menos que el pecador se arrepienta y la víctima perdone. Al perdona a alguien, está permitiendo que vivan sin las consecuencias y el castigo del pecado.

No significa que si rompen la ley no tengan que ir a la cárcel. No significa que si roban, no necesitan volver a pagar. Significa no optar por la amargura. No echárselos en cara. No recordárselos a cada rato, sobre todo si están arrepentidos y los ha perdonado. Lo que dice al perdonar es «No necesito castigarte porque Jesús ya fue castigado. No necesito hacerte sufrir porque Él sufrió en tu lugar».

Por eso dice en Efesios 4 que perdonemos a los demás como Dios en Cristo nos perdonó a nosotros. Querido cristiano, no podemos decir honestamente «Dios, por favor perdóname, per rehúso perdonarlos a ellos». Es el colmo de la hipocresía. Quiero perdón, pero no quiero perdonar. En el cristianismo ese camino no existe.

Algunos de ustedes de veras necesitan oír esto. Cuando están sufriendo, cuando están solos, cuando las cosas se ponen difíciles y vienen las malas noticias, tenderán, porque el enemigo le susurrará al oído, a pensar así: «Dios me está castigando». No es así. Dios nunca lo castiga a uno si está en Cristo, porque Cristo ya fue castigado. Sería una farsa, una injusticia para que tanto usted como Jesús pagaran el mismo pecado. Ciertamente al pecar, a veces segamos lo que sembramos. A veces solo vivimos en un mundo pecaminoso y caído, y aún no estamos al otro lado de la resurrección. Y a veces como dicen los Salmos, creo que es Proverbios y Hebreos, como un Padre corrige a su hijo, Dios usará circunstancias para corregirnos pero nunca nos condenará porque ahora no hay condenación en Cristo.

Necesitan saber eso por si acaso pecan, para que corran a Jesús, porque como dijo el salmista: «Contra ti, contra ti solo he pecado, oh Señor». Y debe sincerarse con las personas en vez de ser sorprendido. Y cuando pequen contra usted, extiéndales perdón. Al hacerlo, estará repitiendo las palabras de Jesús quien desde la cruz dijo a los que estaban presentes como nos dice a nosotros hoy día, «Padre», ¿qué? Perdona. Hay tanto poder en el perdón.

Y me siento instado por el Espíritu Santo a decir—no sé para quién está dirigido esto pero siento que es para algunos de ustedes—usted sabe que hay poder en el perdón y no ha perdonado está pecando y le está haciendo a otra persona algo que Dios en Cristo no le ha hecho a usted, o sea no perdonarlo.

Si usted es una persona que no perdona, está haciendo algo demoníaco. No está permitiendo que esa persona tenga la misma clase de amor que Jesús le ha dado. Es algo impío.

Quiero que entiendan que cuando Jesús dice, «Vayan y díganle a todos que pueden arrepentirse y perdonar», que son buenas ¿qué? Son buenas noticias, porque algunos de ustedes están destrozados en su conciencia, su remordimiento, y su vergüenza, y tienen que saber que si le traen eso a Jesús, Él los perdona. Han pecado contra algunos de ustedes, y están heridos y quebrantados y destrozados por esas ofensas, y necesitan saber que si no perdonan, se volverán amargos, se volverán unos fariseos, y se volverán tristes. Al perdonar a alguien, les permiten arrepentirse; y si ellos se arrepienten, le permiten a Dios que trate con ellos, y ustedes se libran de la carga de tratar de ser el Señor dejándolo todo en manos del verdadero Señor.

Por el poder del Espíritu Santo

Lo que dice Jesús es que todos necesitan saber esto. Y dice, «Pero no vayan todavía a decírselo al mundo». Solo hay unas cuantas docenas de personas. Tienen a las naciones de la tierra por delante. Podría ser una descripción laboral abrumadora, ¿cierto? Habrán pensado, «Está bien, necesitamos un mapa. Ah, verdad, no se han inventado los mapas todavía. Vaya, será una obra enorme. Tenemos que hablar de Jesús a todo el mundo».

¿Cuántos de ustedes se sienten lamentablemente inadecuados para lo que Dios los ha llamado a hacer? Si no se sienten así, no están prestando atención. ¿Cierto? Lo que está diciendo es, «No pueden hacer lo que les estoy pidiendo, no pueden ser lo que les estoy pidiendo que sean, por lo tanto esperen, voy a mandarles Alguien más. Ascenderé otra vez al cielo, y entonces el Padre y yo les enviaremos el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Trinidad, y Él les dará poder para su vida. Les dará dones espirituales. Les dará vida nueva y un nuevo poder para que vivan como nuevas personas».

Así que la vida cristiana, amigos, no es lo que hacemos por Dios. Es lo que Dios hace por nosotros, lo que Dios hace en nosotros, y lo que Dios hace por medio de nosotros. Esa es la vida cristiana. No pueden servir a Dios fielmente, no pueden servir a Dios fructuosamente aparte de la presencia, y el poder, y la Persona del Espíritu Santo. ¡No pueden!

Amamos al Espíritu Santo. Oímos a la gente decir, «Amo a Jesús». Nosotros amamos al Espíritu Santo, y amamos a Jesús, y amamos a Dios Padre. Creemos en Jesús. También creemos en el Espíritu Santo. Adoramos a Jesús. También adoramos al Espíritu Santo como Dios. Lo invitamos a nuestras vidas individual y colectivamente. Le damos gracias por los dones que nos da. Vemos cómo dio poder a la vida y ministerio de Jesús, y queremos vivir como Jesús; y sabemos que como pecadores no podemos hacerlo, por eso invitamos al Espíritu a hacernos cada día un poco más como Jesús, por la gracia de Dios.

Entonces dice, «No solo vayan y empiecen a hacer algo. Esperen la presencia y el poder de la Persona del Espíritu Santo». Esta es la protosecuela y Hechos es la secuela. Lucas escribió un libro en dos partes, y después vemos su cumplimiento. El Espíritu Santo desciende sobre la iglesia, como descendió sobre Jesús, y le da poder a la iglesia, como se lo dio a Jesús, y constriñe a la iglesia hacia delante, como constriñó a Jesús, para que sigamos con el ministerio de Jesús proclamando el mensaje de Jesús. Y el cristianismo estalla, de 120 personas a miles de millones de personas en todas las naciones del mundo.

Permítanme decirles algo. Empezaron en Jerusalén. No estamos ahí. Todo lo que Jesús prometió ha ocurrido, y la única manera en podemos explicar como ha estallado el cristianismo y la transformación de la vida de las personas es porque Jesús está vivo, y la Biblia es veraz, y el Espíritu Santo está obrando por medio de la iglesia en la tierra. Alabado sea Dios. Lo creemos, lo vemos, lo disfrutamos, nos deleitamos en ello, y queremos multiplicarlo. ¿Amén? [Aplaude la congregación]

Jesús está vivo. La Biblia es veraz. Por el poder del Espíritu Santo las noticias de Jesús pueden difundirse. Lo hacemos sembrando iglesias. Lanzaremos 4 iglesias más, Dios mediante, el 15 de enero. Lo hacemos mediante una red sembradora de iglesias llamada Hechos 29. Contribuimos el 10% de nuestros ingresos a eso. Hemos sembrado más de 400 iglesias en Estados Unidos, y estamos evaluando 500 sembradores potenciales de iglesias continuamente. Nuestra asistencia pascual colectiva fue de 175.000 personas. También contribuimos a la siembra de iglesias mediante Hechos 29 en más de 12 naciones. Más de 10 millones de sermones fueron bajados este año en docenas de países en todo el mundo. Nos valemos de la tecnología. Nos valemos de los misioneros. Nos valemos de la siembra de iglesias. Nos valemos de cualquier cosa que podamos para contarles a todos los que oirán acerca de este hombre, Jesús, por el poder del Espíritu Santo.

Y adoramos

Y después concluye con la última idea principal de Lucas. ¿Cómo termina? ¿Cuál es el gran final? Jesús está vivo. La Biblia es verdadera. Por eso tenemos que difundir el evangelio por el poder del Espíritu Santo, y adoramos. Termina con esto. Lucas 24:50–53: «Entonces los condujo fuera de la ciudad, hasta cerca de Betania, y alzando sus manos, los bendijo». ¿Qué tiene en las manos? Las cicatrices de la crucifixión. ¿Se imaginan ese momento, emocionalmente? ¿Jesús, qué estás haciendo? «Los voy a bendecir con mis manos cicatrizadas por los clavos. Es lo que hace Jesús.

¿Saben qué? Si están en Cristo, ustedes verán esas manos cicatrizadas por los clavos. Su cuerpo resucitado todavía lleva las cicatrices de la crucifixión. ¿Alguna vez han pensado en eso? Usted muere, resucita, y Jesús viene a abrazarlo con las manos cicatrizadas por los clavos. Por una parte creo que no pecaremos en el reino de Dios porque veremos las manos de Jesús, cicatrizadas por los clavos en todo momento, y nos recordará de lo mucho que Dios nos ama y todo lo que hizo para salvarnos. Es como un padre que bendice a sus hijos, ora por ellos, los está amando. Aquí Jesús bendice unas cuantas docenas de seguidores con las manos cicatrizadas por los clavos.

«Y aconteció que mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado arriba al cielo». ¿Se imaginan eso? Mejor dicho, a veces como que leemos esto y pensamos, «Entonces ascendió y tocaron la cortina musical de Los Jeffersons, eso de ‘Ascender hacia lo alto’, y todo salió bien, fue asombroso». ¿Se imaginan eso? Como si dijeran, «Jugué en la Liga de Menores con Jesús, y ahí va. Es asombroso».

¿Se imaginan eso? ¿Qué les dijo que hicieran? Que le dijeran a todos sobre la tierra. ¿Qué? [Se ríe la congregación] «Deberíamos reunirnos y Él debería asistir y organizar el gráfico. Si vamos a recaudar fondos para esto, parece que Él debería pedirlos. Ahí va».

Y se fue porque vino del cielo a la tierra. Cumplió su misión y regresó al cielo. ¿Y entonces qué hicieron? «Ellos, después de adorarle, regresaron a Jerusalén con gran gozo, [estaban muy emocionados] y estaban siempre en el templo [en la iglesia] alabando a Dios». Había alabanza, gozo, entusiasmo, y celebración. El Espíritu Santo los llenó de poder y los constriñó, los esparció para hablarles a todos de Jesús, y fueron testigos y beneficiarios de este ministerio, el ministerio de Jesucristo.

Nuestra libreta de calificaciones

Mars Hill, para cerrar, ¿creen que somos fuertes o débiles al creen que Jesús está vivo? ¡Somos fuertes, muy fuertes! Creemos eso, ¿cierto? ¡Jesús está vivo!

¿Y si creemos que la Biblia es verdadera? Es el Libro que Dios escribió, y se trata solo de Jesús. Creemos eso, ¿somos débiles o fuertes? Fuertes, muy fuertes.

Difundimos el evangelio por el poder del Espíritu Santo a las naciones de la tierra. Eh, más o menos fuertes. Les mostraré cuánto estamos dando en un momento. Ustedes dirán, «¡En teoría estamos a favor de eso!». Bien, pero tenemos que salir de la teoría.

¿Qué tal la adoración, el gozo, el entusiasmo, la celebración, y la alegría? Eh, no tan fuertes. Yo diría A,A,C,D. Eso dice nuestra libreta de calificaciones.

Todo va junto. Jesús está vivo; si la Biblia es veras, si creemos que la gente va al infierno y que Jesús es su única esperanza, debemos dar testimonio y adorar. Debemos hablarles a los demás de Él, y debemos regocijarnos, no para que Dios nos ame, sino porque ya nos ama en Cristo; no para que Dios se agrade de nosotros, sino porque en Cristo ya se agrada en nosotros; no porque nos sentimos culpables, sino porque nos sentimos alegres de que Jesús está vivo, que la Biblia es veraz, y que las manos cicatrizadas por los clavos han venido a bendecirnos.

Besen los pies

Y me encanta como termina. Me encanta como lo termina. «Le adoraron con gran gozo continuamente». Y tiendo a no rebuscar muchas palabras griegas porque no sé mucho griego, y no quiero que desconfíen de esta excelente traducción de la Biblia en inglés que ustedes tienen. Pero quisiera señalar una palabrita aquí: Adoración. Significa esto: Esto era lo que estaban haciendo todos los días, con alegría, colectivamente, gozosamente.

La palabra adoración literalmente significa besar los pies. ¿No les parece la manera perfecta de terminar la biografía de Jesús? Todos lo estaban adorando. Estaban besando sus pies.

Así que, Señor Jesús, queremos terminar nuestro tiempo en Lucas donde termina el relato de Lucas. Señor Jesús, pido por mí, por mi familia, y por las personas de la Iglesia Mars Hill, Jesús, den testimonio, que les digamos a otros quién eres y lo que hiciste, y que adoremos diariamente, continuamente, colectivamente, individualmente, con gozo, sin cesar. Jesús, no se nos ocurre una mejor postura para articular nuestro estado actual y lo que debe ser la postura de nuestros corazones que es estar de rodillas, con el rostro inclinado, rendidos y sumisos, reconociendo que eres el Creador; eres el Señor, eres Dios, eres el Salvador, eres amigo, estás vivo, eres el centro de las Escrituras, el Gobernante de la historia, el Hacedor de todas las cosas; eres el Salvador de todos los que serán salvos. Señor Jesús, ahora pedimos, por el poder del Espíritu Santo, que nos permitas pensar en esta postura como la mejor postura. Señor Jesús, el mundo nos diría que todos y todas las cosas deben besar nuestros pies. Señor Jesús, que no sea así con tu pueblo. Que tengamos un corazón de arrepentimiento, perdón y alegría. Y Señor Jesús, al besar tus pies, gracias por el gozo que recibimos porque tú solo eres digno de ser alabado, y fuimos creados para adorarte. Y al hacerlo, tenemos gran gozo porque eres un gran Dios, y te doy gracias la oportunidad de enseñar este gran Libro. En el buen nombre de Jesús. Amén.

La obra de Dios en Mars Hill

Gracias por permitirme enseñar Lucas, y gracias por permitirme darles dos años de mi vida. Gracias. [Aplaude la congregación] Creemos que Dios está obrando en Mars Hill, y tenemos el privilegio de ver Su obra y adorar Su obra. Quisiera resumir el año un poco y tomar un momento para hablar de la obra de Dios este año. Quiero compartan mi gozo, nuestro gozo. No tomamos crédito por lo que Dios está haciendo. Pero queremos dar crédito a Dios por todo lo que está haciendo.

Así que quiero que vean la obra de Dios este año, unas cuantas cifras de personas creadas a imagen y semejanza de Dios, que Jesús ama. Algunos de ustedes dirán, «¿Qué? ¡A usted le interesan las cifras?». Sí. Queremos que más personas sean amadas, que más personas sean salvas, que más vidas sean cambiadas, y que más legados sean alterados. Sí, queremos que las cifras aumenten. Sin remordimientos.

Este año estamos calculamos que bajarán 10 millones de sermones y alabo a Dios por la era tecnológica. En la providencia de Dios empezamos la iglesia cuando surgió algo llamado Internet; y empezamos a colocar los sermones en Línea porque alguien se robó nuestra computadora. No teníamos forma de contactar a las personas y tuvimos que crear un banco de datos en Línea. Tampoco nos alcanzaba para comprar una máquina multicopista. Entonces dijimos, «Podríamos colocarlos en algo llamado Internet», y lo hicimos en los años 90. Y todo fue en la providencia de Dios.

Así que este año se bajarán más de 10 millones de sermones, lo cual significa que las noticias de Jesús son proclamadas, y me regocijo por el papel que se me ha dado en hacer eso, y 10 millones de sermones es mucho, sobre todo si tomamos en cuenta lo que dura cada sermón, ¿cierto? [Se ríe la congregación] Porque son más de 10 millones de horas. Los sermones son largos en Mars Hill.

Resurgence es el recurso que usamos para ayudar a entrenar líderes de otras iglesias porque queremos que todas las iglesias que aman a Jesús crezcan, y si podemos ayudar, queremos ayudar. Más de 6 millones de personas han visitado Resurgence.

La Iglesia Mars Hill ha crecido a 12.000 personas semanales. Eso nos hace una de las iglesias más grandes, y de más rápido crecimiento en Estados Unidos. Alabamos a Dios por eso. Hemos tenido más de 1.200 bautismos este año. Es asombroso. [Aplaude la congregación] El bautismo se trata solo del arrepentimiento y el perdón y la nueva vida por medio de Jesús. Nos regocijamos en eso.

Tenemos casi 500 grupos comunitarios. O sea que tenemos todas estas personas que se reúnen como amigos, en misión juntos con Jesús cada semana.

Ahora tenemos 14 iglesias Mars Hill. El 15 de enero lanzaremos cuatro iglesias, Dios mediante, en tres estados: Washington, Oregón, y también California. Así que ore por esas.

Tenemos tanto de qué estar agradecidos con el Señor. Estamos disfrutando tanto la gracia de Dios y la obra de Dios. Dios salva a las personas. Dios escribió las Escrituras. Dios bendice Su Palabra. Dios da dones a su pueblo. Jesús dijo, «Construiré mi iglesia». Jesús es quien construye nuestra iglesia. Por lo cual decimos que todo esto es obra de Dios.

Nuestro testimonio en Mars Hill

Ahora quiero pasar a nuestro testimonio, y quiero compartir con ustedes más o menos dónde estamos. Y permítanme decirles que lo digo con un poco de tristeza. Les parecerá que tenemos un problema económico. No es así. Tenemos un problema del corazón, no un problema de billeteras, porque Jesús dice, «Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón». Lo que está diciendo es, «Inviertes tu dinero en lo que más amas». Uno da a lo que más ama, o mejor dicho, a quien más amamos.

Por lo tanto esto no es una solicitud económica. Es una solicitud de adoración. Yo quiero, Dios quiere más que su dinero. Los quiere a ustedes. Quiere todo de ustedes. Nuestro Dios es un Dios generoso, es un dador. Porque de tal manera amó Dios al mundo que hizo ¿qué? Dio. Queremos recibir pero también administrar. Queremos recibir, pero también queremos bendecir a otros.

Este año, estamos llegando a finales de nuestro año, pero quiero ponerlos al día en cuanto al año fiscal. Retroceda una diapositiva, si fueran tan amables. En el trascurso del año pasado, el 24% de las personas en Mars Hill no dieron nada, cero. Si dieron entre $1 y $500 dólares figuran entre el 41% más alto.

Lo que eso significa colectivamente es que más o menos 2/3 de Mars Hill no dio nada. O casi nada. ¡La obra de Dios es asombrosa! Nuestro testimonio es distinto de otras maneras, de una manera menos gloriosa.

Entre $500 y $1.500 al año es más o menos el 14% de la iglesia; entre $1.500 y $4.000 al año es más o menos el 11%; de $4.000 a $10.000 corresponde casi al 7% de la iglesia.

No enseñamos que uno debe diezmar el 10%. El Antiguo Testamento en realidad enseña un diezmo colectivo de más del 27%. Enseñamos que sea lo que Dios le diga al corazón: generoso, sacrificial, consecuente, alegre, 2 Corintios 8 y 9, o lo que sea. Solo estamos diciendo que «Lo que Dios le diga, hágalo». Queremos que oren por ello y que planifiquen.

Yo sé lo siguiente: Si todos hacen lo que Dios les dice, todo estará bien. Lo que eso significa es que, digamos que tuviéramos solo 737 personas que dan entre $4.000 y $10.000 al año. Basado en el ingreso medio, serían las personas que dan en el orden del 10%.

Lo interesante es que la mayoría de ellos son sus ancianos, sus diáconos, y líderes de grupos comunitarios y de redención. O sea que los que sirven, muchos de ellos sin pago, también están dando. Les pido que oren para que ellos no se desanimen. Al compartir estas verdades con algunos de nuestros líderes se han desanimado. Dijeron, «¿Qué? Pero estoy sirviendo y estoy dando y estoy cuidando a la gente y estoy orando». Pero se sienten solos. No queremos que se sientan solos. Queremos que se animen con su participación junto a ellos.

Los que dan entre $10.000 y $20.000 al año son solo 185 personas. Entre $20.000 y $50.000 al año, 47 personas. Entre $50.000 y $100.000, 5 personas. Y $100.000 al año o más 3 personas.

Algunos de ustedes pensarán, «Habrá algún rico por ahí que lo pague todo». Si está aquí, bienvenido, ¿cierto? [Se ríe la congregación] Pero no es así, y alabamos a Dios por los grandes donantes, pero lo que de veras sacará a flote a Mars Hill o nos hará naufragar es la cantidad de donantes fieles del orden que Dios les haya encargado o encomendado.

Les contaré una historia sobre Todos, Alguien, y Nadie. Había un tipo llamado Todos. Pensaba que Alguien se haría cargo, pero Nadie lo hizo. Esa es más o menos la historia de Mars Hill.

Creo que vamos a estar bien este año porque creo que ustedes responderán bien; pero lo que me preocupa es que empiecen a dar este año solo por urgencia y no con sentido de adoración. Y lo que pasa es que algunos ven la iglesia como una esposa, y otros la consideran una novia que pueden abusar sin casarse con ella. Queremos que Mars Hill sea la hermosa y amada novia de Cristo, y queremos que las personas no solo la cuiden cuando les sea conveniente, sino que la cuiden porque Cristo murió por ella.

Lo último que quiera compartir con ustedes para darles una muestra estadística desde el año pasado a este año, si fueran tan amables. El año pasado para darles solo una muestra. El 31 de octubre de 2010 teníamos 8.361 personas. 1.064 personas no dieron nada. Si dieron un solo dólar, fueron contados. Este año, un año después, el mismo domingo, tuvimos 12.017 personas. O sea, han aumentado mucho las personas; casi 4.000 personas. El número de personas que dio algo ha bajado (a 986), y ese es el problema.

Algunos dicen, «Estoy sin trabajo». Entiendo. Algunos dicen, . «¡Soy madre soltera!» Entiendo. Estoy patas arriba. Entiendo. Pero lo que no podemos decir es que 2/3 de las personas tienen una buena razón delante de Dios y que Él los excuse cuando le digan que no dieron nada o casi nada.

Algunos de ustedes dirán, «Sí, pero ¿cómo gasta el dinero la plata?». Tenemos un reporte anual. Les informamos cómo gastamos el dinero. Somos los más transparentes en el tema. Les diría, miren lo que está sucediendo. Es asombroso, ¿cierto?

¿En qué categoría se encuentran personalmente?

Entonces quisiera hacer eso. Quisiera cerrar con una pregunta. ¿En qué categoría se encuentran personalmente ahora? Las buenas noticias es que el año no se ha acabado. ¿En qué categoría estarán a finales de año? Es la pregunta para ustedes.

Si quieren adorar a Dios por medio de sus ofrendas, que es una de nuestras formas de adorar aquí, hay varias maneras de hacerlo. Pueden dar con el sobre GIVE (dar) que reciben los domingos. Usen cheque, tarjeta de crédito, retiro regular ACH, o efectivo. No manden dinero en efectivo por correo franqueado. Algunos lo hacen. Segundo, pueden ir a MarsHill.com y opriman en enlace GIVE, (dar) y pueden dar ahí también con regularidad, o puede colocar su ofrenda en la canasta cuando recolectamos los domingos.

Permítanme decirles algunas cosas, y no lo he hecho bien antes, por lo cual quiero hacerlo mejor por la gracia de Dios. No quiero enojarme, no quiero manipular a la gente, no quiero que den por remordimiento, no quiero poner a todos en la misma categoría porque eso sería injusto.

Permítanme decirles, ante todo, para quienes han sido fieles y generosos, gracias. O sea, ustedes son como el niñito que le dio su almuerzo a Jesús para alimentar a miles. Es un milagro. Gracias. De parte de Jesús y de la Iglesia Mars Hill, gracias por quienes han sido generosos y fieles. Cualquier cantidad, si tienen la conciencia limpia y han sido generosos y fieles, gracias.

Para los que no han sido completamente fieles, sino más o menos, les doy las gracias y por favor cumplan con cualquier cosa que Dios les ha instado hacer.

Para quienes han sido completamente infieles, y son de los que toman no los que dan, les pediría que se arrepientan, no porque Dios quiera solo su dinero, sino que a veces el dinero es como Dios cambia su corazón, y cambia el rumbo de su vida, y sus prioridades; y Dios quiere toda su persona, no solo parte de usted. Por lo cual los invitamos a arrepentirse y a hacer lo que Dios les haya pedido.

Para los que son nuevos cristianos, sabemos que lo son. Están empezando a entender. Nos agrada que estén aquí. Esto es parte de la vida cristiana, que todo lo que somos y todo lo que tenemos le pertenece a Jesús, y los invitamos a empezar a crecer en su entendimiento de lo que significa ser generoso y un mayordomo, para que otros puedan conocer a Jesús y puedan disfrutar la salvación que usted disfruta. Si es un nuevo cristiano, entendemos que está en ese proceso. Queremos ser amorosos, bondadosos, pacientes, y comprensivos, e invitarlos a que disfruten el gozo que Jesús tiene cuando dan.

Y para los no cristianos, no estamos pidiendo su dinero, porque somos una familia, y creemos que cuando la familia tiene invitados, la familia debe encargarse de los invitados. Mars Hill es una familia, y ustedes son nuestros invitados, y queremos que vengan y conozcan al Señor Jesús y se vuelvan cristianos; en ninguna manera estamos pidiendo su dinero. No les pedimos que den nada. De hecho, les pedimos que reciban la salvación por medio de Jesucristo y que reciban el don que Dios da. Y más adelante, si reciben a Jesús, hablaremos de los dones que Jesús puede llamarlos a dar, pero eso no es lo que queremos que oigan.

Espero que lo oigan como un pastor que los ama, y se los digo de parte de los otros líderes de la iglesia, y por favor oren por su iglesia. En cierto modo las cosas van muy bien, pero también hay una gran inmadurez que debemos cambiar de rumbo antes de que tengamos una crisis, y esa crisis es un cristianismo consumidor. No queremos un cristianismo consumidor. Queremos un cristianismo de adoración.

Entonces, Padre, pido por nuestra gente. Dios, quiero darte gracias por los que han sido fieles. Espíritu Santo, ¿podrías animar a los que han sido fieles? Y Dios, para nosotros como pueblo, queremos darte gracias por tu obra, y queremos pedirte que nos ayudes con nuestro testimonio y nuestra adoración, sabiendo que la adoración es en efecto las canciones que cantamos, pero también la vida que vivimos y los recursos que administramos. Dios, tú amas tanto a Mars Hill que moriste por ella. Te diste por ella, Señor Jesús. Por eso te pedimos que nos ayudes a dar, no por remordimiento, sino por alegría, sabiendo que tu plan para llevar las buenas nuevas a las naciones es la iglesia local. Entonces, Jesús, por favor perdóname si no he articulado, enseñado, o comunicado bien, o si he contribuido a esta falta de generosidad, y ayúdame a hacer las cosas mejor como maestro y líder. Pero Dios, por favor también ayuda los corazones de nuestra gente a ser generosos, Señor Dios, para que más personas puedan oír hablar de Jesús, y podamos hacer más discípulos para sembrar más iglesias para alterar más legados. Lo pedimos en el buen nombre de Jesús. Amén.

Nota: Esta transcripción ha sido editada para la legibilidad.