Lucas 18:31–34

31 Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. 32 Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. 33 Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará. 34 Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.

Introducción

Bien, Mars Hill, hoy estamos en Lucas 18: 31–34, donde Jesús profetiza su muerte. Mientras encuentran ese pasaje, quisiera explicarles el sermón de hoy. Será un poco distinto. En algunos sermones trato de abrirles el corazón para que vean a Jesús. En otros sermones, trato de motivarlos para que vayan y sirvan a Jesús con sus manos. Algunos domingos, trato de motivarlos para que muevan sus pies en una dirección determinada, para ponerse en misión. En otras ocasiones, los insto a que abran sus billeteras para darles a los pobres y a la iglesia. Pero hoy en realidad quiero sus mentes. Hoy haremos las cosas más como un instituto bíblico o una clase en un seminario, y la sí Biblia dice que debemos amar a Dios con todo el corazón, el alma, la mente, y todas nuestras fuerzas. Hoy nos enfocaremos más que todo en la mente. Quiero enseñarles y mostrarles y espero que pueda ayudarles a creer ciertas cosas acerca de la Biblia y que piensen de una manera bíblica.

Hoy Jesús nos dará unas breves declaraciones sobre este libro. Hablará de los profetas que escribieron el Antiguo Testamento, y de su vida misma como el cumplimiento de este libro. Así que hoy hablaremos bastante de la Biblia, por qué la creemos, por qué confiamos, en ella y por qué sabemos que Dios en última instancia es su autor. Por lo tanto no quiero presumir que ustedes saben mucho de la Biblia. Muchos de ustedes son cristianos y están bastante familiarizados con ella, pero muchos no son cristianos, o son nuevos cristianos, o personas que no han recibido mucha enseñanza al respecto. Mars Hill es una iglesia que cree en la Biblia, que lee la Biblia, que memoriza la Biblia, que se somete a la Biblia. En la gracia de Dios, siempre hemos sido así. Y por la gracia de Dios espero, confío, y pido que siempre seamos personas de la Biblia. Para nosotros es un libro único entre todos los libros que fueron escritos o que se escribirán en la historia del mundo porque este libro en última instancia fue escrito por Dios por autores humanos. Eso es lo que llamamos inspiración divina. Y al hablar de las Escrituras, en realidad este no es solo un libro. Es una colección de libros. Es una colección de libros escritos en el trascurso de casi 1.500 años por unos 40 autores procedentes de varios países y continentes, que lo escribieron en tres idiomas distintos. Por lo tanto, esencialmente se trata de una biblioteca. De eso se trata.

Las Escrituras

La palabra «Escritura» sencillamente significa un escrito. Biblia significa libro. Cuando oímos Santa Biblia, significa Libro Santo. Cuando se trata de las Escrituras, tenemos el Antiguo Testamento que nos lleva hasta Jesús, y después 400 años de silencio donde no hubo ni profecías ni se escribieron las Escrituras, y después la llegada de Jesús que da inicio al Nuevo Testamento. Ahí fue donde tomamos la historia hace más de un año cuando nos propusimos estudiar el Evangelio de Lucas. Algunos datos: el Antiguo Testamento tiene 1.189 capítulos en sus trenta y tres libros. Esos capítulos fueron añadidos en el Siglo XIII. Hay 31.173 versículos en el Antiguo Testamento. Esos fueron añadidos por ahí en 1551 para que encontremos las cosas, como las direcciones que ponemos en nuestras casas. Así funcionan los capítulos y los versículos. Por eso tenemos libros de la Biblia como Lucas, como el capítulo el capítulo dieciocho donde estamos hoy, y tenemos versículos, por ejemplo, del 31 al 34 donde estaremos hoy. Siguiendo al Nuevo Testamento, es mucho más pequeño que el Antiguo Testamento. El Antiguo Testamento abarca las tres cuartas partes de la Biblia por su longitud. El Nuevo Testamento abarca casi la cuarta parte de la Biblia por su longitud. El Antiguo Testamento tiene trenta y nueve libros, y el Nuevo Testamento tiene ventisiete libros. El Nuevo testamento tiene 260 capítulos y 7.959 versículos.

La Biblia se trata completament de Jesús

Si uno se dispone leer la Biblia, la pregunta es, ¿de qué se trata? Todos estos autores, países, tiempos, fechas, lugares, cientos de mandamientos, a fin de cuentes, son Palabra de Dios. Por eso es que cuando Jesús habla hoy de los profetas, está hablando de aquellos que en el Antiguo Testamento dijeron cientos de veces, «Así ha dicho el Señor». Los autores de las Escrituras se consideraban textualmente mensajeros de Dios que daba una palabra a su pueblo, y les ordenaba que escucharan y obedecieran; a otros los llamaba para que se convirtieran en su pueblo arrepintiéndose de sus pecados y siguiéndole. Así que en última instancia este es un libro de parte de Dios. Y la pregunta es, ¿de qué se trata este libro? ¿De qué se trata el libro? ¿Se trata de nosotros y la manera como debemos vivir? ¿Es un libro que trata solo de la historia y las naciones? Es un bosquejo biográfico de los principales líderes de la historia del mundo, de cómo vivieron sus vidas y los ejemplos morales positivos y negativos que podemos aprender al evaluar su éxito y su fracaso? ¿Cuál es la idea principal, el propósito principal, el mensaje central de esta biblioteca de libros sagrados? Eso es exactamente lo que Jesús nos dice hoy. Nos dice que el propósito de su vida en última instancia es el cumplimiento de este libro. Por lo tanto este libro se trata de Jesús. Se trata completamente de Jesús de principio a fin.

Dejaré que ustedes mismos lo lean. Esto es exactamente lo que Jesús dijo acerca de su vida y este libro. Lucas 18:31–34, «Tomando aparte a los doce», o sea sus discípulos, «Jesús les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén», una ciudad muy importante, «y se cumplirán todas las cosas que están escritas», o sea las Escrituras, lo que fue escrito. Repito, la palabra Escrituras significa los escritos. «por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre». Aquí tenemos los autores de las Escrituras. «Pues será entregado a los gentiles», o sea los que no son judíos, «y será objeto de burla, afrentado y escupido; y después de azotarle, le matarán, y al tercer día resucitará Pero ellos no comprendieron nada de esto; este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía».

Así que aquí Jesús nos dice este libro se trata de su vida, que los profetas que escribieron las Escrituras predijeron su vida, su sufrimiento, su entierro, y su resurrección; que toda la historia, todo el ministerio de Jesús, y todos estos libros en la Biblia en última instancia se tratan de la persona y la obra de Jesucristo. Pero no adoramos la Biblia, sino al Dios de la Biblia, el Señor Jesucristo, y amamos y confiamos en la Biblia porque es la documentación perfecta y detallada de Jesucristo predicho a entrar a la historia y cumplir lo que fue prometido.

Jesús lleva a cabo una misión

Jesús dice unas cuantas cosas aquí. Primero, dice que ha venido a llevar a cabo una misión. Al final, la misión de Jesús culminó en Jerusalén. Eso es exactamente lo que dijo Jesús. Dijo, «todas las cosas que están escritas se cumplirán». Y dijo, «Subiremos a Jerusalén». Cuando usa estas palabras el Señor Jesús, de que subirá a Jerusalén, fueron palabras comunes y familiares. La ciudad más renombrada de toda la Biblia es la gran ciudad de Jerusalén. En realidad es una ciudad sobre una colina, y por eso cuando la gente va allá de visita, hablan de subir a Jerusalén. Los que hacían peregrinajes en los días de Jesús, de hecho subían a la gran ciudad de Jerusalén cantando. Es una ciudad edificada básicamente sobre una roca. Estuve ahí, la he visto. En los días de Jesús, era una enorme ciudad. Aprendimos anteriormente en el Evangelio de Lucas que Jesús nació en un pequeño pueblo llamado Belén, que se crió en un pueblo muy pequeño llamado Nazaret, y que cuando era niño fue llevado al templo a ser dedicado en Jerusalén. Probablemente realizó otros viajes con su familia. Es posible que no haya ido a Jerusalén muy a menudo porque era de familia muy pobre. Así que Jesús vivía fuera de Jerusalén.

Aprendimos en el capítulo 9, versículo 51 del Evangelio de Lucas, que aunque Jesús se volvió muy popular con las grandes multitudes, predicando y enseñando en esta área tan rural llamada Galilea, Lucas 9:51 tiene un significado muy importante para la línea argumental del Evangelio de Lucas y la vida de Jesús. Dice, «Él, con determinación, afirmó su rostro para ir a Jerusalén». O sea que mientras estuvo en la tierra, Jesús era un hombre con una misión. Como varón adulto, hizo su último viaje épico a la gran ciudad de Jerusalén. Va a pie, lo cual toma tiempo, y en el Evangelio de Lucas vemos que durante gran parte de ese tiempo predicaba, enseñaba, sanaba, expulsaba demonios, y profetizaba mientras iba a Jerusalén a cumplir su misión, y en últimas, a ponerle punto final. O sea, ser crucificado para expiar los pecados del mundo como Salvador nuestro, morir en nuestro lugar: su vida por nuestra muerte.

Todo esto se lleva a cabo en Jerusalén. Es exactamente lo que Jesús hace en este viaje épico, su último peregrinaje a Jerusalén. El lugar central de Jerusalén era el templo. Por eso a menudo la llaman la Ciudad de David. David fue a quien Dios dio la orden inicial de construir el templo mediante su hijo Salomón, quien supervisó su construcción. Fue allí que Abraham por poco sacrificó a su único hijo, Isaac. Isaac por su propia voluntad llevó la leña sobre su espalda al lugar donde había de morir, y se recostó sobre el altar por su propia voluntad dispuesto a morir en manos de padre. Y justo a tiempo, la Biblia documenta que el Ángel del Señor apareció. Yo creo que fue el Señor Jesucristo antes de nacer de la virgen María. Y dijo, «No sacrifiques a tu hijo. Un sacrificio será provisto». O sea que Jesús vendría, como otro Hijo y llevaría su propio madero, su cruz en ese mismo lugar, para poner su vida en manos de su Padre; y todo eso había sido una sombra, una prediciendo y anticipo de lo que Jesús haría en ese lugar. Así que el templo fue construido exactamente en el mismo lugar donde Abraham por poco sacrificó a Isaac, como sombra de lo que haría Jesús muchos años más tarde para lograr su acometido.

El templo era el lugar donde el pueblo de Dios se reunía para adorar. Era el lugar más importante de la nación de Israel. En el centro del templo estaba el Lugar Santísimo, donde la gloria de Dios y la presencia de Dios moraba con el pueblo de Dios en la tierra. La construcción del primer y el segundo templo fue enorme y magnífica. Los sacerdotes también venían a ofrecer sacrificios, demostrando cada vez que Jesús vendría finalmente a derramar su sangre por nuestro pecado, como nuestro sacrificio, y a pagar nuestra deuda de pecado. Los sacerdotes eran todos una prefiguración de que Jesús vendría como nuestro gran Sumo Sacerdote. El templo también anunciaba que Jesús vendría y sería Dios con nosotros, Emanuel.

Jesús cumple la profesia con su muerte

Como leímos anteriormente en el Evangelio de Lucas, la presencia de Dios estaría en la presencia de Jesucristo y el templo era el lugar más sagrado. Era el lugar que conectaba cielo y tierra. Es donde la gente se reunía con Dios y Dios se reunía con la gente y donde Dios decidió morar en su gloria allí en el Lugar Santísimo. Jerusalén fue construida en torno a la presencia de Dios. Jerusalén fue construida en torno al templo de Dios y Jesús dice que su misión culminará en Jerusalén donde todo eso se había anunciado, donde todo eso se había esperado, todo lo que se había anticipado en última instancia se cumpliría en Él.

Algunas traducciones textualmente usan la locución «se cumplirán» en Lucas 18:31–34. En esta traducción Jesús usa la palabra «cumplir». Indica que todas las cosas que señala la historia, y todas las profecías bíblicas, las promesas, y todo lo anticipado, finalmente se cumple en la muerte, sepultura, y resurrección del Hijo de Dios, el Señor Jesucristo. Jesús aquí lo está profetizando. Profetiza, predice, y nos dice el futuro porque Dios es soberano. Él conoce el futuro porque Dios es omnisciente—lo sabe todo, incluyendo el futuro. Dios es eterno. Está aparte del tiempo, aunque obra en el tiempo. Porque Dios no es como nosotros, Él conoce el futuro. Y aquí Jesús profetiza acerca del futuro. En su camino hacia Jerusalén, dice que será primero que todo arrestado; segundo, objeto de burla; tercero, afrentado; cuarto, escupido, lo cual era un acto extremo de falta de respeto; y quinto, que sería azotado. Nos dice de qué manera iba padecer. Como les he dicho muchas veces, es importante notar cómo eran los azotes en esos días, y creo que la película La Pasión de Cristo lo representa gráficamente de manera exacta. Azotar, en aquellos tiempos, es cuando tomaban un prisionero, les arrancaban la ropa dejándolos casi desnudos para avergonzar y humillarlos. Jesús fue azotado, le arrancaron la barba, se burlaron de Él, lo afrentaron, lo acusaron falsamente, y le escupieron. Todo lo que Él predijo sucedió. Después les sujetaban las manos juntas tal vez con cadenas o sogas, a un una columna de madera de castigo, y su espalda y sus piernas y sus nalgas quedaban al descubierto. Quizás entonces dos soldados, uno de cada lado, empuñaban algo llamado flagrum o gato de nueve colas. Era una empuñadura con tiras de cuero que salían de ella, y en la punta tenían unas bolas de metal o piedra para ablandar la carne del hombre como se ablanda un pedazo de carne de res. También tenían unos ganchos generalmente de hueso o metal, muchos de ellos colgaban de las tiras de cuero, y se hincaban en la piel de la víctima. Después azotaban al hombre, y le ablandaban la carne. Los ganchos penetraban el cuerpo profundamente hasta los tejidos más profundos, y después violentamente le arrancaban la carne al cuerpo del hombre. Su corazón quedaba en un estado de trauma, y perdía enormes cantidades de sangre.

Jesús no había dormido nada la noche anterior, estaba deshidratado. Los azotes que soportó en manos de una turba que se burlaba de Él, hombres malvados, para entonces habrían dejado a Jesús completamente ensangrentado. La historia extrabíblica ha documentado que de vez en cuando los azotes eran tan violentos que las costillas del hombre se desprendían del cuerpo. Cuando Jesús usa la palabra «azotado», sabe que es exactamente lo que le van a hacer en Jerusalén, pero Él es un hombre que tiene una misión de cumplir las Escrituras y llegar a Jerusalén a expiar los pecados del mundo padeciendo en manos de hombres pecadores, aunque Él nunca había pecado.

Jesús también dice que lo matarían, que no tendría un soponcio en la cruz, sino que ciertamente moriría. Jesús sí murió en la cruz. Tomó su último aliento. Y para asegurarse de que estuviera muerto, un verdugo clavó una lanza en su costado, debajo de la caja torácica para perforar el pericardio de tal manera que el agua y la sangre fluyeron de su costado. Después Jesús fue envuelto en mortajas y especias que pesaban quizás más de ochenta o hasta cien libras, y su cuerpo fue puesto en una fría tumba labrada de una roca, sin ninguna atención médica. Amigos, a Jesús lo mataron tal como lo había prometido. Después profetizó y prometió que también resucitaría, que sería el único hombre que al final conquistaría y derrotaría la muerte, el único que haría lo que ningún otro hombre jamás ha hecho—resucitar de los muertos para nunca más morir, nunca más morir. Eso ocurre porque la paga del pecado es muerte. Jesús murió en nuestro lugar, por nuestros pecados, aunque Él nunca había pecado. Pero la muerte no pudo contenerlo porque nunca había pecado. Así que three días después, un domingo, el día en que los cristianos por lo general preferimos adorar juntos, aunque la Biblia nos da libertad de adorar en cualquier lugar y a cualquier hora juntos, Jesús resucitó de los muertos un domingo.

Así Jesús predijo todo esto en Lucas 18. Nos cuenta exactamente lo que va suceder. Profetiza y promete lo que le aguarda en Jerusalén. Jesús dice lo siguiente: «Todo lo que está escrito acerca del Hijo del Hombre por los profetas se cumplirá». Jesús dice, todo lo que voy a vivir, a soportar, a superar, y a lograr, es el cumplimiento de aquello que Dios dijo por medio de los profetas. Lo que Jesús está diciendo aquí es esto: «La Biblia se trata de mí». Es lo que está diciendo. Amigos, por eso es que no estamos de acuerdo con las sectas y los moralistas y los que simplemente reducen a Jesús a un buen ejemplo, diciendo que no es un Salvador verdadero. La Biblia no se trata de nosotros principalmente. No se trata de las naciones o de la historia principalmente. No se trata principalmente de las buenas obras o de la religión, ni siquiera de lo sobrenatural. Todas esas cosas están ahí, pero principalmente se trata de Jesucristo. Se trata principalmente de Jesucristo.

Toda la Biblia se trata de Jesús

Así que sin duda una pregunta surgirá en sus mentes. Jesús dice que su vida, misión y ministerio, su viaje a Jerusalén, es el cumplimiento de las Escrituras. Jesús no solo cumple lo que profetizan las Escrituras, sobre todo las del Antiguo Testamento, nos promete, «Eso fue lo que los profetas escribieron de mí».

Lo cual nos lleva a una pregunta muy importante: ¿En dónde vemos a Jesús en el Antiguo Testamento? ¿Dónde se encuentra Jesús en el Antiguo Testamento? Porque algunos que leen la Biblia falsamente piensan que tres cuartas partes de la Biblia desde el comienzo no se trata de Jesús. «Oh, y después nace y empieza el Nuevo Testamento», dicen. En realidad, la Biblia entera se trata de Jesucristo, incluyendo el Antiguo Testamento. Jesucristo mismo lo acaba de decir. «Todo lo que los profetas escribieron en el Antiguo Testamento será cumplido por mí, en mí, y por medio de mí».

Entonces quiero hacer lo siguiente. Esto les va a parecer demasiada información. Les digo de antemano. Afortunadamente transcribimos los sermones. No van a poder anotarlo todo, sin embargo estará disponible para ustedes gratuitamente: en audio, video, y transcrito. Lo hacemos cada semana, y alabado sea Dios que los ancianos son tan generosos y lo hacen posible. Quisiera compartirles seis maneras distintas en que pueden ver a Jesús en el Antiguo Testamento. No lo haremos con alegorías, donde pretendemos que está ahí cuando en realidad no está, sino siendo fieles a las Escrituras, viendo a Jesús tal como nos enseñó que lo viéramos en las Escrituras del Antiguo Testamento.

1. Cristofanías

El primer lugar donde vemos a Jesús en el Antiguo Testamento y de paso les doy la bienvenida al instituto bíblico, es lo que llamamos las Cristofanías. Las Cristofanías. Se las explicaré. Son apariciones de Jesús en el Antiguo Testamento antes de nacer de María en la tierra. Jesús no empezó su existencia cuando vivió en el mundo. Existía eternamente como Dios, Dios el Creador. Entró en la historia humana como un hombre, Jesucristo, en un momento dado, pero existía antes; vivía y ministraba antes de su nacimiento por María como el Hijo de Dios en la eternidad pasada.

En el Antiguo Testamento Jesús aparece en forma especial. Les daré algunos ejemplos. Anduvo con Abraham, luchó con Jacob, se le apareció a Moisés. Así es, «Antes de Abraham, YO SOY». Creo que está en Éxodo 3:14. En el Nuevo Testamento Jesús dice, «Ese era yo. YO SOY. Yo fui el que habló con Moisés». Estuvo con Daniel en horno de fuego. También llamó a Isaías al ministerio. Hay una escena estupenda en Isaías 6, escrita casi 700 años antes de que Jesús naciera de María, y el cielo se abre por así decirlo. Como si la cortina de la presencia de Dios se abriera e Isaías puede ver al Señor. Y dice, «Vi al Señor alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Ángeles lo rodeaban diciendo, “Santo, santo, santo, es el SEÑOR Todopoderoso”». Se preguntarán, «¿A quién vio Isaías?». Luego, en el capítulo 12 de Juan, por los versículos 40 y 41 dice, «Esto dijo Isaías porque vio su gloria, y habló de Él». Es asombroso, fascinante. Fue lo que Juan dijo de Isaías. Isaías vio a Jesús y habló de su gloria. O sea que antes de nacer reinaba y gobernaba en el cielo, en gloria, como Dios, llamando a Isaías al ministerio.

También hay una diferencia en la Biblia entre un ángel del Señor, que es un ser espiritual, un mensajero que viene de parte de Dios a hablar, y el Ángel del Señor, el Mensajero del Señor. Y creo que por lo general cuando el Mensajero del Señor aparece en el Antiguo Testamento, se refiere a Jesús en una Cristofanía. Fue Él quien apareció, antes de nacer de María. Fue el que proveyó el sacrificio en lugar de Isaac. Fue el que anduvo con Moisés y ministró con él. Esas son Cristofanías, lugares, apariciones de Jesús en el Antiguo Testamento antes de nacer de María. Repito, tomamos las palabras mismas de Jesús. «Todo lo que los profetas escribieron son consumadas y cumplidas por mí». «Está bien Jesús, ¿pero dónde estás en los Profetas?». Primero, lo vemos en las Cristofanías.

2. Tipos

Segundo, lo vemos en los tipos. Permítanme explicarles. Lo anoté para decirlo correctamente. Los tipos son figuras representativas en el Antiguo Testamento, instituciones, o eventos que anuncian a Jesús. Por lo tanto buscamos las figuras, las instituciones, y los eventos que anuncian o anticipan proféticamente, revelando cómo Jesús vendría y lo que haría. Les daré unos ejemplos. Incluyen a Adán que es una figura de Jesús, el segundo Adán. Eso lo leemos en lugares como 1 Corintios 15:45 y Romanos 12–21, donde dice que Jesús y Adán son corolarios en el sentido de que Adán encabeza una humanidad caída y Jesús encabeza una humanidad completamente nueva. El sacerdocio prefigura a Jesús como nuestro Sumo Sacerdote. Si quieren leer más al respecto, solo lean el libro de Hebreos. La mayor parte de Hebreos trata el tema completo del sacerdocio y cómo nos conduce a Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote. David y otros reyes prefiguraban a Jesús como Rey de reyes, y Jesús es Rey de reyes y Señor de señores. Por lo tanto, cuando vean un rey, recuerden, «Ah, Jesús es el más Rey de todos los reyes». Moisés y los profetas prefiguran a Jesús como nuestro profeta supremo, quien nos llama al arrepentimiento y nos invita a volver a Dios por gracia. Los sacrificios de animales prefiguraban a Jesús como el Cordero de Dios sin pecado que fue inmolado por nuestros pecados. De hecho, Juan Bautista, su primo, lo llamó así precisamente en un momento profético en que Juan vio a Jesús que venía y dijo, «He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Se refería en aquel entonces del sistema de sacrificios donde los animales eran sacrificados y su sangre era derramada por los pecadores, todo esto anunciaba la venida de Jesús, el sacrificio eterno, por eso no ofrecemos sacrificios hoy porque Jesús es nuestro sacrificio.

Otro ejemplo de un tipo es el templo, lo que prefigura la presencia de Dios que mora entre nosotros en Jesús. Jesús se convirtió en el Lugar Santísimo cuando estuvo en la tierra. Por eso es que cuando Jesús murió y resucitó, en última instancia el Espíritu Santo fue dado y el velo que guardaba la presencia de Dios en el templo fue roto de arriba hacia abajo, de Dios a nosotros. Por eso es que hoy no vamos a un lugar santo, acudimos a Jesús. Hay un mediador, dice la Biblia, entre nosotros y Dios. Ese es Jesús. A diferencia de otras religiones, no vamos a un lugar santo, acudimos a Jesús. Acudimos a Jesús. Él es la presencia de Dios. Y por medio de la fe en Él y la gracia que nos da, el cuerpo del creyente, dice la Biblia, se convierte en el templo de Dios; no vamos a ningún lugar para acercarnos a Dios, Dios viene a estar en nosotros. Nosotros individualmente y conjuntamente como cristianos, como la iglesia de Jesucristo, nos volvemos el templo. Todo eso es una figura de Jesús quien era el Lugar Santísimo mientras estuvo en la tierra; era la presencia de Dios entre nosotros. Por eso fue que en el año 70 d. C. Dios dejó que destruyeran el templo, y ahora no hay un templo en ese lugar. He ido al lugar del templo, y es interesante estudiar la historia, pero también es trágico cuando la gente piensa que si se acercan a un montón de rocas están acercándose a Dios. No estamos más cerca de Dios desde un montón de rocas, estamos más cerca de Dios por medio de Jesucristo. Por eso aun cuando fuimos al Muro de los Lamentos, no puse ningunas oraciones en el muro porque eso sería blasfemia. Sería como si por esa acción dijera, «Este muro es un mediador entre yo y Dios, y si pongo mi oración en el muro, tengo garantizado que llegará a Dios». No, hay un solo mediador entre yo y Dios, y no es un muro. Es el hombre, Jesucristo.

Además, hay pastores que cuidan sus ovejas lo cual nos recuerda que somos ovejas tontas y que Jesús es nuestro ¿qué…? Nuestro Buen Pastor. Eso es lo que Él dice. Así que al leer el Antiguo Testamento, cuando vean pastores y ovejas piensen en Jesús como Pastor y nosotros como ovejas. En el Antiguo Testamento también vemos en toda la Biblia jueces que dan sus fallos y toman decisiones, lo cual nos recuerda a Jesús, el Juez con J mayúscula que en Juan 5 creo que dijo: «El Padre no juzga a nadie, pero me ha encomendado todo juicio a mí, su Hijo». Jesús es nuestro Juez. Además hay otras cosas como el hecho de que Jesús es el Pan Verdadero, Jesús es la Vid Verdadera, y Jesús es la Luz Verdadera. Todos esos son tipos. ¿Entienden?

Esto es lo que estoy tratando de hacer, amigos. Quiero que lean la Biblia y vean a Jesús. Honestamente es lo más importante en el mundo para mí. Me encanta dirigir, me encanta predicar, me encanta enseñar, amo a Mars Hill, me encanta en evangelismo, me encanta sembrar iglesias, amo a mi familia, pero cuando se trata de mi trabajo aquí con ustedes y con mi familia en casa, lo más importante en todo el mundo para mí es que al leer la Biblia conozcan a Jesús. Eso es todo para mí. Eso es todo. Esa es la parte esencial de todo lo que creemos. Es la parte esencial de todo cambio de vida. Es el fundamento de quienes somos como personas, lo que creemos, y cómo nos comportamos como iglesia Esta es Palabra de Dios. La leemos, la estudiamos, la escuchamos, y la memorizamos para conocer a Jesús porque se trata solo de Él.

3. Servicio análogo

Por eso, además de las Cristofanías y los tipos, también está el servicio análogo. Les daré un ejemplo de eso. Esto será un poco largo, pero hay personas que hacen cosas después viene Jesús y las hace completamente, plenamente. Por lo tanto son como una prefiguración o anticipación o preparación para la venida de Jesús y su servicio. A diferencia del primer Adán, Jesucristo es el segundo Adán que aprobó su prueba en el huerto y al hacerlo nos imputó su justicia para vencer el pecado que nos había sido imputado por el primer pecado del primer Adán. Jesús es el Abel verdadero y es superior a él, porque aunque era inocente, fue inmolado y su sangre clama pidiendo nuestra absolución. Cuando Abraham se fue de la casa de su padre, hizo lo mismo que haría Jesús cuando salió del cielo. Cuando Isaac llevó su propia madera y puso su vida para ser sacrificado por su padre Abraham, nos estaba mostrando lo que Jesús haría más tarde. Jesús es superior a Jacob porque luchó con Dios Padre en Getsemaní, y aunque estaba herido y cojeaba, salió caminando de su tumba bendecido. Jesús es mayor que José, porque sirve a la diestra de Dios el Rey y extiende su perdón y provisión a todos los que lo hemos traicionado, y usa su poder para salvarnos y reconciliarnos amorosamente. Jesús es superior a Moisés, porque es mediador entre Dios y nosotros, y nos trae un Nuevo Pacto. A diferencia de Job, Jesús el inocente padeció y fue atormentado por el diablo para que Dios fuera glorificado mientras que sus tontos amigos no le ayudaron ni lo animaron. Jesús es un Rey superior a David, que ha dado muerte a los gigantes de Satanás, al pecado y a la muerte, aunque a los ojos del mundo pensaron que seguramente ellos lo aplastarían y lo derrotarían en sus manos. Jesús es superior a Jonás porque estuvo tres días en la tumba y no en el vientre de pez, y salva a las multitudes, incluso más grandes que Nínive. Cuando Boaz redimió a Rut y la trajo a ella y a su pueblo despreciado para ponerlos en comunidad con el pueblo de Dios, estaba mostrando lo que Jesús haría para redimir a su novia, la iglesia, de todas las naciones de la tierra. Cuando Nehemías reconstruyó Jerusalén, estaba haciendo algo parecido a lo que Jesús está haciendo porque está construyendo la Nueva Jerusalén, nuestro hogar eterno. Cuando Oseas se casó con una mujer ramera e infiel, y con todo siguió buscándola y amándola, nos muestra el corazón de Jesús, que hace lo mismo por su novia infiel, la iglesia. ¿Entienden? El servicio análogo. A lo largo del Antiguo Testamento, figuras importantes hacen cosas importantes que en última instancia nos conducen a Jesús, que es superior y hace las cosas mejor.

4. Eventos que profetizan la venida de Jesús

Cuarto, hay eventos en el Antiguo Testamento que anuncian o profetizan la venida de Jesús, quien dijo en Lucas 18 que su venida es el cumplimiento de esos eventos. Les daré un solo ejemplo. Podría haber muchos. Pero para ahorrar tiempo, hablaremos del relato del Éxodo. El relato del Éxodo, esta es la historia: El pueblo de Dios era esclavo de un horrible y cruel tirano. Los gobernaba como dios falso. Sus vidas estaban marcadas por el sufrimiento y la pobreza, la injusticia y el dolor. Esa fue la situación de ellos, de sus hijos, y de los hijos de sus hijos. No podían librarse de ninguna manera ni redimirse. Si quieren aprender más al respecto, El libro Redemption, (Redención) del pastor Mike Wilkerson, elabora este tema gigantesco del Éxodo y hace un trabajo fantástico. La historia, entonces, es que el pueblo de Dios carece de habilidad para redimirse y librarse de su cautiverio y su esclavitud. Pero Dios prepara un camino, viene e invita aun a los que eran sus enemigos a arrepentirse y apartarse de sus maldades para que confíen en Él y sean generosos, amorosos, y misericordiosos bondadosos, y buenos como Él.

Empezando con Faraón, el líder, y sus sirvientes, sus corazones se endurecen. Rehúsan doblar la rodilla e inclinar la cabeza al Señor verdadero. Entonces por fin Dios permite las consecuencias de sus pecados y lo hace también por nosotros, amigos, porque nos ama. A veces cuando las cosas son difíciles, quizás Dios está permitiendo las consecuencias de nuestro pecado para instarnos a dejar de pecar, para apartarnos del pecado, y confiemos en Él. Sin embargo, los corazones de los egipcios se pusieron cada vez más duros y sus obras cada vez más iracundas y violentas, y empezaron a hacerle daño a los hijos de Israel. Entonces Dios les promete que no volverá a tolerar esa clase de comportamiento e injusticia, que dará muerte a los primogénitos en cada hogar excepto los hogares que ponen su fe en Él.

Después los hijos de Israel demuestran su fe en Él al ofrecer un sacrificio, y toman la sangre del sacrificio y la pintan prácticamente sobre el dintel de la puerta de sus casas. Dios prometió que llegaría una noche en la que la muerte vendría de veras a esa nación y a ese pueblo, y que la muerte buscaría a los que tenían corazones duros y no corazones arrepentidos, a los que se aferraban a sus pecados en vez de aborrecerlos. Que en el verdadero sentido de la palabra la muerte pasaría por encima de cada casa que estuviera cubierta con la sangre. Entonces algunas familias ofrecieron por fe un sacrificio, e hicieron lo que a todas luces es algo raro, tomaron la sangre y la pintaron sobre el dintel de la puerta de su casa, confiando que la Palabra de Dios, las promesas de Dios, y las profecías de Dios eran verdaderas. Y la muerte vino y se llevó a los varones primogénitos en cada hogar, incluyendo al hijo del gran Faraón, y exceptuando aquellos que habían confiado en el Señor como acto de adoración y fe, obedeciéndole y haciendo algo extraño, matando un animal, demostrando que la paga del pecado es muerte, y que ellos también merecían la muerte, pero se cubrieron con la sangre del Cordero para que la muerte pasara literalmente por encima de ellos. Por esta causa celebramos la fiesta judía de la Pascua. La única manera de hacer que la ira de Dios pase por encima de ustedes es por medio de la fe en Jesucristo para que sean cubiertos con la sangre del Cordero, Jesucristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Por lo tanto el Éxodo fue un evento que anunciaba de antemano la venida de Jesús. Esa es la única manera de escapar de la esclavitud del pecado—aunque muchos de ustedes no lo crean. Vivimos en un país que pregona un mito muy poderoso: que somos libres, todos somos libres. Somos libres como esclavos para escoger nuestro propio amo.

Pero en realidad no somos libres. La Biblia dice, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Aparte de Jesús no podemos ser libres. Lo único que pueden hacer como esclavos es escoger su amo. Ya sean las drogas, el sexo, la comida, el poder, la comodidad, la seguridad, la independencia, la dependencia, cualquiera que sea… el éxito, la fama, el autodesprecio, automedicarse. Sea lo que sea, lo único que podemos hacer como esclavos es escoger nuestro Faraón y nuestro amo.

Pero no somos libres. Lo que poseemos nos posee a nosotros. De repente, la gente y las cosas empiezan a controlarnos, y sufrimos y nuestra vida sufre y afecta a nuestros niños, y a los niños de nuestros niños. Y no podemos romper el ciclo de endeudamiento o de orgullo o de esclavitud o de las adicciones, o de lo que sea. Y necesitamos que Jesús venga a librarnos, que haga un milagro, que nos aparte de Satanás y los demonios, de nuestras adicciones y pecados, compulsiones y propensiones, y nos libere mediante un milagro como lo hizo en los días del Éxodo para que seamos libres y le adoremos, que es el tema principal del Éxodo, para que seamos santificados y sigamos lidiando con nuestro propio pecado y nuestras quejas después de ser liberados por Dios.

Así que la historia del Éxodo es un pequeño cuadro que se cumple plenamente en Jesús. Por eso dice la Biblia que «Jesucristo, nuestro Cordero de Pascua, fue sacrificado». Por eso Pedro dijo también que la salvación nos fue dada al ser rociados con su sangre. Esas son las palabras que usa en el Éxodo. El Éxodo no tiene sentido aparte de Jesús. Amo al pueblo judío, pero sus ojos, dice la Biblia, están ciegos. El tema principal de la Pascua es Jesús, que somos esclavos del pecado, y que sin Él no hay redención. Sin el derramamiento de Su sangre, no hay perdón de pecados. Esa es la idea principal del Éxodo. Esa es la idea principal de la Pascua. Esa es la idea principal del segundo libro de la Biblia: Jesús.

5. Títulos que se refieren a Jesús

Además de los eventos, también tenemos los títulos. En el Antiguo Testamento hay muchos títulos que Dios tiene que se refieren a Jesús. Les daré algunos. El Siervo Sufriente, lo vemos en Isaías 40–66. Ese gran contraste en Isaías escrito unos 700 años antes del nacimiento de Jesús dice que Dios viene como un siervo sufriente. Ese es Jesús. También se le conoce como el primero y el último en Apocalipsis, que es un título de Dios en el Antiguo Testamento. Luz, Roca, Esposo o Novio, Pastor, Redentor, Salvador, Señor de Gloria. Todos estos son títulos de Dios en el Antiguo Testamento que le fueron dados a Jesús después. Acabamos de leer uno aquí en Lucas 18. Lo leeré otra vez, «Tomando aparte a los doce, les dijo: Mirad, subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas que están escritas por medio de los profetas acerca del Hijo del Hombre». Aquí en nuestro texto de hoy, en Lucas 18, ampliando este gran tema de que toda la historia y la profecía del Antiguo Testamento se refiere a Jesús, se refiere a sí mismo aquí como el Hijo del Hombre. Pues esa es la quinta categoría. Es un título del Antiguo Testamento que Jesús se atribuye a sí mismo. Les he compartido esto varias veces en el Evangelio de Lucas porque es el título que a Jesús más le gustaba ponerse. Es el título predilecto que se da a sí mismo. Lo hace ochenta veces en los cuatro evangelios y lo toma de Daniel 7:14 donde habla de Dios Padre que reina en la eternidad pasada en su gloria, y uno como el Hijo del Hombre que está a su lado; es decir, Jesucristo, Dios hecho hombre, entra en la historia de la humanidad. Dice que viene a la historia de la humanidad a reinar, a redimir de pecado, y a establecer un reino sempiterno, y que reinará como Dios para siempre, Rey de reyes. Por eso esperaban la venida del Hijo del Hombre, Dios que vendría como uno de nosotros. Y Jesús dice aquí en Lucas 18, «Ese soy yo». Toma un título del Antiguo Testamento y lo toma para sí mismo.

6. Jesús profetizado en el Antigua Testamento

Y por último, quizás la categoría más usada para encontrar a Jesús en las profecías del Antiguo Testamento. Cuando fue escrita, el 25% de nuestra Biblia era de carácter profético, es decir, predecía el futuro en gran detalle. Algunas profecías fueron escritas cientos de años antes. Algunas profecías fueron escritas miles de años antes. Si cualquiera de las profecías de la Biblia no se cumple, no debemos confiar en la Biblia. Hasta la misma Biblia dice en pasajes como Deuteronomio 13 y 18 si mal no recuerdo, que sabemos que alguien es un profeta verdadero de Dios porque sin falta todo lo que dice ocurre exactamente tal como lo dijo. Por lo tanto, todo profeta que en realidad es profeta de Dios, tiene que acertar al 100% en todos los detalles, y predecir el futuro a veces miles de años de antemano. Es un milagro de Dios. Solo Dios puede conocer el futuro. Solo Dios puede controlar el futuro. Un profeta es alguien a quien Dios levanta para comunicarse por medio de él.

Podría compartirles muchas profecías. He recopilado algunas en el libro Vintage Jesus (Jesús Clásico). Hay muchísimas más en el libro Doctrine (Doctrina). La Biblia nos dice en gran detalle que Jesús vendría al templo antes de 70 a. C., que nacería en un pueblo llamado Belén, que nacería de una virgen. Nos dice todas estas cosas cientos y miles de años por adelantado. Para ahorrar tiempo, quisiera darles algunas de las profecías… solo algunas que fueron escritas mucho antes, que profetizaban concretamente las cosas que Jesús dijo en Lucas 18, que sufriría y moriría, que sería azotado, y que resucitaría. Esa clase de cosas.

Así que permítanme compartir con ustedes sucesivamente… Antes de empezar quisiera decirles ante todo, para los que son cristianos, espero que esto les ayude a confiar que la Palabra de Dios es la Palabra de Dios. Espero que les ayude a aceptar que la Biblia es verdadera y que fue escrita por Dios milagrosamente a diferencia de cualquier otra cosa que jamás se ha escrito. Para los que no son cristianos, espero que se sientan obligados a considerar, a contemplar cómo es posible que estas cosas fueron escritas si Dios no tuvo algo que ver con ellas. Tienen que darse cuenta que este libro es único, es superior a cualquier otro libro que jamás se ha escrito porque en él Dios literalmente se nos revela en la persona y en la obra de Jesucristo.

Amigos, no he sido cristiano toda mi vida. Cuando crecía asistía a la iglesia de vez en cuando y no conocía ni amaba a Jesús. No fue culpa de mis padres y no fue culpa de la iglesia. Fue mi culpa. Nunca leía la Biblia. Nunca la leía. Nunca la tomaba en mis manos para leerla. Oía lo que todos decían de ella, pero nunca oí personalmente lo que decía. Y hubiera dicho, «Sí, creo en la Biblia; creo que ciertas partes tienen errores porque fueron escritas por personas que en realidad no fueron inspiradas por Dios y puede que Dios no haya tenido nada que ver en eso». Después en la universidad me pasó algo espectacular. Empecé a leer la Biblia por mi cuenta. Y eso es lo que quiero para ustedes. Lean la Biblia por su cuenta. Y si no tienen una copia, recojan una a la salida. De paso llévense varias para sus amigos. Nos encanta regalar biblias. Nos da gusto. Es un gusto. Si quieren una buena Biblia de estudio que les ayude a contestar algunas de sus preguntas, consigan la Biblia de Estudio ESV (por sus siglas en inglés). Es una traducción de la Biblia llamada la Versión Estándar Inglesa. Consigan la Biblia de Estudio ESV (por sus siglas en inglés). La tenemos en todos los campuses. Así que empecé a leer la Biblia y algo que me convenció absolutamente que la Biblia es verdadera, que proviene de Dios, que no tiene comparación, fueron las profecías. Pensé, «¿Quién más sino Dios puede conocer el futuro con tanto detalle?». Y quiero compartir solo algunas con ustedes hoy acerca del sufrimiento y la muerte de Jesús.

Mil años antes del nacimiento de Jesús, leemos en el Salmo 16:10, «No abandonarás mi alma en el Seol», o la tumba, «ni permitirás a tu Santo», o sea a Jesús, el Santo, «ver corrupción». Mil años antes del nacimiento de Jesús en el mundo, se profetiza que morirá, pero no permanecerá en la tumba. Él es el Santo. Su cuerpo no se descompondrá. Resucitará. Además, 1.000 años a. C.—y repito, el tema principal de toda la historia también es Jesús, donde a. C., es antes de Cristo, AD es Anno Domini, el año de nuestro Señor, Así que casi 1.000 años a. C., antes de que naciera Cristo, en el Salmo 22:1, leemos, «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¿Quién dijo eso? Jesús. ¿Cuándo lo dijo? En la cruz cuando daba su último aliento. Al hacerlo, Jesús demuestra que leía la Biblia, que la memorizaba, que conocía la Biblia, que está citando la Biblia, está cumpliendo la Biblia, y que cuando ese Salmo fue escrito 1.000 años antes, estaba hablando del día de su muerte. 1000 a. C. en el Salmo 22: 16 leemos, «Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malhechores, me horadaron las manos y los pies». ¿Qué? «Las manos y los pies». Es una profecía que indica que Jesús sería crucificado con clavos, que atravesarían los centros nerviosos más sensibles del cuerpo humano, en las manos y los pies. Amigos, esto fue escrito cientos, cientos, cientos de años antes de que se inventaran la crucifixión. En esa época ni siquiera existía la crucifixión. La profecía dice que Jesús no solo sería ejecutado, sino que sería clavado de manos y pies y que sería rodeado por hombres impíos, que se burlarían de Él, lo despreciarían, lo deshonrarían, le escupirían.

Además, 1000 años a. C., en el Salmo 41:9 dice, «Aun mi íntimo amigo en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, contra mí ha levantado su calcañar». Levantar el talón o el calcañar aquí significa irrespetar a alguien. En nuestros días—me apena decirlo—pero sería como mostrarle un dedo determinado a alguien. Era un ademán muy agresivo e irrespetuoso en esa cultura. Jesús dice que sería traicionado por uno que lo despreciaría, por un ¿qué? Un amigo. No solo un amigo, un amigo íntimo con el que partiría el pan y comería. ¿A quién se refiere? Esta es la profecía de que Judas traicionaría a Jesús. Judas era amigo de Jesús, un discípulo de Jesús que estuvo three años viajando con Él. Comían juntos, a menudo partían el pan juntos. En la última cena, mientras comían pan juntos, Judas abrió su corazón y Satanás entró en él, y en ese momento decidió que al final levantaría su calcañar contra Jesús, que participaría en su asesinato y ejecución, que Judas mataría a Jesús o al menos estaría involucrado en el acto. Setecientos años antes del nacimiento de Cristo, y ahora pasamos al libro de Isaías.

Permítanme decirles. El libro de Isaías tiene tanto que decir acerca de Jesús que algunos lo llaman el quinto evangelio. Hay tanto acerca de Jesús, sobre todo a partir de Isaías 40 hasta el 66, toda la sección sobre el siervo sufriente. Pero aquí tenemos un ejemplo en Isaías 50:6, «Di mis espaldas a los que me herían y mis mejillas a los que me arrancaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y esputos». Cuando Jesús dice, «Todo lo que escribieron los profetas lo viviré yo, lo cumpliré yo», es exactamente la clase de pasaje bíblico que tenía en mente. La espalda de Jesús fue ensangrentada y traumada por los azotes. De hecho le sacaron la barba y al hacerlo fue supremamente irrespetado. Y dice, «No escondí mi rostro de injurias y esputos». Todo eso sucedió cuando Jesús murió en la ciudad de Jerusalén, en la región aledaña a la ciudad de Jerusalén. En 700 a. C., dice Isaías 52:13–14, «He aquí, mi siervo prosperará, será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado. De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío, así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre».

Expliquemos esto. Setecientos años antes de que Jesús naciera, Él es el siervo. Por eso dice repetidas veces, «No vine a hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Solo digo lo que el Padre me dice». Por eso, aun en el Huerto de Getsemaní, antes de morir, suda literalmente gotas de sangre y ansiedad. Dice, «Padre, pero no se haga mi voluntad sino la tuya». Son las palabras de un siervo. «Será enaltecido y levantado». Eso es, crucificado. Repito, todo esto se predijo antes de que hubiera crucifixiones. «Y en gran manera exaltado. De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío, así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre, y su aspecto más que el de los hijos de los hombres». Lo que está diciendo es que van a golpear a Jesús, a azotar a Jesús, van a traumar el cuerpo de Jesús a tal grado que no podrán reconocerlo de lo magullado que estará, totalmente ensangrentado. Al mirar a Jesús uno se preguntaría, «¿Esto qué es? ¿Un hombre o un animal? Si es un hombre, ¿cuál hombre podrá ser? No podemos identificarlo. Su carne pendía de su cuerpo. Está cubierto de sangre. No podemos reconocerlo. Es irreconocible». Esa fue exactamente la clase de Escritura que Jesús memorizó cuando era un niñito.

En este momento en la historia, como hombre maduro, fija su mirada hacia Jerusalén y sabe que viene el día en que padecerá estas cosas en nuestro lugar, por nuestros pecados, por amor a nosotros. Amigos, en amor de Dios no es sentimental. No solo siente el amor, el amor de Dios es eficaz, Él hace algo. «Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Este es al amor de Dios, en la sangrienta, horrenda muerte del Hijo de Dios.

Y por último, deberían leer la segunda mitad de Isaías 52 y todo Isaías 53 en casa. Está repleto de profecías sobre el padecimiento, la muerte, la sepultura, y la resurrección de Jesucristo. Per leeremos esta sección. Isaías 53:8–12. «Él fuera cortado de la tierra de los vivientes por la transgresión de mi pueblo, ¿a quien correspondía la herida? Se dispuso con los impíos su sepultura pero con el rico fue en su muerte aunque no había hecho violencia, ni había engaño en su boca. Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento. Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia prolongará sus días, y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma, Él lo verá y quedará satisfecho… …Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado».

Permítanme explicarles esto. Él, Jesús, «fue cortado de la tierra de los vivientes». ¿Qué es eso? Murió. Setecientos años antes de venir al mundo, fue profetizado que moriría. «Por la transgresión de mi pueblo». ¿Por qué murió Jesús? Por nosotros. La Biblia lo dice una y otra vez, una y otra vez. Cristo murió por nuestros pecados. El hecho histórico es que Cristo murió. La gloria teológica es que murió por nuestros pecados. Jesús murió por nosotros. Nosotros matamos a Dios. Lo colgaron en nuestro lugar. Murió por nuestras transgresiones. Él los ama. Él me ama. Lo demuestra por medio de su sufrimiento. «Se dispuso con los impíos su sepultura pero con el rico fue en su muerte», Jesús no era rico. Jesús era pobre. Jesús estaba sin techo y fue enterrado con el rico en su muerte. La Biblia dice, la historia documenta, que después de morir Jesús un discípulo llamado José de Arimatea que era un prudente seguidor de Jesús y era un hombre rico, sabiendo que Jesús no tenía dónde lo enterraran, después de su muerte le regaló a Jesús su tumba personal. Entonces la profecía fue cumplida. Con el rico fue sepultado en su muerte.

Algunas personas han dicho que Jesús «Organizó su vida para cumplir las profecías». Pero Él mismo no pudo hacer que naciera de una virgen, y no pudo haber decidido en qué tumba lo iban a enterrar después de muerto. Todo eso fue por la providencia de Dios, quien lo había profetizado de antemano. «Aunque no había hecho violencia ni había engaño en su boca». Jesús nunca pecó. Jesús es Dios. Jesús es sin pecado. Murió por nuestros pecados, no por los suyos. «Pero quiso el SEÑOR quebrantarle». Por lo tanto fue el plan de Dios Padre colgar nuestros pecados en la cruz de Dios el Hijo, y este plan lo acordaron en la eternidad pasada. «Sometiéndole a padecimiento». Jesús lloró y sintió una pena profunda. «Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación». Son palabras de sacrificio, del sacerdocio y del templo. «Verá a su descendencia, prolongará sus días; la voluntad del SEÑOR en su mano será prosperada. Debido a la angustia de su alma El lo verá y quedará satisfecho».

Todo esto habla de la resurrección. Jesús padecería, Jesús moriría, y Jesús sería enterrado en la tumba del rico. Y después del sufrimiento de su alma, saldría de la tumba y vería la luz del día, y disfrutaría nuevamente la vida, lograría su misión por medio de su muerte, sepultura, resurrección, quitando el pecado y reconciliándonos con Dios. Lograría la vida eterna. Todo sería consumado tal como lo dijo en la cruz: Consumado es. ¿Qué fue consumado? Todo lo que los profetas profetizaron que acontecería. Todo fue consumado. «Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos porque derramó su alma hasta la muerte con los transgresores fue contado». Murió entre dos malhechores. En su resurrección ahora reina como SEÑOR, Dios, Salvador, Rey, y Cristo. Ha sido exaltado en gran manera, y vendrá otra vez a juzgar a vivos y muertos, y nos da dones como la salvación y la gracia y su justicia. Y nos dará a los que creemos en Él su reino y su gracia que nunca se acaba. Esta es la bondad de Jesús.

Una goza predicar el Evangelio

Así que, amigos, los aprecio mucho Mars Hill, por permitirme enseñar la Biblia. Llevo quince años haciendo esto y amo mucho lo que tengo el privilegio de hacer. Mi trabajo consiste en abrir este libro y hablar de ese Hombre, para que ustedes lo conozcan y lo amen y confíen el Él y le sirvan, para que le canten y hablen con Él y lo escuchen y lo sigan, para que un día resuciten de los muertos como Él y lo vean cara a cara.

Oración

Dios Padre, agradezco tanto la Palabra de Dios, que nos revela al Hijo de Dios, al Señor Jesucristo. Padre, hoy queremos darte las gracias por Lucas 18:31–34. Todos los versículos en la Biblia, es asombroso como unos pocos versículos contienen tantas cosas. Jesús sabía que era un hombre, el Dios-Hombre, que vino a llevar a cabo una misión: Llegar a Jerusalén para cumplir las Escrituras. Señor Jesús, lo lograste. Hiciste todo lo que dijeron que harías en las profecías. Pido por mis amigos, que crean en eso, que cifren toda su eternidad en eso, y Señor Jesús, que siempre seamos un pueblo que confía en este libro, que lo lee para aprender más de ti, por el poder del Espíritu Santo. Amén.