Malaquías #2—¿Dónde está mi honor? (Malaquías 1:6–14)

Todo triunfa o fracas con los líderes

Líderes, todo comienza y termina con nosotros. Todo triunfa o fracasa. Todo comienza y termina con la calidad del líder. La salud de una familia depende de los padres. El bienestar de la empresa depende del Director General. Finalmente, para nosotros como iglesia, todo triunfa o fracasa con los líderes, en cuanto a nuestro legado se refiere.

Y si usted es un líder en Mars Hill por alcen la mano para que sepamos quiénes son. Ancianos, pastores de la iglesia, somos 64 en 15 localidades. ¿Cuántos hombres aquí son candidatos para ejercer como ancianos? Están en el proceso. Hay 54 en nuestras 15 localidades.

¿Cuántos de ustedes son diáconos, hombres y mujeres que son líderes en nuestra iglesia? Pueden alzar la mano. Damos gracias a Dios por ustedes. Hay más de 600 de ustedes, y 500 no asalariados. La mayoría de los diáconos sin lugar a dudas son voluntarios.

¿Cuántos de ustedes lideran grupos comunitarios? Son huéspedes, líderes, o aprendices para grupos comunitarios, alcen la mano. Gracias. Hay 1.000 de ustedes. 1.000 de ustedes lideran los grupos de redención y los grupos comunitarios, o están siendo entrenados para hacer eso.

Además, hay un sinnúmero de líderes Ministerio para Niños, en el Ministerio Estudiantil, en el Ministerio para Mujeres, toda clase de cosas están sucediendo en la iglesia.

Y lo que es verdaderamente importante, es importante que nunca olvidemos, sobre todo para los que ocupamos puestos de liderazgo o aspiramos ser líderes, es que las personas se vuelvan como sus líderes.

Por eso, cuando Dios quiere efectuar cambios frecuentemente en la historia y en las Escrituras, no empieza hablando a todos, sino seleccionando líderes y hablando con ellos. sabiendo que si puede efectuar cambios al nivel del liderazgo, que todo fluye desde la cima y si los líderes cambian, las cosas cambian. Por eso, cuando Jesús viene al mundo, no va a todas las naciones. Reúne un montón de líderes, los entrena, y los envía a todas las naciones del mundo.

Dicho lo cual, Jesús profiere unas palabras inquietantes en Lucas 6:40. Las leí como cristiano nuevo me han inquietado desde entonces. Jesús dice que los discípulos será como su maestro. Es un principio sencillo que significa lo siguiente: Usted será como la persona que decida seguir.

Como líder, es algo inquietante para mí. Ojalá tuvieran un mejor pastor, así que oren por este. Quiero crecer todo lo que pueda y lo más rápido que pueda por la gracia de Dios. Pero todos los que somos líderes, debemos saber que las decisiones que tomamos y nuestra manera de vivir no solo nos afecta a nosotros, afecta a los que nos siguen porque van a ser como nosotros.

Cómo tomarse de la mano

Esto podría ser algo bueno. Les daré un ejemplo de lo positivo que esto puede ser. Hace unos años tuve la oportunidad de predicar en una iglesia en Missouri, y hace poco fui allá otra vez el año pasado. Y francamente no es una ciudad genial que digamos. Queda en Missouri, y ya con eso deben saber que no es nada espectacular, y queda muy lejos, y hay que hacer escala y uno demora una eternidad en llegar, y el cambio de horario es enorme y uno demora todo el día en llegar.

Aterrizamos tarde, todo estaba cerrado, pero yo tenía hambre. Era hora de cenar. Lo único que estaba abierto era un sitio llamado el Waffle House. No sé si han oído hablar del Waffle House. Pienso que el menú se lo inventó Jack Kevorkian. Todo es empanado dos veces, ahogado en aceite, con jarabe de arce y salsa espesa. Es un suicidio lento en el Waffle House.

Y fuimos allá a cenar, y compartían un parqueadero con… a que no adivinan…una clínica de cardiología, y pensé: «Aquí está pintado este pueblito. Genial, uno va al Waffle House, le da un ataque cardiaco, y lo trasladan enseguida al otro lado del parqueadero a la clínica para ataques al corazón, la de cardiología.

Les cuento eso para que sepan que no era un lugar genial ni mucho menos, pero después uno entra a la iglesia y es un lugar maravilloso. La gente es amorosa, amable, dulce, alegre, gozosa, generosa, y estar ahí lo anima a uno mucho y le infunde vida.

Y pensé: «¿De dónde viene esto? ¿De dónde fluye esto?». Y después, al conocer al pastor y a su esposa y a sus niños, eran sensacionales. Dulces, amables, amorosos, generosos. La cultura de la iglesia fluye de la naturaleza de la familia.

Cené con el pastor y su esposa y había flores en la mesa porque el pastor le compra flores a su esposa. Y cuando regresé de mi viaje había flores en la cocina, y el personal había mandado flores a Grace mientras yo estaba afuera, dándole gracias por haberme mandado. La iglesia nunca dio clases sobre: Cinco razones para darle flores a una mujer, pero como el pastor da flores a su esposa, el personal aprendió que es bueno dar flores a las mujeres. ¿No es cierto, damas? ¿Amén? ¿Me regalan un amén por lo menos por ese punto? Puede que no les guste lo demás, pero al menos debería gustarles lo de las flores gratuitas.

Además, fui a esa iglesia a enseñar y mientras iba por el pasillo noté algo, que la mayoría de las parejas iban tomados de la mano. Las parejas de ancianos iban tomadas de la mano, lo cual me encanta ver, pero en realidad eso casi no se ve. Pensé: «Me pregunto dónde aprendieron a hacer eso?».

El pastor y su esposa se pusieron de pie y me presentaron para ese evento donde iba a enseñar, y subieron; y adivinen ¿qué estaban haciendo? Estaban tomados de la mano, porque son amigos. Repito, no enseñaron una clase sobre Cómo tomarse de la mano. Primer paso, tome su mano. Segundo paso, tome su mano. Tercer paso, junten las manos. Nunca dieron clases sobre ese tema. Simplemente dieron ejemplo de ello, porque como suelen decir, el liderazgo generalmente es contagioso, no se enseña. Se aprende observando el buen ejemplo.

Ustedes han olvidado de quien soy

Dicho lo cual, es de suma importancia que los líderes de Dios se porten piadosamente porque la gente va a seguir el ejemplo que dan los líderes. Estamos en Malaquías 1:6-14 donde Dios tiene palabra para todos, pero sobre todo y primeramente para los que somos líderes. Y escucharán una y otra vez, una y otra vez en el libro de Malaquías varias preguntas que Dios hace.

Y hoy hace esta pregunta. ¿Dónde está mi honor? ¿Dónde está mi honor? Les gritaría más fuerte, pero estoy perdiendo la voz, así que escúchenme en un tono más fuerte y ayúdenme, ¿de acuerdo? ¿Dónde está mi honor?

Qué pregunta tan importante en un día en que está de moda ser deshonroso, en que a los niños se les anima a deshonrar a sus padres, en a que los cónyuges se les anima a deshonrar a sus cónyuges, en que a la gente se le insta a deshonrar a sus líderes, y en que incluso entre líderes cristianos está de moda deshonrar a Dios.

Y Dios pregunta: ¿Dónde está mi honor? Pueden leerlo conmigo en Malaquías 1:6. El Señor habla por medio de su siervo Malaquías. «El hijo honra a su padre, y el siervo a su señor. Pues si yo soy padre, ¿dónde está mi honor? Y si yo soy señor, ¿dónde está mi temor? —dice el Señor de los ejércitos», el Dios que reina sobre los ángeles y los demonios, sobre todo lo espiritual. «A vosotros sacerdotes que menospreciáis mi nombre—».

Aquí primero habla de los sacerdotes. En el Antiguo Pacto, todo giraba en torno al templo. En el Nuevo Pacto, todo gira en torno a la iglesia. En el Antiguo Pacto, el pueblo era guiado por los sacerdotes. En el Nuevo Pacto, son guiados por pastores. Estos son líderes espirituales, y Él los llama por su nombre. Sacerdotes, ¿dónde está mi honor?

Padre y Señor

Y Dios nos dice dos cosas sobre su carácter, que Él es un Padre y es Señor. Como Padre, nos revela su afecto por nosotros, y como Señor nos revela su autoridad sobre nosotros.

Por tanto, todos vivimos en un continuo. Algunos veremos con mayor facilidad a Dios como un Padre amoroso, compasivo, y misericordioso. Otros lo verán más como alguien autoritario, el que manda, el que da órdenes, el Jefe, el Señor. ¿Cuántos de ustedes en ese continuo prefieren ver a Dios como un Padre? Él los ama, es paciente, clemente, y misericordioso con ustedes.

¿Cuántos de ustedes prefieren ver a Dios como Señor? Les dice que hacer y más vale que lo hagan. Es como un jefe. Él es ambas cosas. Si lo vemos solo como Padre, podríamos empezar a verlo como un Padre permisivo, un Padre incitador, como el Padre que lo deja salirse con las suyas porque en realidad no le da órdenes, solo lo tolera.

En cambio, algunos de los que ven a Dios principalmente como Señor no conocerán el amor y el afecto y la ternura y el cuidado que les tiene. Y lo verán más como alguien que da reglas pero no verán la relación y el afecto del Padre detrás de esas reglas. Y es tan importante que mantengamos ambas perspectivas constantemente a la vista: el afecto paterno de Dios y su autoridad como Señor.

Y Él dice: «¿Saben qué? Ustedes han olvidado quién soy. Han olvidado quién soy yo». Y hace esta pregunta: ¿dónde está mi temor? ¿Dónde está mi honor?». Y estos van juntos. A Dios debemos temerle, respetarle, reverenciarle, y honrarle con nuestra vida y con nuestros dólares, y con nuestras obras, y con nuestros días. Y cuando habla de la honra se refiere al respeto, a la estima, a valorar, a tener deferencia, a elevar, a someterse a, obedecer, seguir, querer. De eso está hablando.

Dicho lo cual, esta es la pregunta. ¿Diría que su vida honra a Dios? No importa lo que usted diga. En este libro verán que siguen discutiendo con Dios. Él les hace una pregunta, y ellos le hacen dos más. Así es todo el libro. Dios dice: –«No estoy contento. –Pues deberías estarlo. Estamos haciendo lo mejor posible. –No me están honrando. –Nos parece que sí. ¿En qué te hemos deshonrado? No estamos de acuerdo. –No están siendo generosos. Oh, nuestro comité votó tres a uno, hubo un solo voto a tu favor, así que tú pierdes, Señor. Ya hablamos sobre esto y no estamos de acuerdo contigo. El pastor está a favor nuestro». Se la pasan discutiendo.

Por tanto, lo principal es esto. No importa lo que usted piense. Si Dios viera su vida, ¿diría: «Me estás honrando», o «Me estás deshonrando»? Lo principal, entonces, es el honor; y después habla de tres maneras en que lo deshonramos.

Él no quiere su dinero, quiere su corazón

Mi pregunta para ustedes es, ¿cuál es la principal manera en que Dios debe abordar este asunto de la honra? ¿Por dónde debe empezar? Empieza donde menos lo esperábamos, lo cual significa que necesitamos que empiece por ahí, o sea: honrar a Dios con nuestras riquezas. Inmediatamente, inmediatamente, porque sucede esto: «Oh, es una megaiglesia y el pastor está hablando de dinero. Otra vez, otra vez, otra vez lo mismo». No, el pastor de la megaiglesia está predicando lo que dice la Biblia para que usted deje su ídolo.

Dicho lo cual, Malaquías 1:6-9: «Pero vosotros decís…», ¿lo han notado? ¿Cuántos de ustedes hacen esto? Dios dice algo y ustedes no están de acuerdo con ello, les surgen una cantidad de preguntas y objeciones. Lo mismo con ellos. «Pero vosotros decís: “¿En qué hemos menospreciado tu nombre?”». Y Dios responde como un Papá paciente respondería a un niño malcriado. «Ofreciendo sobre mi altar pan inmundo. Y vosotros decís: “¿En qué te hemos deshonrado?”». ¿Ven esto? Y Él responde: «En que decís: “La mesa del Señor es despreciable”. Y cuando presentáis un animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Y cuando presentáis el cojo y el enfermo, ¿no es malo?».

Ahora Dios nos va a contarnos un pequeño chiste. Va a burlarse de ellos. Algunos de ustedes dirán: «Nunca debemos burlarnos de la gente». Dios lo hace. «¿Por qué no lo ofreces a tu gobernador? ¿Se agradaría de ti o te recibiría con benignidad? —dice el Señor de los ejércitos. Ahora pues, ¿no pediréis el favor de Dios, para que se apiade de nosotros? Con tal ofrenda de vuestra parte, ¿os recibirá Él con benignidad? —dice el Señor de los ejércitos».

O sea, están trayendo sus ofrendas. Dios dice: –Ante todo, ustedes no me están honrando. –¿En qué te hemos deshonrado? –Con sus ofrendas. –¿Vas a hablarnos de nuestro dinero? –Sí. ¿Cuántos de ustedes saben que Dios lleva la cuenta? Él sabe cuánto ganan, cuánto dan, cómo lo gastan. ¿Sabían eso? Así es, así es. Dios dice: «Veo las ofrendas de la gente, sobre todo las de los sacerdotes y los líderes, y sus ofrendas no son generosas».

Y el asunto es este: Dios no quiere su dinero. Dios quiere su corazón, y su corazón es un indicio de su dinero, porque Jesús dice: Donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón». Decir: «Amo al Señor, solo que no doy», es lo mismo que un esposo y padre que no puede mirar a su esposa y a sus hijos y decir: «Los amo, solo que no les doy nada». El amor no es lo que uno siente, principalmente es cómo damos.

Y lo que Dios está tratando de hacer es poner en orden las finanzas, porque cuando las finanzas están en orden, el resto de la vida tiende a ajustarse. Pero solemos pensar a la inversa: «Tan pronto organice mi vida, pondré en orden mis finanzas». Ese es el orden equivocado. Ponga en orden sus fianzas y lo obligará a poner en orden su vida.

Comida podrido y ofrecios mediocres

En esos días no tenían tarjetas de crédito. Y si uno era agricultor, traía sus cosechas. Digamos que usted es un resero y trae sus animales. O que sea un hombre de negocios y trae su oro y sus monedas. Están recolectando las ofrendas y la comida, y Él dice: Son inmundas. O sea, esto en realidad está podrido.

Como si en su casa usted llega y abre la nevera y dice: –Ah caray, mira ese sándwich. Tiene barba. Es un sándwich velludo, apestoso y asqueroso. El sándwich tiene una barba verde. ¿Qué hacemos con él, Martha?». –Lo llevaremos a la iglesia y lo pondremos en el plato de las ofrendas. –Oh, sí, le daremos ese al… ¿y el bueno, qué hacemos con él? –Nos lo comeremos, pero al Señor le daremos el sándwich velludo, con barba verde. Eso es lo que le daremos. A propósito, ¿por qué hace esto la gente? –Oh, no, huele esto, huele esto, huele esto, Y uno dice: –¿Y por qué? –Apesta al aliento de Satanás. –¿Entonces por qué quieres olerlo? –Yo no quiero olerlo. –Oh, huele horrible. ¿Qué hacemos con él? –Echémoslo a la basura. –No, no lo eches a la basura. Llevémoslo a la iglesia y démoslo al Señor».

Imagínense si estuvieran sentados en la banca y al pasar el plato de las ofrendas usted dice: [con hesitación] «Porque esa comida es asquerosa, hedionda, repugnante, y podrida». Y el chiste de Dios es: «Ustedes nunca les darían a los oficiales políticos esto de comer: El gobernador, el líder pagano, el líder, si viniera a cenar a su casa no le dirían: «Oye, quieres probar esta leche cuajada, este sándwich con barba, y algo que huele a calcetines sudados de verano? ¿Te gustaría eso?». «Si no les sirven eso a las personas que respetan», dice Dios, «¿Por qué me van a dar a mí lo que nunca les darían a quienes respetan?». Es una falta de respeto.

También infiere y hace referencia al pago de sus impuestos, que el gobernador les exigiría sus impuestos, y que ellos no tratarían de salirse con las suyas pagando impuesto a medias.

Por ejemplo, digamos que recibe su factura fiscal y el gobierno le dice: «Nos debe X cantidad de dólares». Y usted dice: «Lo sé, pero no quiero pagarlo. Tengo un carro viejo una chatarra chocada por completo. La remolcaré hasta las oficinas del IRS y la dejaré frente a la puerta con una nota que dice: “Ahora he pagado mis impuestos”, y estoy seguro que les parecerá bien». Dios está diciendo: «Están manejando sus asuntos conmigo de una manera que nunca manejarían con otros. Están aprovechándose de mi bondad, y eso está mal».

Además de su alimento, traían otra forma de ofrenda, o sea, sus animales. Y este es el anuncio que puso en Craigslist para sus animales: ciegos, enfermos, y cojos. ¿Cuántos de ustedes teclean esas palabras cuando buscan algún animal?

Hace poco conseguimos un perro. Mis hijos querían un perro. Imagínense si hubiera llegado a casa: –Niños, conseguí un perro, conseguí un perro. Conseguí un perro. Aquí está. –¿Puede buscar y traer? –No, es ciego. –¿Podemos llevarlo a caminar? Tiene dos patas, ¿no? –Pueden arrastrarlo o llevarlo, pero no pueden llevar al perro a caminar. –Eso está bien, al menos podemos disfrutarlo. –No, no pueden, el perro tiene diarrea. Está enfermo. Es un perro enfermo con diarrea. –Gracias, papá. –Sí, feliz cumpleaños. Feliz cumpleaños. Lo único bueno que tiene ese perro es que no puede escaparse. Es lo único bueno que tiene ese perro, y en realidad eso es malo.

Ven, y eso es lo que Dios dice: «Ustedes nunca les darían esto a las personas que aman. ¿Cómo creen que me van a emocionar con esto?».

No es tacaño, es malo

Y Dios les hace unas preguntas, y ellos le hacen unas preguntas. Estas fueron sus dos preguntas– y eso es lo que la gente hace– Dios dice algo, y si no queremos obedecerle, empezamos a hacer preguntas tratando de cambiar el tema. Y le preguntan: «¿En qué hemos menospreciado tu nombre? Hipotéticamente lo hicimos, ¿cómo lo hicimos? ¿Y cómo te ofrecimos cosas inmundas? ¿Cómo hicimos eso? Tienes que probármelo, Dios».

Y Dios les pregunta: «¿Lo que hacen no es malo? Y vuelve a decirles. Lo dice dos veces. «¿No es malo?». Lo que les está diciendo es: «No son tacaños, son malos». Esa una palabra más penetrante. Es más lacerante. Algunos de ustedes dirán: «¿Soy tacaño?», y Dios les diría: «No, eres malo». Oh, porque ven, Dios se fija en el corazón. Porque de la abundancia de nuestro corazón, gasta nuestra billetera.

Les daré un ejemplo. Conozco un tipo que se hubiera considerado tacaño. Les decía a todos que él era tacaño. Era un tipo agarrado. Con el que menos quisiera salir uno a cenar. Si hay un grupo, él está por allá: «¿Quién pidió el té con hielo? $1,27. ¿Quién pidió el té con hielo. Tenemos que irnos». Le diría: «En serio, Judas, ¿tienes que hacer las cuentas después de la cena? ¿En serio? Vamos, vamos. Lo que sea, sabes, no seas así». No era generoso con su esposa, no era generoso con su familia, no era generoso con Dios, no era generoso con nadie. Era tacaño. Era agarrado.

Dios diría –Y no es que no lo tuviera, sino que no quería compartirlo– «Eso es malo. Eso es malo». Porque el amor no es solo lo que sentimos el amor es lo que hacemos y el amor es cómo damos. Verdad, porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio. La Biblia enlaza dar con amar.

Después se divorciaron y él la mitad de todo y le envió un cheque por una elevada suma al abogado de divorcios. No ahorró nada. Lo perdió todo. Era tacaño, era malo. Nunca le dio su dinero a su esposa y a su familia, y no solo eso, nunca se entregó plenamente a su esposa y a su familia. No dio su dinero al Señor, y no solo eso, nunca se dio a sí mismo por completo al Señor.

Llevando una cuenta de lo que dan los líderes

Donde está su tesoro, ahí estará su corazón. Y Dios mira desde el cielo y dice: «Esto es tacañería; y no solo eso, es maldad». Y empieza con los líderes de la iglesia, por eso déjenme hablarles claramente. Muchas iglesias ni siquiera llevan una cuenta de las ofrendas de sus ancianos, y los líderes motivan a las personas a ser generosas, pero nadie se fija si los líderes están siendo generosos. Yo diría que eso es malo.

No estoy escudriñando a cada líder, pero me aseguro que cada líder dé, sobre todo el personal remunerado y los ancianos. De los 64 ancianos, 63 son generosos. No estamos seguros de uno de ellos, le daremos seguimiento. A veces hay circunstancias atenuantes, algo sucedió. No queremos ser legalistas con esto. Pero sí queremos decir: «Antes de pedirle a alguien que haga algo queremos asegurarnos de que los líderes estén dando buen ejemplo».

Esto lo aprendí dolorosamente al comienzo del ministerio. Empezamos en la quiebra como estudiantes universitarios. Todos eran roqueros punk consagrados a la anarquía, y hubiera sido casi imposible tener un organigrama con ese equipo. Estábamos luchando, pero por alguna razón, ninguna razón puede tener sentido, una iglesia me contrató como consultor. Yo iba a trabajar gratis, y tal vez por eso fue que me contrataron, porque no podían pagar más.

Me contrataron como consultor y el asunto era: «Tenemos una iglesia pequeña. Llevamos mucho tiempo aquí y estamos en aprietos financieros. No nos alcanza ni para pagarle al pastor. Él ama a la gente, trabaja muy duro, dedica muchas horas. Estamos muy agradecidos con él, pero necesitamos cuidarlo a él y a su familia mejor. ¿Cómo podemos aumentar los ingresos de la iglesia?».

Les dije: «Antes de entrar en eso, mi pregunta es cuánto están dando los ancianos, los pastores, y el directivo superior de la iglesia? Necesitan decirme uno por uno, cuánto da, cuánto da, cuánto da, cuánto da, cuánto da, y cuánto da?».

De repente fue como si hubieran prendido el aire acondicionado. «Oh, está haciendo frío aquí adentro». Y los hombres empiezan a mirar a su alrededor, y de repente fue como que todos se volvieran Rain Man. O sea, ¿qué pasó? De pronto fue como si– «Oiga, oiga, oiga, ¿por qué tenemos que hacer eso? Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha», y «¿A usted qué le importa?», y no debemos confiar–

De repente, empezaron a citar versos fuera de contexto. Y de pronto salieron con toda clase de excusas y respuestas. Apestaba a Malaquías 1: Muchas preguntas. Les dije: «¿Y cuánto dan ustedes?». No querían contestar la pregunta.

Les dije: «Está bien, no doy más. Tengo que irme». El contable, al cual no le pagaban, me acompañó hasta la salida. Me dijo: «El pastor da y yo doy. Los otros ancianos, que eran cinco o seis me parece, no dan nada. Y no querían decirle porque ellos no dan nada». Y dijo: «Y algunos de ellos gestionan pequeñas empresas. A algunos de ellos les va bien. No son ricos, pero tampoco están en la quiebra. Y me dijo: «Si los ancianos diezmaran el 10%, todo lo que quieren hacer podía pagarse. Dios ya dio el dinero, pero está en los bolsillos de los ancianos y no quieren compartirlo». Eso es…¿cuál es la palabra Mars Hill? Es malo. Es malo. Y de eso está hablando.

La generosidad de la viuda en Haití

No se trata de cuánto damos, sino de cuánto damos de lo que tenemos. Hay una mujer en el Nuevo Testamento. Es una viuda. Está en la quiebra. Ella da generosamente. Al verlo parece una miseria, pero en promedio mostró gran generosidad.

Tuve una experiencia como esta cuando todo literalmente se vino abajo en Haití hace unos años. Si lo recuerdan, dirigí una misión de socorro para ese desastre, y ustedes fueron generosos, y ayudamos a reconstruir iglesias y a llevar suministros médicos y cosas.

Aterrizamos en ese país devastado a entregar suministros médicos y salimos a visitar a las iglesias a ver qué estaba pasando con el pueblo de Dios después de la tragedia, y fue horroroso. Las iglesias colapsaron, personas en la iglesia, miembros del personal, gente congregada para el culto de oración, el ensayo del coro, cuerpos muertos en la calle. En la primera hora que estuve ahí vi a un muchacho desangrarse de un disparo en la cabeza. Era una locura.

Estaba visitando las iglesias. Una iglesia había colapsado. Los miembros de la iglesia estaban en la iglesia. El pastor no estaba seguro si su familia estaba viva o muerta. Pensaba que estaban en la iglesia pero no podía encontrarlos entre los escombros. Yo estaba en una carpa hablando con este hombre. No recuerdo si era una barrita de caramelo o una PowerBar, pero la partió en dos y me dio la mitad. Ni siquiera se le ocurrió. Le pregunté: «¿Qué hace?». Me dijo: «La compartiré con usted».

Era todo lo que aquel hombre tenía. La iglesia se derrumbó, su ministerio quedó enterrado en los escombros, su familia podía estar muerta, su hogar desapareció, y él estaba dispuesto a dividir su alimento y compartirlo. Con eso yo ya sabía todo lo que tenía que saber de aquel hombre. Al mirarlo, dijimos: «Vamos a apoyarlo». Y él dijo: «Ni siquiera me conocen». Y le dije: «Sí, lo conozco. Sé todo lo que tengo que saber de usted». Que Dios es un Dios generoso, y Dios tiene un corazón que quiere dar, y cuando Dios pone recursos en la mano del líder, y el líder empuña la mano en vez de compartir, él no tiene el corazón del Padre. Eso es exactamente lo que está pasando en Malaquías 1.

Cuatro preguntas sobre cómo dan

Así que les tengo unas preguntas. Ellos tenían dos preguntas para Dios, Dios tenía una pregunta para ellos, y yo les tengo cuatro preguntas a ustedes.

1. ¿Cómo es posible justificar darle a Dios nuestro pecado y no nuestras riquezas?

Si yo llegara y le dijera: «Dele su pecado a Dios», usted diría: «Sí. Le daré todo mi pecado. Me gustaría ser perdonado por todo lo que he hecho y por cosas que aún no he hecho. Oh, daré generosamente todo mi pecado, Señor Jesús. Lo daré todo». Si yo llegara y le dijera entonces: «Y dele sus riquezas». «No sé, ¿sabe? ¿Por qué pide eso? ¿Cuáles son sus intenciones? ¿Qué pretende–?»

De repente, surgen las preguntas. ¿Por qué se entusiasma en darle a Dios sus pecados y reniega al darle a Dios sus riquezas? ¿Por qué le da lo peor felizmente y le da lo peor de mala gana?

2. ¿Cómo puede recibir felizmente de Dios y no dar felizmente a Dios?

«¡Señor, gracias! Es mío». Dios nos da para que podamos disfrutar y compartir para darles gozo a otros. Como saben, tenemos cinco hijos, pero cuando vamos a algún lado sea a un partido de fútbol del colegio o a un partido de béisbol de las ligas menores, o lo que sea, siempre hay un puesto de comida.

No tengo que darles a cada niño $4, en cambio doy $20 a uno de los niños, y ellos saben qué hacer. «Papá me dio esto y ahora puedo comprar unas cosas, qué maravilla, y después puedo pagar la cuenta de los otros niños y compartimos». Sería horrible si ese niño dijera: «Gracias, papá», y se metiera los $20 al bolsillo.

Los otros niños dirían: «¿Dónde está mi paleta?». Usted dice: «Oh, el amor al dinero es la raíz de todos los males. Los estoy salvando de un destino horrible de codicia». ¿Verdad? Se equivocó de verso. «Dios ama al dador alegre», dame la paleta. Es mejor ese verso para esta ocasión». Bien, ¿entienden eso? Tienen que verlo así. Todo viene de Papá. En parte podemos disfrutarlo y en parte debemos compartirlo.

3. ¿Prefiere dar a Dios su dinero o ahorrarlo para comprarse una soga como la de Judas?

La historia de Judas es esta: él no dio generosamente, robó continuamente. Ahorró todo su dinero para comprarse una soga y colgarse con ella. A veces dar nos protege contra comprarnos una soga. Nos protege contra gastar dinero en cosas que nos van a matar. De esa manera, Dios no nos está quitando, nos está salvando. Nunca se me ocurrió hasta esta semana en que estaba orando, que Judas se robó todo ese dinero. ¿Qué hizo con él? Compró una soga. No fue una buena inversión.

4. Jesús no fue un sacrificio a medias, ¿entonces por qué piensa que Jesús quiere sacrificios mediocres?

¿Cuántos de ustedes están de acuerdo en que Jesús no es un sacrificio a medias? La Biblia no dice: «De tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo unigénito ciego, cojo, y enfermo como sacrificio».

La razón de ser del sistema sacrificial del Antiguo Testamento, era prefigurar la venida de Jesús. Uno traía un sacrificio sin mancha ni arruga que prefiguraba la venida de Jesús sin mancha ni arruga, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el Cordero de Dios sin mancha ni arruga. La Biblia usa este lenguaje.

Y si Jesús no era un sacrificio mediocre, si Dios dio a su Hijo unigénito, al mejor, al perfecto, al que no tenía ni mancha ni arruga, al que es sin pecado, ¿por qué pensamos que Jesús, el sacrificio perfecto, vaya a emocionarse con un sacrificio mediocre? Son palabras fuertes porque es lo último que Dios iba a decir por 400 años y quería asegurarse que las personas tomaran en serio su gloria. Si el pueblo de Dios no toma en serio su gloria, nadie lo hará.

Primero, honramos a Dios con nuestras riquezas. Segundo, honramos a Dios con nuestro trabajo. ¡Oh! Medio me suena así. ¿Su papá alguna vez le dijo eso? Sin saber siquiera lo que ha pasado, tenemos una idea, ¿verdad? Oímos a papá en el cuarto contiguo: «¡Oohhhh!», Y pensamos: «No es un buen día para papá». «¡Oh, si hubiera entre vosotros…». Si un sacerdote al menos estuviera en el organigrama, «…quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano!». A veces el ministerio es en vano.

Esto es brutal. Algunos de ustedes dicen: «Este sermón no me anima. Pensé que sería más alentador. ¿Cómo consiguió toda esa gente? No hace sino gritarles en todo momento. Lleva 17 años haciendo eso. Qué locura. Es increíble». Les he gritado a las personas y no han vuelto a mi casa. Imagínense si recibieran un Tweet de Jesús, si Jesús les mandara un mensaje de texto que dijera: «No me complazco en vosotros». «Ay, esperaba algo diferente», o sea, «Tú eres mi favorito». ¿No me complazco en quién? «En vosotros».

¡Cierren eso!

Ahora bien, Dios ya nos dijo en el capítulo 1: «Yo os he amado», y aquí dice: «No me complazco en vosotros». La relación está en aprietos, ¿amén? «Yo te amo, solo que no hay nada en ti que me complace». y le dice esto a su pueblo. Sería como si Dios dijera: «Sus domingos, no me agradan. Sus grupos comunitarios, no me complacen. Sus grupos de redención, su Ministerio para Niños, su Ministerio para Mujeres, su Ministerio Estudiantil, no me complacen».

Lo curioso es que la gente seguía viniendo porque les gustaba. Es posible tener una iglesia que nos gusta y que a Dios no le gusta. La iglesia es para Él. Los beneficios son para nosotros, pero la iglesia es para Él. Y lo peor de todo es cuando una iglesia se congrega y hace una votación, y dice: «Nos gusta», porque el único voto que cuenta es si Dios dice: «A mí no me gusta».

«No me complazco en vosotros, —dice el Señor de los ejércitos— ni de vuestra mano aceptaré ofrenda». O sea, «recojan la ofrenda y después préndanle fuego porque no la quiero». «Porque desde la salida del sol hasta su puesta», o sea, en toda la tierra. Para que lo sepan, nuestra meta es el mundo. Si encuentran vida en otro planeta, seremos los primeros en plantar iglesia allá, ¿de acuerdo? Así hacemos las cosas.

«Mi nombre será grande entre las naciones, y en todo lugar se ofrecerá incienso a mi nombre, y ofrenda pura de cereal; pues grande será mi nombre entre las naciones — dice el Señor de los ejércitos. Pero vosotros lo profanáis, cuando decís: “La mesa del Señor es inmunda, y su fruto, su alimento despreciable”».

No entendemos la magnitud de lo que Dios acaba de decir. El templo era el centro de adoración y testimonio de todo el Antiguo Pacto, donde Dios está en el cielo, y nosotros en la tierra, y no podemos ascender a donde Dios está, y Jesús aún no había descendido a donde estamos nosotros, y el punto de enlace entre cielo y tierra era el templo. Era el templo. Y el centro del templo estaba lleno de la presencia y gloria de Dios, y el pueblo de Dios venía a adorar y a reunirse con Dios. Y los sacerdotes hacían sacrificios para que la muerte de estos reemplazara a los pecadores y les permitiera experimentar la salvación y la remoción de la ira de Dios.

Y todo esto era sombra de la venida de Jesús, quien es la presencia de Dios entre nosotros, el punto de enlace entre cielo y tierra, nuestro Gran Sumo Sacerdote, el que ofrendó su propia vida como sacrificio.

Y lo que Dios dice es esto: «¡Cierren eso!» Todas las sinagogas estaban conectadas al templo. A todos los líderes y teólogos les enseñaban en el templo. Si clausuraban el templo, no podían reunirse con Dios, no tendrían expiación para sus pecados, no podrían conectarse con su Creador.

Y Dios dice: «Prefiero tener eso. Prefiero no recibir nada que sus cosas vanas». Esto es infinitamente más significativo que si Dios dijera algo así: «Clausuren la Casa Blanca. Clausúrenla. Cierren las puertas con llave, todos afuera, apaguen las luces, desconéctenlo todo. Hasta aquí llegamos». Es infinitamente más significativo que eso. Dios está diciendo: «Ni siquiera puedo hacer que uno de la nómina haga lo que le digo y clausure eso». No siempre es doloroso cuando una iglesia cierra las puertas.

A veces es doloroso cuando una iglesia no cierra las puertas. Hay casi 400,000 iglesias protestantes en Estados Unidos. El 80% han dejado de crecer y están en declive; el 40% se consideran muy enfermas, casi en estado terminal, y cada año el 1% de ellas clausura, casi 4.000 más o menos, Algunas iglesias son estupendas y aman a Jesús. Algunas pasan temporadas de dificultades que las hacen florecer más fuertes, pero algunas necesitan cerrar las puertas.

No honran a Dios con su trabajo. La rutina ha reemplazado el rito. Ya no significa nada para ellos. Si los líderes hacen las cosas a medias, la gente sí que menos, y sus hijos endurecen el corazón. Y ese legado no sirve, es una tragedia. Y los líderes no se esfuerzan, no les importa, no dan; y las personas van a ser como sus líderes. Y Dios está decepcionado con todo este sistema.

Engañado al Señor

Debemos honrar a Dios, primero, con nuestras riquezas; segundo, con la obra del ministerio; y tercero, con nuestro cansancio. «También decís: “¡Ay, qué fastidio!”». ¿Han oído eso? «¿Otra vez al grupo comunitario? ¿Con esa gente? ¿Podríamos buscar gente mejor, con menos problemas? Cada vez que ella viene, llora». El grupo de redención: «Terminamos el trimestre pasado, empezamos este trimestre, somos personas quebrantadas». Oh, ¿es domingo otra vez? ¿No acabamos de hacer esto? Oh, Mark está gritando otra vez. Ay, siempre está gritando. Les apuesto a que va a recoger la ofrenda cuando acabe de gritar. Ni siquiera tienen buen café. El café nunca es tan bueno como…». fastidio. «Llevo años haciendo esto, llevo minutos haciendo esto», lo que sea. «Estoy harto de esto. Estoy hastiado de esto». De hecho aquí está: «Y ustedes lo desprecian».

Esa es la palabra hebrea para… ¿Han tenido días así? Alguien dice: «Necesito que hagas… ¿Podrías hacerme el favor…? Nos ayudaría mucho si pudieras…». No soporta más. No le entusiasma. Pone los ojos en blanco, respira profundo. ¿Cuántos de ustedes tienen un hijo así? «¿Oye, puedes lavar los platos?». Ponen los ojos en blanco. Así es, y nosotros que somos hijos de Dios siempre le hacemos eso a Él. «¿Podrías dar? ¿Podrías orar? ¿Podrías servir? ¿Podrías hacerte miembro? ¿Podrías volverte diácono? ¿Podrías recoger tu basura?». «¿Otra vez?». «Si, hasta que yo regrese y te prenda fuego. De todas maneras, sí». «Qué fastidio me da…», ¿piensan que Dios se harta de nosotros? Creo que sí.

«Y con indiferencia lo despreciáis– dice el Señor de los ejércitos– ¡Traéis lo robado o lo cojo o lo enfermo así traéis la ofrenda!». «Le robaron a su empresa, falsearon su declaración de impuestos, y me van a diezmar eso. Para que lo sepan, no estoy buscando diezmos robados». «¿Aceptaré eso de vuestra mano? — dice el Señor. Maldito sea el engañador que tiene un macho en su rebaño, y lo promete, pero sacrifica un animal dañado al Señor!».

No es que no dan– o dicho de otra manera– no es que no puedan dar, sino que no quieren dar. Dios dice: «Te di un buen animal para el sacrificio y tú me disto uno cojo». Hacemos trampa al no da a Dios lo mejor que tenemos. Eso es lo que Él está diciendo. Cualquier líder de ministerio que no hace su trabajo de todo corazón, está haciendo trampa, está engañando al Señor y al pueblo, y lo veo todo el tiempo.

Hay unos líderes buenos, piadosos y trabajadores en nuestras iglesias y en otras iglesias, pero francamente no todos los pastores no son irreprochables de hacer trampa. He visto pastores que no trabajan muy duro. Juegan mucho golf y salen a almorzar. He visto líderes que falsean sus informes de gastos y apartan dinero de la iglesia para sus cosas personales. Están engañando.

Hablé con un señor hace unos años, nunca lo olvidaré. Yo era nuevo en el ministerio y estaba hablando de Mars Hill. Teníamos apenas dos años de haber empezado y le dije: «Espero estar aquí toda mi vida predicando y enseñando la Biblia. Hombre, eso espero. Quiero estar con estas personas el resto de mi vida». Y le pregunté: «¿Cuánto tiempo lleva en su iglesia?». «Llevo un par de años», me dijo: «Sabes en nuestra denominación cada 2 o 3 años nos trasladan de una iglesia a otra». Y le pregunté: «Huy, ¿es difícil eso?». Y me dijo: «No, no, no. Tengo 2 o 3 años de sermones y los predico aquí, después allá, y después los predico acá, y después los predico…», y esa es su carrera. Ya no necesita volver a estudiar la Biblia, no necesita orar, no necesita crecer, solo toca sus grandes éxitos. Eso es hacer trampa.

Los pastores que roban los sermones de otros pastores, hacen trampa. Los pastores que exigen que su gente trabaje y dé sin que ellos trabajen ni den, hacen trampa. Ustedes necesitan saber que hacemos seguimiento a los líderes, no en forma legalista, sino para cerciorarnos de no exigirles algo a ustedes que ellos no estén cumpliendo. No hay nada peor que unos padres que miran a sus hijos y dicen: «Haz lo que te digo, no lo que hago». Eso es hacer trampa. Es hacer trampa.

Fastidiado con el ministerio

Y cuando habla de fastidio o cansancio. hay dos maneras en que los experimentamos: fastidiarse del ministerio, o cansarse en el ministerio. El primero es muy impío. El segundo en realidad es muy piadoso. Fastidiarse del ministerio sucede cuando solo hacemos lo mínimo necesario. Endurecemos el corazón. Nos hartamos de ello. Estamos hasta el tope. No vamos a avanzar al siguiente nivel. Ya no damos más. Sea lo que sea, llevamos mucho tiempo haciéndolo y solo cumplimos las formalidades. Están fastidiados con el ministerio.

De repente, la gente es una carga. Y hace poco yo dije: «Vamos a plantar nuestra decimoquinta iglesia». Y alguien dijo: «¿Necesitamos otra?». Le dije: «Hay personas que van para el infierno. Hace calor. Eternamente es mucho tiempo. Sí, sí. Es una bendición plantar una iglesia. También es una carga. Requiere mucho tiempo, energía, dinero, y trabajo, pero sí». Y me preguntó: «¿Y cuándo vamos a parar?». «Nunca, así que prepárese para que no se dé por vencido». Así es, o sea, amigos, plantar una iglesia es como tener un hijo. Todos se emocionan cuando nace, pero nadie se emociona a la hora de cambiar pañales, de alimentarlos a media noche, de las infecciones de oído. No se trata solo de empezar cosas, sino de sostenerlas.

Y eso es lo que está pasando aquí. Tienen el templo abierto. El primer templo había sido clausurado, el primer templo había sido destruido. Construyeron el segundo templo, y esa generación trabajó duro y dio para llevarlo a cabo, y después sus hijos y sus nietos se fastidiaron con eso. No les importa. Están agotados. Hacen las cosas a medias. Se dieron por vencidos. No tienen un concepto de legado ni de sostenibilidad.

Mars Hill es lo más difícil que he hecho, y aún no he terminado. En la gracia de Dios, seguiremos adelante. Y si fracasamos, vamos a fracasar de una manera asombrosa y épica, ¿de acuerdo? Porque prefiero morir tratando, que morir simplemente. Y creo que si Dios es tan clemente de salvar a las personas y de usarnos a nosotros, debemos valernos de toda oportunidad que Él nos ofrece.

Y a decir verdad no debemos fastidiarnos del ministerio, pero sí vamos a cansarnos en el ministerio. Nos vamos a cansar y a agotar. Vamos a estar así, y con razón. Pablo habla de derramarse como libación. Los atletas dirían que lo dejaron todo en el campo de juego. Jesús nunca se fastidió del ministerio y aún no se fastidia. Sigue ministrando a nosotros en este momento. Pero hubo ocasiones en que Jesús se cansó en el ministerio aquí en la tierra.

Falso o verdadero, ¿Jesús tomó siestas? ¿No les parece raro? O sea: ¿Dónde está Dios? «Está allá». ¿Qué está haciendo? «Tomando una siesta». ¿Por qué? «Está agotado». ¿En serio? Pensé que dijo que era Dios. Sí, Dios toma siestas. Vaya, Jesús llevó una carga my grande. ¿Recuerdan la historia de los discípulos en la barca, que salen remando y los azota una tormenta? Remaron contra la tormenta toda la noche. Es un mar violento; sus vidas peligraban, estaban perdiendo los estribos. ¿Y qué hacía Jesús? Hombre, estaba durmiendo. Estaba agotado.

O sea: «Despierten a Jesús. Díganle que calme la tormenta». Uno sabe lo cansado que está cuando es capaz de dormir en un barco en medio de una tormenta marítima violenta, en que los tripulantes llevan horas gritando, ¿verdad? Uno piensa: «Creo que está cansado. Estoy casi seguro que sí». Y Pedro dice: «¡Levántate! ¡Levántate!». «¿Qué?». «¡Todos vamos a morir!». «Sé a dónde vamos. Yo estaba durmiendo».

Es sorprendente para mí que la Biblia diga que Jesús estuvo cansado. Siempre me aterra cuando conozco líderes en el ministerio y les pregunto: «¿Cómo le va?». Y me dicen: «Estoy cansado». O sea, es como preguntarle al agua: ¿cómo estás hoy? «Hoy estoy mojada». Era de saberse. Si usted sirve a Jesús, va a cansarse, pero vale la pena porque es algo grandioso. Y les cuento que el ministerio, para los que aspiran a ser líderes en el ministerio, es un llamado, no una carrera; lo cual significa que es un estilo de vida, no es un trabajo.

¿Cuántos de ustedes manejan negocios pequeños? Son dueños de un negocio pequeño. Muy bien, es así. El dueño de un negocio pequeño no puede decir: «Son las cinco, dejemos de trabajar». No, siguen trabajando hasta terminarlo todo. O como un padre de familia. ¿Cuántas madres aquí, si su hijo se vomita a las 3:30 de la madrugada y grita: ¡Mamá! ¡Mamá! ¡Mamá! le dicen: «Lo siento, cerramos a las 5:00 y no abrimos sino hasta las 8:00, y no tenemos departamento que se encargue del vómito, así que no sé, búscalo en Yelp. O sea, yo no sé».

¿Qué hace la mamá? Lo que sea necesario. El ministerio se parece más a la crianza de niños. Alguien es salvo y es como un niño recién nacido. Ahora hay que amarle, servirle, crecer con él, cuidarle el resto de su vida, y eso cansa pero es maravilloso porque tenemos el privilegio de ver una vida. Van a cansarse en el ministerio o van a fastidiarse con el ministerio. Les insto a derramar sus vidas y que se cansen en el ministerio.

Le honramos porque es el Gran Rey

Pero la pregunta es, ¿Por qué? ¿Por qué debemos honrar a Dios con nuestra riqueza, nuestro trabajo, y con nuestro cansancio? ¿Por qué? Es asombroso. Y Él dice esto: «Porque yo soy el Gran Rey». Por eso.

Falso o verdadero, Mars Hill, ¿Jesucristo es el Gran Rey? Servimos, pertenecemos, y vamos hacia el Gran Rey. Nuestro Rey es el Gran Rey. Nuestro Rey es el Rey más grande. Nuestro Rey es el Rey de reyes. Nuestro Rey dejó su trono. Nuestro Rey bajó y se humilló. Nuestro Rey nos dio su riqueza. Nuestro Rey nos dio su obra. Nuestro Rey nos dio su cansancio. Nuestro Rey nos dio salvación. Nuestro Rey nos dio la cruz. Nuestro Rey nos dio la resurrección. Nuestro Rey nos dio el Espíritu Santo. Nuestro Rey nos da una misión para engrandecer su nombre entre las naciones, para que todos escuchen lo grande que es nuestro Rey. Es por eso. Es por eso. ¡Es por eso!

Y esta fue una invitación a Israel, que ellos trágicamente, tristemente, e históricamente, rechazaron. Ven, cuando grito hace eco. La iglesia existe para proclamar a voz en cuello la bondad de nuestro Gran Rey, para que su fama haga eco en todas las naciones de la tierra. Y la nación de Israel eligió no hacer eso.

Y ahora el nombre de Dios está siendo engrandecido en las naciones de la tierra, y la buena nueva es que Jesús está repicando, no desde Israel principalmente, sino de donde el Espíritu Santo elija plantar una iglesia para que las personas conozcan a Jesús, y para hacer discípulos y plantar más iglesias y hacer más discípulos.

Si tienen algún concepto de lo grande que es este Rey, no les parecerá una carga, sino una bendición. No será algo que los obliga a dar sus vidas, sino algo para lo cual tienen el privilegio de dar sus vidas. Porque no hay placer en lo que estaban haciendo antes con sus vidas. No es que Dios no se complazca en eso solamente, sino que a usted tampoco lo complacerá. Es hueco, está vacío, es mediocre, está ciego, está enfermo. No da vida, no la sustenta, no transforma la eternidad.

Pero para engrandecer el nombre del Gran Rey– y lo maravilloso es que nuestro Rey es grande, y engrandecer su nombre es algo que hacemos diciendo la verdad simplemente sobre quién es Él y lo que ha hecho. Eso es todo, por eso dice: «Soy el Gran Rey. Soy el Gran Rey. Soy el Gran Rey —dice el Señor de los ejércitos— y mi nombre es temido entre las naciones». «Quiero que todos sepan quién soy y lo que he hecho. Y Jesús es nuestro Rey de reyes, y Jesús es nuestro Señor de señores, y Jesús es nuestro Señor humilde.

Y Mars Hill, no estamos jugando a la iglesia, estamos siguiendo a Jesús. Y llegará el día en que la Iglesia llegue a su fin, y será absorbida en el reino de Dios. y Jesús estará senado en su trono, y todas las naciones estarán sujetas a Él, y su nombre será grande, y nosotros, nosotros compartiremos en su placer. Quiero que sean parte de lo que Dios ama, de lo que Dios hace, de lo que Dios decreta, y de lo que Dios manda.

Y Mars Hill, estoy tan emocionado. No sé se lo notaron. Estoy muy emocionado con Jesús y la oportunidad que Él nos ha dado de engrandecer su gran nombre entre las naciones.

Actualización de la iglesia

Y quiero compartir con ustedes más o menos dónde estamos. En los días de Malaquías esta fue una pequeña puesta al día, pero no fue buena. Les tengo una puesta al día mucho mejor, por la gracia de Dios. Quiero compartir nuestros planes con ustedes para seguir engrandeciendo el gran nombre de nuestro Gran Rey.

Recojamos nuestros diezmos y ofrendas, y después celebraremos la Cena del Señor, para recordar el cuerpo quebrantado y la sangre derramada de Jesús, la obra y el don de nuestro Gran Rey. Permítanme darles unas pequeñas noticias sobre cómo van las cosas. Y gracias porque van muy bien y, por la gracia de Dios, creo que el año entrante será nuestro año más grande hasta ahora.

Así estamos como iglesia: Hace poco, 10.177 estudiantes asistieron en todo Mars Hill. Quince iglesias en 5 estados. Contamos a las personas porque las personas cuentan. Contamos a las personas porque las personas cuentan. Y no se trata de números, sino de rostros y nombres. También tenemos casi 2.500 niños, ¿verdad? ¿Podemos decir «¡alabado sea Dios!»? Nos gustan los niños. Empezamos Mars Hill hace 17 años y ni siquiera había un ministerio para niños, porque no había niños. Las personas entraban, eran salvas, eran bautizadas, se casaban, quedaban embarazadas. Idóneamente en ese orden, ¿no es cierto?

Muchos niños nacieron, tienen menos de 10 años; y ahí está el futuro, ahí está el legado. No queremos hacer lo que ellos hicieron: Una generación construye el templo, y la siguiente generación lo abusa. En promedio 30% de los adultos dieron algo. Algunos de ustedes no son cristianos; el resto de ustedes son malos, ¿verdad? Así lo dice en Malaquías.

Pensé que les parecería más chistoso. Bien, promediamos $40 por adulto en ofrendas semanales. Gastamos $44 por adulto semanalmente. Son casi $4 dólares de diferencia por adulto semanalmente. Tuvimos un pequeño excedente que estamos reinvirtiendo en nuestras iglesias locales, y les explicaré lo que se avecina.

Estas son nuestras metas de fin de año: Queremos alcanzar el presupuesto. Nos gustaría añadir $2 millones en capital extra para invertir en varios proyectos. Vamos a trasladar Mars Hill Tacoma. No caben en la escuela donde montan y desmontan la iglesia y ahora están en una iglesia enorme, pero necesita ser renovada. Eso nos permitirá crecer en South Sound, y es una iglesia que está creciendo rapidísimo.

Lo mismo con Mars Hill Everett. Hace poco tuvieron su primer domingo en su nuevo edificio, y nos faltan algunos trabajos de construcción para limpiar el lugar. Lo mismo con Mars Hill Olympia que están mudándose a su primer hogar permanente. Lo mismo con Mars Hill Huntington Beach, que será un arriendo. Los otros sitios los estamos comprando, pero los hogares a largo plazo a medida que crece la familia de la iglesia. Queremos ser buenos administradores, ocupar nuevos edificios.

Y lo genial es que lo que cuesta comprarlos es menos del costo de arriendo, por eso también es una gran inversión para nosotros. Y estas iglesias han dado generosamente, pero el resto de la familia necesita contribuir para que crucen la línea final y lleguen a ocupar esos nuevos hogares.

También estamos abriendo Mars Hill Phoenix, que será nuestra decimoquinta iglesia en nuestro quinto estado. Todas estas abren oficialmente, todas cinco, el 12 de enero. Será un día importantísimo, importantísimo. Ese día empezaremos el libro de Santiago, para empezar el año nuevo, y creo que, en la providencia de Dios, podríamos añadir 2.000 personas el año entrante añadiendo estas iglesias.

También estamos aumentando la plantación de iglesias por medio de Mars Hill Global dando recursos a 73 iglesias. Eso significa que tenemos 73 plantadores de iglesias en Etiopía y en la India y ustedes pagan su salario, alimentan a sus familias, y financian su ministerio; 73 plantadores de iglesias, y vamos a aumentar ese número este año, así que gracias por unirse a nosotros. Y para prepararnos– pueden aplaudir si quieren– necesitamos orar, ¿verdad? Porque si nuestros corazones están bien, todo lo demás estará bien.

Antes de averiguar qué vamos a dar y dónde vamos a servir, debemos asegurarnos de que nuestros corazones estén bien delante del Señor. Por eso vamos a empezar el 1 de diciembre con 40 días de oración en todas nuestras iglesias. Y recibirán una lista de peticiones de oración para orar todos los días. Y si su salud se los permite, la última semana será una semana de ayuno. Después nos vamos a reunir en todas nuestras iglesias para una noche de adoración, oración, y ayuno para empezar el nuevo año, para comprometernos en nuestro año con el Señor.

Y Mars Hill, estoy convencido, plenamente convencido que estamos posicionados para tener el año más grande hasta ahora. Y tenemos unos líderes sensacionales, y tengo el gran honor hoy de presentarles a algunos de ellos. Quiero que vean de quién estamos hablando y lo que están haciendo y dónde están liderando. Vimos si estaban dando y todos están dando, ¿de acuerdo? Todos están sirviendo, todos están trabajando, a todos les importa, todos están esforzándose. Y ustedes les están ayudando dando generosamente y orando fielmente.

Y al entrar en el siguiente periodo del servicio quiero que vean lo que Dios está haciendo, y quiero que se emocionen.

[Video]

Pastor Sutton: Hola, Iglesia Mars Hill, soy el pastor Sutton. Estoy aquí con mi familia. Mi esposa Marcy, mi hija Grace, mi hija Faye, y Joe Joe. Estamos aquí para darles las gracias por ser parte de la familia ampliada de Mars Hill Global.

Y Jesús ha hecho cosas asombrosas por medio de Mars Hill Global este año. Como ustedes saben, apoyamos plantadores de iglesias y evangelistas en Etiopía y en la India. En los últimos 12 meses, hemos apoyado a 20 evangelistas en Etiopía. Predicaron el evangelio a 11.000 personas conozcan a Jesús, y 890 personas fueron salvas, es simplemente asombroso. Y en la India en colaboración con Arjuna y Vision Nationals hemos plantado más de 53 iglesias. Y el año entrante, algo súper emocionante es que nuestros 43 plantadores de iglesias y evangelistas aumentarán en número y serán 73.

Así que les pido que sigan orando y dando a Mars Hill y a Mars Hill Global. Y estoy orando para que por medio de la iglesia Mars Hill, los legados sean transformados y cambiados por Jesús, no solo en Estados Unidos, sino en Etiopía y en la India. Gracias.

Pastor Bubba: Soy el pastor Bubba con mi esposa Shelly, nuestro hijo Jones, nuestro hijo Jackson, y estamos en Tacoma Washington donde la necesidad es mucha. Hay más de un millón de personas en esta área que todavía no conocen a Jesús. Y digo todavía porque estamos plantando Mars Hill Tacoma en el área para que sea una con alcance regional para muchas ciudades. Y les pido que estén orando por nosotros. Oren por más líderes. Necesitamos 10 pastores más, 60 grupos comunitarios más. También les pedimos que oren por más conversiones, que las personas conozcan a Jesús, que Jesús salve a las personas. Estoy orando por 200 bautismos en 2014.

Y queremos darles las gracias. Gracias por orar, gracias por dar, gracias por ayudar a construir el legado en Tacoma.

Pastor Ryan Welsh: Hola, Mars Hill. Soy el pastor Ryan desde Phoenix. Esta es mi familia: mi esposa Kate, nuestra hija Ella, nuestro hijo Liam. Estamos aquí en nuestro edificio. Es una galería de arte. Queda en el centro de Phoenix. Es un lugar genial donde reunirnos y estamos muy emocionados de estar aquí. Más de 4 millones de personas viven en las áreas aledañas al centro de Phoenix, y muchas de ellas no conocen a Jesús, por lo tanto tenemos una maravillosa oportunidad de invitar a las personas a tener una relación con Jesucristo.

Hasta ahora hemos estado muy bendecidos aquí en Phoenix: 386 personas vinieron a nuestra reunión del primer trimestre hace unas semanas. Y la semana pasada, lanzamos nuestros primeros 14 grupos comunitarios, y casi 100 personas vinieron a nuestra primera semana de Comunidad. Así que, Dios está haciendo cosas maravillosas, pero necesitamos muchos líderes más para nuestro lanzamiento público el 12 de enero. Necesitamos más ayuda en producción, más voluntarios para los niños, más seguridad, más líderes de grupos comunitarios. Así que por favor oren por eso mientras seguimos adelante hacia nuestro lanzamiento público. Gracias por orar, gracias por dar mientras vivimos para un legado aquí en Phoenix.

Pastor Ryan Williams: Hola, Mars Hill. Soy en pastor Ryan. Esta es mi maravillosa esposa, Natasha, y estamos en el auditorio de la Iglesia Mars Hill Everett, en la armería. Está a punto de ser transformada en un lugar donde tendremos 700 sillas disponibles para que la gente venga a escuchar la proclamación del Evangelio de Jesús en el corazón de Everett. Estamos súper emocionados de estar aquí. Se nos ha dado una oportunidad tan maravillosa aquí en el corazón de Everett para ministrar a esta ciudad y a este país. Confiamos que Jesús seguirá haciendo lo que ha estado haciendo en los últimos 2.000 años: edificando su iglesia.

Por eso queremos invitarlos a orar por nosotros. Necesitamos muchísimos voluntarios. Tanta gente nueva ha venido a nuestra iglesia que no cabemos en el espacio que teníamos. Estamos a punto de mudarnos a otro espacio. Así que oren para que vengan y participen más voluntarios. Creemos que este edificio quedará en pie otros 100 años más, y creemos que aquí Jesús cambiará los legados, para su gloria, y que las familias, generación tras generación de familias, adorarán a Jesús aquí en este espacio, y que sus corazones serán cambiados, y que miles de personas van a ser bautizadas para la gloria de Dios.

Pastor Mark: Hola, soy el pastor Mark con la familia. Parte de la serie Vivir para un legado, es prepararlos para lo que se avecina el próximo verano. Tenemos algo nuevo y súper genial que llamamos el Festival de Jesús. Escogeremos un día bonito para estar afuera. Tendremos casa inflables para los niños, muchas cosas divertidas. También habrá bautismos, predicación, y música de Marymoor Park. Todas las iglesias Mars Hill son bienvenidas. Queremos verlos a todos ahí.

Empezamos la iglesia hace 17 años. No teníamos hijos. Ashley fue uno de los primeros niños que nacieron, y ahora esa primera generación se está preparando para la universidad, y es hora de prepararnos para ayudarles a prepararse para su futuro. Así que ofrecemos una educación plenamente acreditada de grado y posgrado, basada en la Biblia, y enfocada en Jesús en Mars Hill. Los créditos serán transferidos a otras universidades. Ambas instituciones son acreditadas. Estamos emocionados por eso, y con 3.000 niños menores de 10 años, tenemos que alistarnos para los líderes del futuro. Y la familia Driscoll desea dar a la familia de la iglesia una felicísima Navidad.

Nota: Esta transcripción ha sido editada para la legibilidad.