Diez Mandamientos – 8. No Robáras (Éxodo 20:15)

Mi Guante de Béisbol

Bien, ¿jugaron deportes cuando eran niños? ¿Jugaron deportes cuando eran niños? Yo jugué balompié hasta que supe cuánto tenía que correr. Traté de jugar basquetbol, con un salto vertical de solo 2 pulgadas, y eso no duró mucho. No hubiera sido una buena carrera para mí, aunque puedo hacer la pared muy bien. Jugué fútbol americano. Me gustaba porque podía pegarle a la gente sin que me metieran a la cárcel.

Pero mi deporte favorito era el béisbol. Me encantaba jugar béisbol, mi papá era el entrenador de los equipos en que yo jugaba. De niños teníamos una jaula de bateo y un lanzador automático en el traspatio para mantenernos ocupados y fuera de problemas. Mis hermanos también jugaban.

Cuando yo era niño, mi meta en las ligas menores, ¿no sé si puedan identificarse con esto? quería formar parte del equipo de estrellas para que me dieran una de esas jersey que usan las estrellas en el partido de las estrellas. Creo que tenía como 11 años, y pensé: «Hombre, quiero hacer la prueba para ingresar al equipo. Y necesito un guante bueno, legítimo y reglamentario.

Y yo era de familia pobre, de clase trabajadora. Mi papá trabajaba en construcción para dar de comer a cinco niños. Y me di cuenta que yo debía salir a ganar dinero de alguna manera.

Y se me ocurrió podar céspedes para ganar lo suficiente para comprarme un buen guante. Con la bordeadora y el cortacésped de mi padre salí a podar céspedes. Descubrí que soy muy alérgico al polen y cosas así. Con los ojos llorosos y la nariz sangrando, sonaba como un Darth Vader de 11 años cortando céspedes. Pero estaba decidido hacerlo para comprar el guante.

Finalmente ahorré lo suficiente y fui a comprar un guante como el que yo quería. Jugué con los estrellas de 11 años. Jugué con los estrellas de 12 años. Terminé nuestro último partido de las estrellas, y no tenía bolsa para los bates porque nuestro equipo era más o menos pobre y no nos daban bolsas, chaquetas, niñeras y todas las cosas que les daban a ciertos niños.

Mi guante y mi bate estaban a un extremo de la gradería y yo me estaba despidiendo de un par de amigos porque era el fin de la temporada, cuando me di vuelta y mi guante había desaparecido. Alguien se lo había robado. Mi guante no estaba ahí. Recuerdo que me sentí destrozado. Fue la primera vez en mi vida que me quitaron algo que yo atesoraba y amaba.

¿Alguna vez les han robado algo? No tenía mucho valor monetario, pero tenía mucho valor sentimental para mí. Algunos años después, quise hacer la prueba para el equipo de béisbol de preparatoria, y mi meta era jugar para el equipo titular 4 años, o sea jugar béisbol a nivel de secundaria. Y ahorré dinero y fui y me compré otro guante, uno más grande y mejor. Jugué 4 años de béisbol de preparatoria, de béisbol de verano, y de béisbol de gira con él.

Después, cuando empezamos la Iglesia Mars Hill, teníamos estudiantes universitarios más que todo, y hacían unos partidos de softbol de camioneta. Y a veces los muchachos me invitaban a jugar porque en esa época aún podía contribuir algo al equipo de softbol y no solo figurar en los videoclips cómicos de YouTube, que es lo que aportaría hoy si tratara de jugar béisbol.

Pero de todas maneras, estaba jugando afuera con los muchachos y llevé mi guante, el viejo guante que usé en preparatoria, y lo metí detrás de la silla de mi vieja camioneta Toyota. La estacioné frente a la casa y se me olvidó llevarla a la casa. Salí el día siguiente temprano a nuestra iglesia, y alguien allanó mi camioneta, se robó mi guante, mi segundo guante. Alguien me ha estado siguiendo desde que era niño para robarse mis guantes.

¡No podía creerlo! Era el guante que me traía tantos recuerdos y con el que viajé tanto. Y soñaba que usaría ese guante para lanzar la pelota con mi hijo algún día. En ese tiempo aún no teníamos niños, pero soñaba con poder lanzar la pelota con mis hijos como mi papá y yo solíamos hacer. Seguramente no le dieron más de $5 en una casa de empeño, al que se la robó, pero para mí era de inestimable valor. Su valor era incalculable.

¿Alguna vez le han robado algo? ¿Saben cómo se siente uno? Salen al carro, y se da cuenta que alguien lo allanó. Llega a la casa y se siente violado. Se da cuenta que alguien se robó su identidad. De repente empiezan a llegarle cuentas por cosas que no compró y tiene que negociar y explicar todo eso.

Si lo piensa, el robo es tan prevalente, es un problema tan grande hoy en día, y es tan común tener medidas para proteger nuestros bienes, que ni siquiera nos damos cuenta de lo extraño que es.

Les daré unos ejemplos que se me ocurrieron esta semana:

Qué tal en su casa, ¿tienen cerrojos, verdad?

Quizás tengan una cerca alrededor de su patio. Y dentro de esa cerca, tienen un perro, quizás

Qué tal en su casa, ¿tienen armas de fuego? ¿Tienen sistema de seguridad? Todo eso es para protegerse contra el robo.

¿Qué tal su carro? Cierra su carro con llave, algunos tienen alarmas para su carro.

Algunos tienen un microchip en su carro por si alguien se lo roba, para poder localizarlo.

¿Qué tal su tecnología? ¿Alguno de ustedes tiene código de seguridad en su teléfono? Deberían tenerlo.

¿Qué tal en su portátil, en su iPad? ¿Tienen código de seguridad para eso?

Qué tal si empiezan sesión en su página de Internet, ¿tienen nombre de usuario y contraseña?

¿Saben por qué? Para que no les roben sus datos.

Qué tal si sale de compras y usa su tarjeta débito. Tendrá que mostrar tarjeta de identificación o ingresar su código de seguridad.

¿Qué tal si va a la tienda? Entra por la puerta del frente y hay detectores de seguridad en la tienda y tienen etiquetados los artículos para asegurarse de que usted no se vaya sin pagar. Mira alrededor y hay una cantidad de cámaras de seguridad, y un vigilante intimidante parado ahí mirándolo.

Y todo para que la gente no de robe nada. Martín Lutero dijo que en su día si ejecutaran en la horca a todos los ladrones que había, se les acabaría la soga y empezarían a usar las correas de los cinturones para colgar al resto de los ladrones. Era un problema muy prevalente. En nuestra era tecnológica, solo se han multiplicado las distintas maneras de robarnos unos a otros.

No se supone que el mundo sea así. Cuando Dios hizo el mundo, era bueno en gran manera, sin pecado. El robo y las contramedidas que implementamos para proteger nuestros bienes es resultado del pecado, de la caída, y de la maldición.

Y abruma la mente pensar que la gente todavía dice: «Las personas son básicamente buenas en su corazón». No, no lo son. No lo son. Deje la puerta sin llave y verá lo que pasa. La gente no es básicamente buena en su corazón. Son pecadores con interés propio en sus corazones el cual los obliga a robar.

¿Alguna vez le han robado? Lo interesante es que Dios viene al mundo, su nombre es Jesucristo, y uno de sus amigos, llamado Judas, le robó.

Mi otra pregunta es esta, ¿alguna vez ha robado? Por lo general tenemos un gran sentido de justicia cuando nos roban y pasamos por alto o minimizamos convenientemente el hecho de haberles robado a otros. ¿A quién le ha robado? ¿Qué ha robado?

Definición de Robar

Permítanme darles una rápida definición de robar porque los criminales siempre discuten sobre semántica. «Pastor Mark, ¿qué es robar? ¿Si son ricos, cuenta? ¿Qué tal Robin Hood?». Lean su Biblia, no Robin Hood.

Esta es la definición de robar: Robar es tomar algo que no nos pertenece sin permiso o derecho, sobre todo en secreto o a la fuerza. La idea principal es esta: Si no le pertenece y usted lo toma, está robando. Esa es la idea principal. Le pertenece a otro, no a usted. Si toma algo que pertenece a otro y lo hace suyo, está robando.

Que Dice Dios Acerca De Robar?

¿Qué dice Dios acerca de robar? Estamos en los Diez Mandamientos, concretamente en el octavo mandamiento esta semana. Éxodo capítulo 20, verso 15. El octavo mandamiento es este: «No hurtarás». Hurtar.

No es como un contrato legal con muchas notas al pie y detalles, y excepciones: a menos que sean ricos, a menos que tengan dos y usted uno, o a menos que tenga buena razón. No hay notas al pie. No hay advertencias. No hay excepciones. No hurtarás, simplemente, no hurtarás. Y lo hacemos. Lo hacemos mucho.

Quisiera decirles un par de cosas importantes:

1. La Biblia Cree En La Propiedad Privada Y En Los Derechos De Propiedad

Primero, esto nos enseña que la Biblia cree en la propiedad privada y en los derechos de propiedad. Algunos de ustedes leen la Biblia casi con lentes de hippie con tendencias comunistas y socialistas. «Oh, lo compartían todo. Tenemos que compartirlo todo. Nadie debe tener nada». No, no, la Biblia dice que le pertenece a ellos y no a usted, y si usted lo toma, está robando. Estamos hablando de propiedad privada.

La Biblia enseña que hay propiedad privada, que todo pertenece a Dios, que Dios distribuye las cosas entre las personas y lo que le haya dado es suyo y ellos no pueden quitárselo. Y lo que Él les haya dado es de ellos y usted no puede quitárselos. ¿Entienden eso? Asume que hay propiedad privada y que los propietarios tienen derechos.

2. Dios Ama A Tu Prójimo

Segundo, Dios no lo ama a usted únicamente. ¿Dios le ama? Por supuesto que le ama. También ama a su prójimo. Y está de moda en la enseñanza bíblica cristiana de hoy hacer hincapié en nosotros mismos y no en ellos. Dios le ama. Dios quiere bendecirle. Dios quiere ayudarle. Dios quiere servirle, pero no se habla mucho acerca del prójimo. Dios quiere que usted los ame. Dios quiere que usted les sirva. Dios quiere que usted les ayude. Dios quiere bendecirlos por medio de usted.

Y sucede que nuestra fe se vuelve muy egoísta, donde lo más importante somos nosotros y no ellos. Y Jesús llega y dice que amemos a nuestro prójimo. Y los mandamientos 5 al 10 se tratan, en gran parte, sobre amar al prójimo.

Y una manera de amar al prójimo es no robarle a su prójimo. Si les pertenece y usted lo toma, puede que lo bendiga, que lo beneficie, que lo enriquezca, que le haga bien, pero es amar a su prójimo. Es hacerle daño. Es lastimarlo. Es tomar algo que le pertenece. Dios cree en la propiedad privada y Dios cree no solo en hacer lo más conveniente para usted, sino en lo más conveniente para su prójimo y Dios quiere que usted ame a su prójimo.

3. El Derecho A Que No Nos Roben

Y tercero, esto significa que tenemos derechos, y uno de ellos es el derecho a que no nos roben. Por tanto está bien crear leyes basadas en la buena ley de Dios para que no haya robo y para que éste conlleve consecuencias y castigo. Pero además de nuestros derechos, los cuales por lo general conocemos muy bien, también tenemos responsabilidades las cuales por lo general no conocemos muy bien.

Si usted le pregunta a la persona promedio si está bien que le roben, le dirá que jamás nadie debe robarle. Ese su derecho. ¿Sabía que tiene la responsabilidad de no robarle a nadie? «Es que hay circunstancias, mi vida es dura. Usted no entiende».

Hablamos más de lo debido. Deberíamos decir: «Sí, tengo derecho a que no me roben y la responsabilidad de no robarles a otros».

Y lo que empieza a socavar a una cultura entera es cuando la gente se compromete mucho más con sus derechos que con sus responsabilidades y con conseguir lo que piensan en vez de dar lo que Dios quiere que den.

Formas En Que Robamos

Dicho lo cual, hice una lista de las formas en que robamos. Estoy seguro que nos es una lista exhaustiva, pero permítanme dársela para que tengan un concepto de lo profundo que es el problema, lo difundido que es el problema y para que lo veamos como Dios lo ve.

Robar está comprendido en los siguientes: malversación, tazas de interés irrazonablemente altas, préstamos injustos sobre el día de pago, apuestas amañadas, allanamientos, impuestos injustos, robos, latrocinio, secuestro, hurto, extorsión, crimen organizado, no pagar los impuestos completamente, falsas reclamaciones de seguro, desperdicio del gobierno, deuda nacional excesiva, facturación falsa a clientes, facturación falsa al empleador, malversación de fondos de la empresa, desperdiciar tiempo en el trabajo, no pagarles a los empleados, tomar artículos o suministros, tomar bienes almacenados de su empleador, tomar propiedad intelectual, plagiar, descargas ilegales, robo de identidad, etcétera. Es mucho, ¿no? La tecnología ha abierto nuevas oportunidades para el hurto.

Dios dice que no debemos hurtar, siempre estamos hurtando. Es difícil imaginar cómo sería nuestra economía si la mayoría obedeciera el octavo mandamiento simplemente.

Y lo que quisiera hacer ahora es tomar el octavo mandamiento de Dios, establecido aquí en Éxodo, el cual hace eco en el resto de las Escrituras, y quiero que veamos el octavo mandamiento con relación a personas de diferentes estratos y posiciones en la vida.

Directivas Para Los Patrones

Empecemos con los patrones. ¿Cuántos de ustedes son patrones? Tienen personas que trabajan para ustedes. Tal vez formen parte de su compañía, quizás sean subcontratistas, quizás perciban comisiones de su parte, pero le paga a alguien por brindarle algún servicio. Emplea a alguien.

La Biblia dice esto a los patrones. Santiago capítulo 5, versos 4 y 5. Habla el hermano de Jesús. «Mirad, el jornal de los obreros que han segado vuestros campos y que ha sido retenido por vosotros». Eso es robar. Retener el jornal de los obreros es robar. Robar no es solo quitarle a alguien algo que le pertenece, también es retener algo que a usted no le pertenece. «Clama contra vosotros; y el clamor de los segadores ha llegado a los oídos del Señor de los ejércitos», el Dios que reina sobre todos los ángeles y demonios. «Habéis vivido lujosamente sobre la tierra», O sea, pudiendo haberles pagado, usted no les pagó. «Habéis llevado una vida de placer desenfrenado».

Se refiere a su responsabilidad como patrón de pagarle a un empleado al que ha contratado para pagarle lo acordado al completar ese trabajo. No se refiere a las personas que no hacen su trabajo.

Algunos de ustedes dicen: «Mi jefe es terrible. No me pagó». Porque usted no hizo su trabajo. Si no hace su trabajo, no espere recibir compensación.

Pero si hace su trabajo, si cumple con su deber, si firmó contrato diciendo: «Haré tal cosa y usted me pagará tanto por ello», y cumple lo prometido, y no le pagan, ellos pecaron, no solo contra usted sino contra el Señor de los ejércitos.

Robo Empleador

Sus patrones necesitan saber esto: que los pobres, los que trabajan, a menudo están en una posición de vulnerabilidad y ustedes lo saben igual que yo en la que sus patrones se podrían aprovechar de ellos. Usted podría aprovecharse de ellos.

Y Jesús es muy sensible a este punto, porque de niño se crió en un hogar pobre, de clase obrera. Su padre, José, era carpintero. No era una posición alta. Era una posición baja. Sabemos que sus padres eran pobres porque cuando iban al templo a ofrecer sacrificios, no ofrecían el sacrificio típico. Había una excepción en la ley para las familias pobres que les permitía ofrecer un sacrificio menor, y eso fue lo que ofrecieron. Jesús se crió en un hogar pobre, rural, de clase obrera, en un pueblo pequeño. Su papá era carpintero. Su papá era carpintero.

Su padre dependía de que otros le pagaran por su trabajo para poder dar de comer a su familia. Así era mi familia. Mi papá se llama Joe también. Mi padre se llama José. El trabajaba en el tablaroca hasta que se fracturó la espalda ganándose la vida para alimentar a cinco niños.

Y algunas veces no le pagaban a mi papá aunque hacía el trabajo, pero sabían que no podía pagarle a un abogado para defenderse, o sea que estaba en una posición vulnerable.

De eso está hablando aquí, de esa clase de persona. Hace unos años un amigo mío tenía una pequeña compañía de jardinería, y cuando empezó hacía todo el trabajo podando céspedes antes de poder contratar algunos empleados.

Y estaba muy emocionado porque pensó que era uno de los contratos más grandes que había conseguido. «Tal vez con esto pueda impulsar mi negocio». Una persona rica e importante en nuestra comunidad lo había contratado para un trabajo en su casa. Le pagó un anticipo y acordó pagarle el resto cuando acabara. Mi amigo fue e hizo todo el trabajo y cuando llegó el momento de ajustar cuentas, el patrón le dijo: «No te voy a pagar». Mi amigo le preguntó: « ¿Acaso no hice bien el trabajo? ¿No arreglé todo? ¿No hice todo lo que acordamos? Si necesito corregir algo, permítame arreglarlo para que pueda pagarme».

Le dijo: «No, simplemente no voy a pagarle. Hizo el trabajo, eso está bien, pero no le voy a pagar». « ¿Por qué no me va a pagar?». «Porque lo que le debo es lo que tendrá que pagarle a un abogado para demandarme, así que usted pierde y yo no le voy a pagar».

De eso está hablando aquí. Es una injusticia. Es robar. Es no darle a alguien lo que les pertenece. No es suyo, es de ellos. El dinero de ellos está en su bolsillo. ¿Entienden eso? Sus ingresos están en la cuenta suya.

Y aquí Santiago, en este estudio de caso que nos da el hermano de Jesús, dice que la plata está en nuestra cuenta. «Habéis engordado vuestros corazones». De hecho, has aumentado tu margen de ganancia con ganancias mal habidas, si usamos el lenguaje bíblico.

¿Es usted un buen patrón? Permítanme decirles que mancilla la reputación del Evangelio de Jesucristo cuando los que ondean la bandera de Jesús no cumplen su compromiso con sus empleados. «Oh, sí, ese tipo asiste a la iglesia los domingos. Esa chica asiste a la iglesia los domingos. Alzan las manos, cantan himnos, pero cuando llegan al trabajo el lunes, me recuerdan a Judas, no a Jesús. Me recuerdan a Judas, no a Jesús. Son codiciosos, no son dadivosos. No cumplen bien sus obligaciones.

Directivas Para Empleados

Segundo, ¿cuántos de ustedes son empleados? Trabajan para alguien. No trabajan por su cuenta. No están desempleados, están trabajando. ¿Cuántos de ustedes trabajan para alguien?

La Biblia también les habla a ustedes. Empleados, Tito capítulo 2 versos 9 y 10. «Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos en todo». En nuestra cultura, el equivalente no es idéntico, pero lo que más se aproxima son patrones y empleados; los que están en autoridad, y los que están bajo autoridad.

«Que sean complacientes, no contradiciendo». No pleiteen ni causen problemas y conflictos en su lugar de empleo. «No defraudando», ahí está el octavo mandamiento, o sea no hurtar. «Sino mostrando toda buena fe, para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador en todo respecto».

La idea principal es esta, Pablo está diciendo que nuestro trabajo es nuestro testimonio. Su trabajo es su testimonio. Algunos dicen: «No sé cómo dar buen testimonio en el trabajo». Empiece haciendo un bien su trabajo, con una buena actitud, buen desempeño, sumiso, respetando la autoridad que está sobre usted, completando y cumpliendo las cosas que le encomendaron. Ahí empieza.

Ejemplo Cristiano En El Hotel Marriott

Yo aprendí eso al principio. Cuando recién me volví cristiano, uno de mis primeros trabajos fue en el Hotel Marriott. Vivía cerca del aeropuerto y el Hotel Mariott tenía personal todo el año, manejé el servicio de enlace, hice trabajo de botones, ayudaba a los porteros, reservaba los tour, traía los carros, hacía toda clase de cosas, servía a los huéspedes. Y después, en temporada de viajes, en verano, sobre todo en la temporada de cruceros, contrataban a más universitarios para ayudar al personal permanente.

Nos contrataron a mí y a otro tipo, y ambos éramos cristianos nuevos. Éramos nuevos cristianos. Y de milagro el patrón que nos contrató supervisaba el pabellón de recepción, era un hombre mayor de edad. Esa era su carrera. Era un hombre que amaba a Jesús genuinamente. En realidad era un hombre piadoso. Todo lo que vi en su integridad y en su teología era piadoso. Era un hombre de familia, trabajaba duro, era un buen hombre y tenía una excelente reputación en el hotel, porque en gran parte es un negocio de efectivo. Siempre le dan propinas a uno, y uno llama una limosina, o un taxi o reservaba un tour, y le daban una comisión muchas veces en efectivo, o al menos así era en esos días.

Al final del día tenía el bolsillo lleno de efectivo y se suponía que debía compartirlo con algunos de los empleados. A veces alguien reservaba un tour y salía a transportar a la gente con el servicio de enlace, y después le pagaban a uno y si el otro no estaba ahí para recibir su pago, uno lo recibía por él y se lo daba después. Pero imagínense en un negocio de efectivo, muchos se quedaban con el dinero aunque no era suyo, se lo metían al bolsillo o lo guardaban en el bolsillo, pero este hombre no era así.

Lo vi operar con un altísimo grado de integridad. Tanto, que nunca dudé que fuera completamente honesto, por su comportamiento. Y tenía una buena actitud, y buena reputación con los otros empleados. Todos los que trabajaban ahí hubieran dicho: «Es honrado, trabajador; es un gran tipo. Nos encanta trabajar con él». Y cuando él ondeaba la bandera de Jesús, estaba bien.

Sin embargo, trabajé con un joven y ambos teníamos mucho que aprender. Y le gustaba leer la Biblia parado en el pabellón de recepción. Los huéspedes pasaban y necesitaban ayuda con sus maletas, o trataban de montarse en un carro o meter y sacar cosas de su vehículo, y él se quedaba ahí leyendo la Biblia.

Y uno de los empleados vino a confrontarlo, diciendo: «Oye, necesitas atender más a los huéspedes», y él respondió: «Dios es mi primera prioridad y nada es más importante que estudiar la Biblia».

¿Falso o verdadero? Eso es verdad, pero no durante el horario de trabajo de la empresa, ¿amén? Porque en el Hotel Marriott la descripción del cargo no incluía leer la Biblia, ¿verdad? No incluía leer la Biblia.

Y este hombre mayor de edad que supervisaba el pabellón de recepción, nos tomó aparte y nos dijo: «Ustedes son cristianos. Son cristianos nuevos. Necesitan trabajar muy duro. Necesitan ser honestos. Necesitan atender a nuestros huéspedes. Necesitan tener una buena actitud porque todos saben que son cristianos. Y lo último que queremos es que todos digan: «Caray, qué hartera trabajar con esos cristianos. Da mala fama al cristianismo. Le da mala fama a Cristo». Y le dijo al otro tipo: «Quiero que leas la Biblia durante el descanso», y eso era lo que hacía ese hombre mayor. Leía su Biblia durante el descanso.

De eso está hablando aquí. Agradando en todo, haciendo un buen trabajo, si discusiones, sin pelear a cada rato, sometiéndose a la autoridad, respetando la autoridad, mostrando toda buena fe, ¿cierto?

Amo al Señor. Los amo a ustedes. Él me envió a este lugar. Mi trabajo es mi testimonio. «Para que adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador». Para que cuando escuchen que Jesús es maravilloso, vean que los seguidores de Jesús tienen una buena ética de trabajo, que son honestos, que tienen integridad, que hacen un buen trabajo, y eso hace que el cristianismo sea más atractivo.

A veces no es que nos persigan en el trabajo por causa de nuestra fe, nos persiguen en el trabajo por nuestra ética de trabajo y usamos nuestra fe como excusa para no hacer un excelente trabajo.

Falso o verdadero, ¿Jesús trabajaba? Cuando era niño, falso o verdadero, ¿Jesús tenía trabajo? Un buen trabajo. Era hijo de un carpintero, trabajaba en la carpintería con su padre. Falso o verdadero, ¿piensan que Jesús era un buen empleado? Piensan que se quedaba sentado todo el día leyendo el rollo de Isaías y dejaba el martillo a un lado? ¿O piensan que tomaba el martillo y construía lo que tenía que construir? De acuerdo, nuestro trabajo es parte de nuestro testimonio.

Robo Por Parte De Los Empleados

Dicho lo cual, ¿cuán grande piensan que es el problema del robo por parte de los empleados? Como dije, al entrar por la puerta del frente, hay cámaras de seguridad, vigilantes. ¿Qué tal la puerta de atrás? ¿Qué sacan los empleados por la puerta de atrás?

Según un reporte de US News, realizado por Hayes International Consultants, el empleado promedio roba 5,5 veces más, o sea 5 veces y media más que el ladrón de tiendas promedio. ¿Cuántos de ustedes son empleadores y saben que eso es cierto? Desaparecen los muebles, desaparece el mobiliario, la mercancía, y de repente mira en la computadora y piensa: «Sí, eso está en la estantería; ay, va y no está. ¿Dónde está? Estaba en la trastienda. Oh, alguien se lo robó, alguien que trabaja para mí se lo robó».

Es un problema tan inmenso. Es casi imposible calcular el monto total de pérdidas, pero se estima que las compañías pierden unos $200 mil millones de dólares al año por empleados que roban mobiliario y provisiones. Si fuéramos a su casa ahora mismo, y para que lo sepan Jesús ya sabe lo que hay ahí, pero si fuéramos a su casa ahora mismo, ¿qué encontraríamos en su casa que debería estar en su trabajo?

Además de robar artículos, los empleados son culpables de robar tiempo. ¿Alguno de ustedes ha desperdiciado tiempo en el trabajo? Según un reporte en salary.com, el empleado promedio desperdicia un poco más de 2 horas al día. Un día laboral de ocho horas, con una hora para el almuerzo, y desperdician 2,09 horas. Algunos miran y dicen: «No es para tanto. Eso no me molesta». Le molestaría si fuera su compañía.

Si usted fuera a la pastelería y pidiera 8 roscas, y le cobraran por las 8 pero al llegar a su casa abre la caja y dice: «Solo me dieron cinco». Regresa a la pastelería a reclamar: « ¿Dónde están mis roscas?» «Oiga, solo lo estoy tratando como usted trata a su patrón. Paga por 8 roscas, y solo se come 5.

Falso o verdadero, ¿se sentiría frustrado? No nos gusta cuando nos roban, pero no tenemos inconveniente en robar, y no pensamos que robar tiempo sea robar, pero si nos pagan por nuestro tiempo desperdiciar tiempo es robarle a nuestro empleador.

Que Solemos Hacer Cuando Robamos Tiempo?

¿Qué solemos hacer cuando robamos tiempo? ¿Cuál piensan que es la principal manera de robar tiempo? ¿Haciendo qué? Vamos, sean honestos, estamos en la iglesia.

1. Internet

En Internet. 44% dicen: «Sí, así desperdicio mucho tiempo en el trabajo, en Internet». ¿Haciendo qué? En los medios sociales, leyendo las noticias, viendo videos de gatos, buscando los videos del gato más chistoso, enviándolos a otros empleados para que ellos también desperdicien 2 horas.

2. Socializando

Segundo, el 23% del tiempo lo pasan socializándose. Si alguien está tratando de trabajar, se supone que usted debe trabajar, en vez de ir a hablarles en horas de trabajo y a gastar el tiempo de ambos. ? ¿Qué está haciendo? ?No estoy trabajando. ? Obviamente yo tampoco, así que hablemos.

3. Asuntos Personales

6% del tiempo gastamos el tiempo en asuntos personales, pagando cuentas, arreglando nuestro calendario, contestando correos, y algunos de ustedes tienen un negocio de consultas adicional, tienen un negocio adicional como contratista, y está tratando de hacer dos trabajos al mismo tiempo para doblar su corriente de ingresos. No quiere dejar su trabajo porque ahí tiene su oficina, tienen una portátil, tienen gastos que le pueden reembolsar. Le dan un celular.

Y trata de manejar un negocio adicional como contratista o como consultor, o un trabajo adicional que le paga por horas y usa el tiempo y los recursos de la compañía donde trabaja para sacar el doble de la caja.

Algunos esperan no perder ese trabajo porque tiene beneficios médicos y de seguridad. Otros esperan hacer crecer su negocio adicional para poder dejar a su empleador y empezar su propia compañía. Quieren dejar a su empleador. No están realmente comprometidos.

No hay integridad en eso y están robando. Están tomando tecnología, tiempo, oportunidades, quizás algunos clientes y conexiones de la empresa, y los están usando, no para bendecir a su empleador, sino para conseguir algo que no le pertenece.

Y repito, algunos de ustedes dicen: «Es que usted no entiende. Es una compañía grande, no es para tanto. De todas formas, hago todo mi trabajo». El asunto es que si logra hacer crecer su lado de la compañía y la crea con su propia identidad, cuando llegue el momento de contratar empleados se pondrá furioso si resultan como usted. Se pondrá furioso. «¿Qué tienes en tu celular? Todo esto no tiene nada que ver, ¿qué es esto, qué es aquello, qué pasó con su cuenta de gastos? ¿Por qué está usando mi dinero para robarme?».

Y lo que pasa es que pensamos: «Todo el mundo lo hace, por lo tanto no puede estar mal». O es una epidemia. El costo anual a las compañías se estima en $759 mil millones de dólares al año.

¿Cuáles son los dos sitios de Internet más concurridos cuando gastamos tiempo en el trabajo? Primero, adivinen cuál es, Facebook. Algunos de ustedes van a publicar eso ahora mismo, ¿verdad? Facebook es el principal sitio en Internet donde desperdician el tiempo. Bienvenidos otra vez al sermón. ¿El segundo sitio de Internet donde desperdiciamos más tiempo es…? LinkedIn. Todos están en el trabajo tratando de buscar otro trabajo. Bienvenidos a LinkedIn.

Para que lo sepan, si una persona gasta el tiempo buscando trabajo mientras están trabajando, en mi opinión no son el candidato más apto para su empresa. ? ¿Oye, qué estás haciendo hoy? ?Estoy robándole a mi patrón buscando trabajo en otro lado.

Robar Es Lo Que Sucede Cuando La Riqueza Se Convierte En Dios

¿Se sienten compungidos? Está bien. Si no, les tengo otra. Cristianos, alcen la mano, ¿de acuerdo? Levanten la mano. Malaquías 3:8 y 9, y dice lo mismo en Hechos 5 con Ananías y Safira. « ¿Robará el hombre a Dios? ». Es una gran pregunta. Dios dice: «Les tengo una pregunta, ¿me van a robar a mí?».

El octavo mandamiento. De inmediato, ¿qué hacemos? Sabemos que somos culpables, ¿y qué hacemos? Hacemos como los niños. « ¿Cómo así robar? ¿Qué significa esa palabra en hebreo? No sé de qué está hablando». «Pues vosotros me estáis robando. Pero decís: “¿En qué te hemos robado?”». «Está bien, tú lo sabes. Tú lo sabes».

El Espíritu Santo ya convence a las personas de pecado. Dios dice: «Sabes que me robaste». « ¿De qué estás hablando? No entiendo». Tú lo sabes. Sabías lo que debías dar y no lo diste.

Algunos de ustedes dirán: «Oiga, no hable de mi dinero». Ah, entonces es su dinero. Pues si es así tenemos un problema muy grande, ¿no es cierto? No le pertenece a Él, le pertenece a usted.

Robar es lo que pasa cuando las riquezas se vuelven Dios. ¿Entienden eso? El primer mandamiento dice que hay un solo Dios. El segundo mandamiento dice que debemos adorar a Dios únicamente. Robar es lo que pasa cuando el dinero se vuelve Dios. Y en la vida, cuando nos esforzamos por acumular todo lo que podamos, Eso es avaricia. Es avaricia. No es el dinero. Pablo dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero. El problema no es el dinero, es el amor al dinero. Por eso dice Jesús: «Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón».

Y algunos de ustedes se sienten muy frustrados con este sermón, porque piensan: «No puedo creer que esté hablando del dinero». Usted está ofendido porque estoy hablando de su Dios. Y Jesús dice que no puede adorar a Dios y el dinero. Puede adorar a Dios con su dinero, pero no puede adorar su dinero y a Dios.

Dios llega y pregunta: « ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me estáis robando. Pero decís, ¿en qué te hemos robado? En los diezmos y en las ofrendas. Con maldición estáis malditos porque vosotros, la nación entera me estáis robando». Todos lo están haciendo.

En cuestión de robar, por el hecho de que la mayoría lo hagan no significa que sea santo. Es un gran principio en el mundo. Queremos leyes que reflejan nuestro deseo, y aunque la mayoría dé su aprobación a algo, quizás Dios no esté de acuerdo.

Dándole a Dios lo primero y lo mejor.

Debemos devolverle a Dios, y Él usa dos palabras aquí: diezmos y ofrendas. Permítanme explicar esto categóricamente. El diezmo literalmente significa la décima parte. Es el 10% del ingreso bruto, no del neto. La Biblia lo llama las primicias. Le damos primero y lo mejor a Dios.

El gobierno se ha colocado casi en la punta de la catarata que parece que estuvieran antes que Dios. ¿Alguno ha notado eso? ¿Cuántos de ustedes, al recibir su primer cheque, hicieron la cuenta de cuánto ganaron por hora, y esperaban que fuera tanto, y al recibir el cheque la cantidad era menor? ¿Alguno ha tenido esa experiencia?

Nunca olvidaré mi primer cheque. ¿Quién es FICA? Iré a la casa de FICA para que me dé $27 ¿de acuerdo? ¿Oh, qué es eso? Lo tomaron sin preguntar. No pidieron permiso. No tienen que pedir permiso, son el gobierno. Ellos no roban, cobran impuestos. Le dan otro nombre. Eso? bien, de todas maneras, no pidieron permiso y me quitaron algo que pensaba ser mío.

El gobierno ha asumido la posición de Dios. Están río arriba en la catarata. Se han posicionado para recibir los primeros frutos. Lo primero va al gobierno, no a Dios. Y después usted recibe lo que sobra, ahora tengo que darle a Dios. A propósito, así era en el Antiguo Testamento, uno pagaba literalmente el primer 10% del ingreso al Señor.

Algunos de ustedes dirán: «No puedo creer que Dios quería el 10%». La Biblia dice Dos es todo. Me emociona mucho recibir el 90%, Me emociona mucho, porque Dios pudo haber dicho: « ¿Qué tal si te mando un diezmo y yo me quedo con el 90% y tú con el 10%? ¿Qué tal si hacemos un trato y tú recibes el 10% y yo el 90%?». Y ese es el trato que nos da Dios. En realidad es un don generoso. A Dios le pertenece el 100%, y nos da el 90%. Gracias por tu generosidad, Señor.

Además de la décima parte, o las ofrendas, están lo que él llama las ofrendas. Si leen lo que falta del Antiguo Testamento, eso era lo que daban a los pobres, a las fiestas, festivales, feriados, eran obligaciones que tenían como miembros del pueblo de Dios, y estos eran flujo y reflujo de año en año; por tanto, no era el 10% únicamente. Pero según mis investigaciones, mi capítulo sobre mayordomía, en el libro Doctrina, cubre todo esto. Era entre el 25% y el 27% en total. 10% era el diezmo y entre el 15% y el 17% para otras ofrendas, 25% al 27% en total.

La gente siempre pregunta: « ¿Tenemos que diezmar?». Debemos dar con júbilo, regular y en sacrificio. 2 Corintios 8 y 9. Siempre digo que creo que el 10% es un buen suelo. Pero no es el techo. Es el suelo. Es un buen lugar donde empezar, pero ciertamente en el transcurso de nuestra vida, queremos dar más.

Cuando fuimos salvos, Grace y yo nos casamos, y nos comprometimos dar más dinero cada año que el año anterior. Es una meta de oración que tenemos y una meta de planificación que nos ponemos cada año. Por la gracia de Dios, Él siempre ha contestado esa oración. Cada año hemos podido dar más de lo que dimos el año anterior. Y damos un diezmo, o sea que damos un porcentaje a la iglesia. También hacemos donativos para ayudar a los misioneros, damos a otras personas, ayudamos a los pobres, o lo que sea. Mis hijos ya saben cómo es el asunto. Si conocen a algún necesitado, a mamá y papá les gustaría ayudar en ese caso. Son diezmos y ofrendas. Sean generosos con la iglesia, y después, por la gracia de Dios, sean generosos más allá de la iglesia. Son ambas cosas: diezmos y ofrendas. Diezmos y ofrendas.

Y lo que Dios está diciendo aquí es: «Ustedes me robaron». Y la pregunta es: « ¿Cómo te robamos?». Si Dios pone dinero en sus manos para que lo comparta y administre, y usted se queda con él, está robando.

Le daré un ejemplo: Hace poco salí con mis niños, estaba con Calvin el de 11 años y Alexi que acaba de cumplir 10, y con Gideon que tiene 7 años, y todos los niños querían algo del puesto de comida, un refresco, un caramelo, o algo. ¿Papá podemos ir a comprar algo? Sí. Calvin dijo: «Yo los llevo». Está bien, le di a Calvin $20 dólares. Le dije: «Calvin, compra algunas cosas para ti, para tu hermano, y para tu hermana».

Si Calvin hubiera ido al puesto de comida, y digamos que hubiera comprado una barra de caramelo, y no hubiera comprado nada para su hermano y a su hermana, y se hubiera guardado en el bolsillo el dinero que era para ellos, falso o verdadero, ¿hubiera sido culpable de robo? Verdadero. Porque se lo di para compartirlo con ellos. Y si se lo guarda, quiere decir que se lo está robando. La buena noticia es que Calvin hizo exactamente lo que le pedí. Se compró algo. Le compró algo a su hermano. Le compró algo a su hermana.

La Diferencia Entre El Impuesto y El Diezmo Es Amor

Cuando Dios nos da un poco, podemos gastar un poco. Tenemos que administrarlo, compartiendo, diezmando y ofrendando, dando al ministerio de Dios y dando a los que Dios nos pone por delante con necesidades legítimas, como madres solteras y personas así. ¿Entienden eso?

Pero cuando nos quedamos con él, estamos diciendo: «El dinero es mi Dios. Está en mi bolsillo». Dios dijo: «No, no, no, no debías ponerlo en tu bolsillo. Eso es robar. Me estás robando. No estás amando a tu prójimo. Eso era para ellos, no era para ti».

Permítanme decir rápidamente esto también. Hay una gran diferencia entre un impuesto y un diezmo. La gran diferencia es el amor. ¿A cuántos de ustedes no les encanta pagar impuestos? No les encanta. No se sienten como si estuvieran en su luna de miel cuando preparan sus impuestos. No se sienten así. «Me encanta esto. Es maravilloso. Cada año espero poder hacerlo». No nos sentimos así,

¿Saben por qué? Porque nos sacan impuestos, pero tenemos que dar los diezmos. La diferencia es el amor. Debemos diezmar porque Dios nos ama y amamos a Dios. Los impuestos no nos hacen sentir amados por el gobierno, y la mayoría de nosotros francamente, seamos honestos, no sentimos mucho amor por el gobierno. Por eso es que el gobierno nos saca impuestos, porque no se lo daríamos voluntariamente.

Dios no nos quita el diezmo, nos pide que demos. Así como Dios nos dio, Dios quiere que lo reflejemos a Él, como espejos, que reflejemos su imagen, que le adoremos dando. Por eso dice la Biblia que Dios ama al dador alegre, que de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, que Dios da porque nos ama, y quiere que amemos a cambio, dando.

Muchos cristianos no dan. Christian Smith hizo el estudio más grande sobre las donaciones caritativas en la historia de Estados Unidos. Es un sociólogo de renombre y de alto rango. Su libro, Passing the Plate, (Pasando el plato de las ofrendas), revela que los que dicen ser cristianos en cualquier año medio, uno de cada cinco no dio nada a ningún ministerio de la iglesia, a ningún ministerio para eclesial, a ninguna organización misionera ni ninguna ofrenda caritativa, nada, nada. Donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón, dice Jesús. Nada. Y un gran número de cristianos da muy pero muy poco.

Y déjenme decirles lo que pasa en nuestros días. Los medios sociales permiten que la gente finja generosidad. Porque en su página social dicen: «Apoyo esta causa. Viva, estoy ondeando la bandera. Por favor den a la causa». La mayoría de las personas no dan a la causa. Si lo hacen, dan una cantidad mínima una sola vez para descargarse de su mala conciencia. No son generosos regularmente en lo que dan, y nos permite aparentar ser generosos ante las personas del mundo, pero Dios sabe la verdad. Vivimos en un mundo lleno de falsedad. Hay mucho fraude y se finge mucho. Lo hacemos simplemente.

Restitución

¿Cuántos de ustedes al escuchar todo esto se dan cuenta de haberle robado algo a alguien, o al Señor? ¿Qué harán ahora? ¿Qué tal la restitución? Éxodo 21:15, el octavo mandamiento, Éxodo 22:1, unos versos más adelante, ¿qué hacemos si ya transgredimos el octavo mandamiento? Aquí dice: «Si alguno roba un buey o una oveja» — o un carro o una portátil o un celular o una chamarra de la tienda— «y lo mata o vende», o le saca algún beneficio, o lo usa, o lo guarda, o trata de adueñarse de él, «pagará cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja».

Es un freno muy eficaz, ¿no es cierto? Imagínense ahora si se robara un dólar, quedaría debiendo cinco. ¿En serio? Se roban un carro y deben cinco carros. Yo no tengo cinco carros. No pueden ir a robarse 4 más. Tendrían que averiguar cómo resolver eso, ¿verdad? Era un freno.

Algunos de ustedes dicen: «Dios perdona todos mis pecados». Es cierto, pero su prójimo necesita que le devuelva sus cosas. O sea es un testimonio atroz robarle algo a su prójimo, y llamar a su puerta. «Sí, Dios me reprendió de mi pecado, siento haberme robado eso. Menos mal que me quité eso de encima». Su prójimo diría: «Oiga, ¿dónde están mis cosas? ¿Dónde están mis cosas?

Por tanto, si le ha robado a alguien, necesita hacer todo lo posible por hacer restitución, y pagarlas. Puede que la persona decida cancelar su deuda. Quizás diga: « ¿Sabes qué? Te perdono. Cancelo tu deuda», ¿no sería genial? Pero no tienen que hacerlo. De hecho, quizás tengan mucha necesidad de lo que usted les robó. La restitución.

Dos preguntas: ¿a quién tenemos que reembolsarle? ¿Qué tenemos que reembolsar? ¿A quién tenemos que reembolsarle? ¿Qué tenemos que reembolsar? Algunos de ustedes piensan: «Esto me va a salir muy caro». Correcto. Incluso quizás tenga que mermar su estilo de vida, porque lo edificó a base de hurto.

Ahora imagínense si la gente hiciera eso en vez de sacar más tarjetas de crédito. El mundo sería distinto, ¿verdad? E problema no es solo allá afuera con esa gente, el problema es aquí con nosotros.

Malas Teologías Sobre El Dinero

Permítanme explicarles de la forma más sencilla que puedo. No queremos adorar nuestras riquezas, ¿de acuerdo? En cuando a nuestras finanzas, posesiones, y riquezas, en realidad solo hay dos extremos en el pensamiento cristiano de hoy. Uno se denomina la teología de la prosperidad, que entre más amamos a Dios, más ricos seremos. Dios le bendecirá, siembre una semilla. De $10 dólares y Él le dará $100.

Y es una estafa piramidal. Es una estafa para hacerse rico rápidamente. La meta final no es que Dios sea mi mayor tesoro sino el mejor rendimiento de mi inversión. Y usamos a Dios para conseguir riquezas porque finalmente nuestro Dios es la riqueza.

No creemos en la teología de la prosperidad, pero hay una reacción exagerada llamada teología de la pobreza. «Entre menos tiene, más cerca está de Dios». No necesariamente. «Si gana dinero, si tiene una compañía exitosa, si tiene un buen negocio, si sabe la diferencia entre activos y pasivos, si tiene una cuenta de resultados, si monitorea sus inversiones y busca un buen rendimiento y conoce su proporción de deuda a ingresos y reconoce un buen crédito rotativo con garantía hipotecaria, y reconoce un préstamo con buen porcentaje de interés anual, entonces, ¿sabe qué? Usted no es muy piadoso porque todo eso es mundano».

Eso no es verdad. Jesús gasta el 25% en sus enseñanzas, en finanzas, en riquezas, y posesiones. Libros como Proverbios lo repiten una y otra vez. Hay personas en la Biblia que son ricas y aman a Dios. Hay personas en la Biblia que son ricas y odian a Dios. Hay personas en la Biblia que son pobres y aman a Dios. Hay personas en la Biblia que son pobres y odian a Dios.

Dios mismo, Jesucristo, era rico y pobre. Pablo dice esto: «Por nuestra causa, aunque era rico, se hizo pobre». Jesús en el cielo, vivía en un barrio lindo, muy bonito, con calles pavimentadas de oro. Entró a la historia humana muy pero muy pobre. Jesús era rico y pobre.

Pablo dice: «Sé lo que es tener abundancia y no tener nada». Queremos pensar bíblicamente sobre estas cosas. No podemos pensar mundanamente en términos de rico contra pobre, sino en términos de los que adoran las riquezas y los que adoran con las riquezas, porque son mejores categorías.

Tres Maneras De Ver Nuestras Riquezas

Hay tres maneras de ver nuestras riquezas:

1. Lo Que Es Mio, Es Mio

Primero: «Lo que es mío, es mío. Lo que es mío, es mío», con el puño cerrado, «Me quedo con esto, es mío. No me hable de ello, no me lo pida. No espere que lo comparta y lo administre. Esto es mío. Trabajé duro, o lo heredé. Estoy de acuerdo con aquello de la propiedad privada. Esto es mío, y me quedo con él. Lo que es mío, es mío».

2. Lo Que Es Tuyo, Me Lo Robo

La otra perspectiva es: «Lo que es tuyo, es mío, me lo robo. Lo que es tuyo es mío. Lo robaré ilegalmente o me las ingeniaré para robártelo legalmente. Demandas falsas, reclamaciones falsas, exagerar la facturación. Cobrarles a dos clientes por la misma hora facturable. Pueden volverse muy creativos con esto. Falsificar los impuestos, o lo que sea. Lo que es tuyo, es mío». Ese es el corazón del hurto.

3. Lo Que Es Mio Es De El

La tercer opción es: «Lo que es mío es de Él y lo comparto. Lo administro». ¿Entienden eso? Y este concepto de la mayordomía es importante. Es un tema grande en la Biblia. De hecho, en 1 Timoteo 3 y en Tito 1, dice que los pastores deben ser buenos administradores. Habla de la familia de un pastor, de su teología, y de su moralidad, pero también de su mayordomía. Necesitan ser buenos administradores.

La mayordomía es una forma muy contracultural y de ultramundo de ver las riquezas como el Dios de la Biblia nos lo revela, es decir, que todo pertenece al Señor. Todo viene del Señor, todo regresará al Señor. Todo es del Señor, y Él nos ha encomendado lo que tenemos para administrarlo.

Imagínense si algún familiar suyo muriera y le dejara una gran herencia, y lo nombraran a usted albacea del testamento. Y si dijera en ese testamento que usted recibiría tanto y que otros familiares recibirían ciertas porciones de la herencia, y que como albacea usted se encargaría de seguir las instrucciones del dueño para erogar la herencia. Un administrador hace eso. Todo le pertenece al Señor, quien me lo da mí. Soy el albacea. Tengo el privilegio de invertir parte en mi familia, y el resto tengo que darlo a la obra del Señor. Debo dar una parte a los pobres. Debo invertir en el futuro porque

Proverbios dice que el hombre sabio deja herencia para los hijos de sus hijos. Un administrador reconoce, «Esto no es mío. Fue encomendado a mi cuidado y necesito cumplir con los términos del acuerdo establecidos para la distribución de los bienes».

Amigos, así se piensa bíblicamente. Todo pertenece al Señor. Él nos lo ha encargado, necesitamos administrarlo así como Él nos instruyó a hacerlo conforme a su Palabra.

Esta Endeudado Y Es Peor Que De Lo Que Piensa

¿Cuántos de ustedes reconocen que son ladrones, y que están muy endeudados? Es peor de lo que piensan. No solo hemos acumulado deuda financiera con Dios y con otros, la Biblia dice que hay una categoría completamente diferente de deuda que hemos acumulado robando, o sea, que en la Biblia pecar es robar. De hecho enseña que todo pecado es una violación del octavo mandamiento.

Dios nos hizo para amar. Cuando pecamos, no amamos, estamos robando. Dios nos hizo para servir. Cuando no servimos, estamos robando. Dios nos hizo para compartir y administrar nuestros recursos, y cuando no lo hacemos estamos robando. Estamos robando el tiempo que Dios nos dio. Estamos robando el aliento, los días, las horas, las semanas, los meses, los años, los dólares, las relaciones, las palabras, las oportunidades.

Cada vez que no invertimos nuestra vida como Dios, que es el dueño de nuestra vida decreta, para darle una gloriosa rentabilidad a su inversión, pecamos contra Dios. Le estamos robando a Dios. Estamos acumulando deuda con Dios.

Cada mes aparece nuestra deuda financiera: «Debo tanto en mi tarjeta de crédito, tanto por mi carro, tanto por mi casa, tanto para el préstamo estudiantil, tanto en mi deuda médica». Hay una deuda más grande aún que se acumula constantemente, la cual no recibimos hasta que morimos, nuestra deuda espiritual con Dios.

Dice que está decretado que los hombres mueran una vez y después el juicio. Hebreos 9:27. O sea, morimos y al abrir los ojos ese es nuestro Día del Juicio Final ante el Señor Jesucristo.

Jesús lo dice así, es la oración más famosa en la historia del mundo. En Mateo 6 dice: «Padre nuestro— y después dice— «Perdona nuestras»— ¿qué? ¿Qué dice? «Perdona nuestras» ¿qué? Deudas, porque todo pecado es una deuda. Es robarle a Dios. ¿Sienten eso?

La Biblia explica nuestra deuda espiritual así: Colosenses 2:13 y 14: «Y cuando estabais muertos en vuestros delitos y en la incircuncisión de vuestra carne». Dice: «Ni siquiera les importa Dios. No les importan ninguna de estas cosas. Ni siquiera pasó por sus mentes». «Os dio vida juntamente con Él», Dios salva a las personas. «Habiéndonos perdonado todos los delitos, habiendo cancelado el documento de» ¿qué? «Deuda que consistía en decretos contra nosotros y que nos era adverso, y lo ha quitado de en medio, clavándolo en la cruz». Esto es, el Evangelio. ¿Cuántos de ustedes son contadores, directores ejecutivos, directores financieros, manejan bien su dinero, administran bien el dinero, recortan cupones y gastan con cautela. Quienes quiera que sean ustedes. Aquí Dios está tratando de comunicar el Evangelio para que lo entiendan en términos económicos.

Y dice esto: «Dios lo hizo a usted, usted le pertenece. Se supone que usted sea un administrador. Debe vivir según los principios de Dios. Todo pecado es el quebrantamiento de los mandamientos y del pacto que Dios hizo con usted. Usted acumula deuda con Dios. Le debe a Dios. Por eso es que irá al infierno. Allá es donde pagará. Esa es la cárcel del deudor».

Usted No Le Paga A Dios, Jesús Le Paga

Algunos de ustedes dirán: «Quiero pagarle a Dios lo que le debo». Es demasiado tarde. Si nunca pecara el resto de su vida, lo único que hará es no acumular más deuda sin cancelar la deuda preexistente. Es demasiado tarde. Todo el mundo está patas arriba, endeudado con Dios sin poder pagarle, destinado al infierno porque la paga del pecado es muerte. ¿Sienten eso?

Después dice: «Pero tengo buenas noticias: Dios se hizo hombre, su nombre es Jesucristo». El Dios al que debíamos la deuda vino a pagar nuestra deuda. Vivió sin pecado, sin deuda, sin ninguna deuda espiritual en absoluto. Fue a la cruz y murió en nuestro lugar para pagar nuestra deuda. Jesús sufrió para no tuviéramos que sufrir. Jesús tomó nuestro lugar para que no tuviéramos que ir al infierno por la eternidad. Esas son las buenas nuevas del Evangelio. Y Él dice: «Cuando Jesús murió, nuestra deuda fue pagada».

Y la buena noticia es que no tenemos que pagarle a Dios lo que debemos. Jesús le pagó a Dios. ¿Cuántos de ustedes se sentirían súper emocionados si ahora mismo todos sus acreedores los llamaran y les dijeran: «El préstamo del carro, el préstamo estudiantil… el jefe de la compañía decidió emitir un cheque para saldar sus deudas»? ¿Cuántos de ustedes se lo agradecerían? ¿Amén? Eso no va a pasar, para que lo sepan. No abriguen demasiadas esperanzas,

pero es lo que Dios hace. Dios dice: «Tomé tu deuda. Pagué tu deuda en Jesucristo». Y Jesucristo fue crucificado entre dos ¿qué? Ladrones. Dos personas que violaron el octavo mandamiento. Una de ellas no se dio vuelta a pedir perdón a Jesús, no se volvió cristiano. Murió, fue al infierno a pagar su deuda para siempre. El otro, volteándose hacia Jesús, dijo: «Nunca hiciste nada malo. Eres Dios, yo soy pecador. Perdóname». Jesús le dijo: «Hoy estarás conmigo el paraíso».

Jesús no solo paga nuestra deuda, nos da nuestra herencia. La herencia del hombre empezó en el paraíso, en la eternidad bendita de la presencia de Dios. ¿No es maravilloso que aunque le robamos a Dios todas nuestras vidas, Él pagó toda nuestra deuda y nos adoptó como hijos y nos incluyó en su Testamento para recibir su herencia? Es un Dios amoroso y bondadoso. ¿Amén? Ese es el evangelio de Jesucristo.

Y Jesús oró: «Padre, perdónalos». ¿Saben por qué? ¿Saben por qué Jesús pudo perdonar a los que querían asesinarlo? Porque estaba pagando sus deudas. Y Jesús murió y Jesús resucitó, y Jesús pagó nuestra deuda, Y Jesús conquistó el pecado y la muerte.

Y la pregunta no es si usted es un ladrón, la pregunta es si es un ladrón que no vino a Jesús o si es un ladrón que no vino a Jesús. ¿Es un ladrón que tendrá que pagar su deuda en el infierno, o es un ladrón que permite que Jesús pague su deuda en la cruz? Dicho lo cual, vamos a recoger nuestros diezmos y ofrendas y al hacerlo, quiero que vean que esto es muy espiritual.

Actualización Familiar

Mientras lo hacemos, quiero compartir con ustedes cómo van las cosas en Mars Hill. Hacemos una actualización periódica de la familia.

Datos Financieros Este Otoño

Esta es la más reciente actualización de la familia de la iglesia para este otoño basada en los datos de septiembre. Esta es nuestra familia, Mars Hill. Entre adultos y niños, estamos casi a las puertas de tener casi 12 mil, un poco menos de 12 mil personas semanales. De todos los adultos que asistieron, en promedio uno de cada tres dio algo el mes pasado, o sea casi el 34%.

A los que están dando, gracias. A los que no están dando, espero que este sermón les ayude. En cuanto a la mayordomía, promediamos $37.46 por adulto cada semana.

¿cuántos de ustedes aprecian estos datos? ¿Cuántos están al tanto de los datos financieros de su compañía? ¿Cuántos de ustedes están al tanto de la situación financiera de su familia? Eso es lo que hacemos. Nuestro director de finanzas, nuestro director ejecutivo, los contadores externos tratan de obtener buenos datos para que ustedes sepan dónde estamos y para que sepamos dónde estamos. Nuestros gastos el mes pasado fueron $48.57 por adulto o sea, una pérdida neta semanal de $11.11 por adulto.

Permítanme explicarles eso. Son buenas noticias en realidad, y lo explicamos más detalladamente en el boletín que les dieron a la entrada. Por favor léanlo, porque ahí pueden encontrar contenido que les sea útil. La buena noticia es esta: hasta septiembre de este año teníamos un pequeño superávit.

No estábamos patas arriba. No nos excedimos mucho. Nos excedimos un poco en cuestión de ingresos frente a gastos. ¿Entienden eso? En septiembre decidimos tomar parte de ese superávit y reinvertirlo para que más personas conozcan a Jesús, para que más personas adoren a Jesús, y porque queremos buena rentabilidad sobre nuestra inversión. Es lo que hacen los administradores.

En Lo Que Reinvertimos

Gastamos más de lo que ganamos porque teníamos un poco de sobra y decidimos reinvertirlo. ¿Entienden eso? ¿Captaron eso? Les mostraré en qué lo reinvertimos.

1. Plantando Iglesia en India y en Etiopia

Les diré ante todo que lo invertimos internacionalmente en duplicar el número de planificadores de iglesias que apoyamos en la India y en Etiopía. También incluía un fondo para apoyar la plantación de iglesias en EE. UU., y así repartimos el dinero. Reinvertimos parte en la Iglesia Mars Hill.

2. Mars Hill Phoenix

Permítanme mostrarles cómo sucedió eso. Formamos el grupo central de Mars Hill Phoenix. Esta será nuestra próxima iglesia. Y hay más de 4 millones de personas en Phoenix. Conseguimos una maravillosa— vean lo maravillosa que es— galería de arte que usamos los domingos a muy bajo costo. Enviamos al pastor Ryan y empezamos el proceso de recopilación, el cual lanzaremos, Dios mediante, el 12 de enero, así que oren por eso. A la primera junta del grupo central hace poco vinieron 400 personas. Ahora sí estamos iniciando una iglesia.

Piénsenlo así, usaré mi familia como ejemplo. Si esposa quedara embarazada, y estuviéramos esperando un niño, tendríamos que alistarnos, ¿verdad? Tendríamos que comprar todas las cosas. Plantar iglesias es como tener hijos. Uno queda embarazado y tiene que ir a comprar las cosas. Tiene que pagar esas cosas. Hay que pagarle al personal, hay que pagar las sillas, el sistema de sonido. Hay que pagar el arriendo del edificio cuando no es una iglesia todavía. No hay miembros todavía. Tuvimos que crear algo e invitar a todo el mundo. Así que oren por ellos, hay casi 400 personas en el grupo central. Espero plantar la iglesia con 800 a 1.000 personas en enero, el 12 de enero, cuando empezamos el Libro de Santiago.

3. Mars Hill Tacoma

Además, invertimos en Mars Hill Tacoma. Recaudaron el dinero que les faltaba. Estaban congregándose en un colegio en Federal Way. Ahora son nuestra iglesia de más rápido crecimiento.

Están batiendo todos sus récord de asistencia. Como se les acabó el espacio, consiguieron una iglesia clásica genial, maravillosa en Tacoma y están acabando la renovación. Esperamos ocupar el sitio para el 12 de enero, por lo cual estamos acabando de renovar esa localidad. De hecho cuesta menos que arrendar el colegio.

Y verán que cuesta más arrendar los edificios que vamos a comprar, para usarlos los domingos, que comprar nuestra propia propiedad, lo cual también es una gran inversión porque queremos ser buenos administradores, ¿verdad? Eso es lo que queremos. Queremos que todo dólar, toda oportunidad que tenemos, sea una inversión que rinda a lo máximo, para que la gente conozca, ame, sirva y tenga un encuentro con Jesús. Oren por Mars Hill Tacoma.

4. Mars Hill Everett

También invertimos dinero en Mars Hill Everett. Llevé a mi familia allá hace poco. Allá tenemos una armería sensacional de más de 40.000 pies cuadrados, en el centro, junto a Comcast Arena, en un lugar céntrico en todo sentido. Lo compramos a muy buen precio. Los voluntarios están invirtiendo un montón de horas. Han recaudado más de la mitad de su meta recaudación de fondos de $250.000 dólares, y contribuimos a esa meta para que pudieran ocupar el edificio, Dios mediante, el 12 de enero. Han excedido el espacio que usan para los niños. No pueden crecer más. Tenemos que buscarles un nuevo hogar, y alabado sea Dios, ustedes lo hicieron posible. Espero que se sientan bien al oír eso. Están ayudando, ayudando, ayudando, y estamos agradecidos.

5. Mars Hill Olympia

Un par de cosas más: Mars Hill Olympia ha estado montando y desmontando los servicios en un teatro. Una iglesia está a la venta en el centro junto al Capitolio Nacional del Estado de Washington, con fácil acceso desde todas las autopistas, y vamos a arrendarla por un año para después comprarla. Eso nos permite usar el espacio mientras crecemos en ese espacio, y recaudar fondos para pagar el espacio. También esperamos dar apertura a esa localidad el 12 de enero, cuando empecemos Santiago. Será una gran semana, y alabamos a Dios por lo que está pasando en Mars Hill Olympia.

Por Venir

1. Conferencia de Resurgence

Un par de cosas más: Se avecina la Conferencia Nacional de Resurgence el 5 y el 6 de noviembre en el centro de Seattle, en Bellevue, Reno, Orlando, y Mars Hill Albuquerque. Nos encantaría que nos acompañaran sin son líderes o aspiran al liderazgo. Vendrán Rick Warren, Matt Chandler, Greg Laurie James McDonald y Crawford Loritts. Pueden orar por eso.

2. El Libro A Call to Resurgence

Y por último, mi nuevo libro A Call to Resurgence, está disponible, y se los recomiendo, si les interesa leerlo en lo más mínimo. Es mi perspectiva sobre el estado y el rumbo de la iglesia y la cultura. Por favor cómprenlo en la Iglesia Mars Hill. Cualquier cosa que compren en la Iglesia Mars Hill, siempre ha sido así desde el principio, el 100% de la recaudación es para la iglesia. Cuando nuestros artistas graban un álbum, si lo compran en Mars Hill, el dinero va a la iglesia. Si yo o uno de los otros líderes escribe un libro y ustedes lo compran en la Iglesia Mars Hill, toda la recaudación es para la iglesia. Leemos el relato en que Judas mete la mano en el erario de Jesús, y no queremos hacer eso. No queremos hacer eso. Por eso, si compran algo en la iglesia, todo está destinado para la iglesia porque amamos la iglesia. ¿Amén? Queremos ser generosos con la iglesia.

Dicho lo cual, gracias, gracias, gracias por invertir en la Iglesia Mars Hill. Dios nos ha posicionado para que el año entrante tengamos, Dios mediante, el año más grande hasta la fecha en la historia de la iglesia, de personas que llegan a conocer a Jesús. Por eso, ahora mismo, estamos creando más oportunidades para invitar más personas, y eso es algo bueno, y quiero darles las gracias por tomar parte en eso.

Oración

Señor Jesús, gracias por la oportunidad de enseñar la Biblia hoy en la Iglesia Mars Hill. Señor Jesús, ayúdanos a reinvertir nuestras vidas, a invertir nuestra vida entera para tu gloria el bien de otros. Ayúdanos no solo a amarnos a nosotros mismos, sino a nuestro prójimo. Dios, para los que tenemos que pagar restitución, pido que nos ayudes a hacer restitución. Dios, para los que han sido buenos administradores, pido que nos ayudes a enseñar a otros cómo ser buenos administradores. Y Señor Jesús, estamos tan agradecidos porque la deuda que nunca podíamos pagar, tú la pagaste. Tú pagaste nuestra deuda.

Y Señor Jesús, cuando se trata de nuestro pecado, de nuestra alma, de nuestra salvación, la deuda ha sido pagada por completo. Jesús, eso es maravilloso. Si alguien pagara todas nuestras deudas ahora mismo, celebraríamos, y ahora vamos a celebrar porque tú pagaste por completo nuestra deuda espiritual.

Señor Jesús, al participar en la Cena del Señor, recordamos tu cruz, tu cuerpo quebrantado, tu sangre derramada para pagar nuestra deuda mientras cantamos, que lo hagamos con júbilo porque somos personas cuya deuda fue pagada, la cual nunca podíamos haber pagado, y te damos gracias por eso, Señor Jesús. Amén.

Nota: Esta transcripción ha sido editada para la legibilidad.